Lunes 22 de Septiembre de 2014
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Espiritualidad
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Jueves 01 de Noviembre de 2012 - 12:01 AM

A estas alturas del camino, ¿usted ya sabe para dónde va?

Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
Más allá de que el camino sean nuestros pies, debemos tener claro hacia dónde nos conducen ellos. No importa la mochila que carguemos; las claves son el corazón y el alma que le pongamos a nuestra travesía.
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)
No es un asunto de edad, ni de plata; tampoco es un tema de género. Lo cierto es que muchos de nosotros, que estamos sumergidos en una desaforada forma de vivir, con relativa frecuencia no sabemos ni para dónde vamos.

Les sucede a los jóvenes cuando se enfrentan a la escogencia de una carrera de estudio profesional; les ocurre a los enamorados cuando materializan una relación sentimental y luego no saben qué hacer con ella; también les pasa a los ‘veteranos’, cuando después de largos años de trabajo se pensionan y no tienen ni idea qué hacer con el tiempo de sobra; e incluso les pasa a los que después de mucho esfuerzo consiguen dinero y, al final, se sienten solos y vacíos.
Saber para dónde vamos es, tal vez, más importante que llegar. Y aunque el camino es una mezcla de momentos, todos diferentes, nos corresponde entender que lo que nos mueve no son los pies sino el pensamiento.
Las esperanzas que tenemos van al vaivén de nuestro estado de ánimo: un día besamos el cielo y, al siguiente, estamos tirados en el piso.
Más tarde sentimos que, después de mucho caminar no llegamos a ninguna parte.
¿Alguna vez ha experimentado esa sensación?
Dicen que antes de entrar  a un sitio, debemos ver en dónde está la salida; sin embargo, lo más importante no es escapar, sino ver en qué parte de ese sitio en donde estamos nos podremos encontrar con nosotros mismos.
¿Por qué no sabemos para dónde vamos?
Porque el mundo actual nos envía mensajes confusos: nos dice que si no tenemos, nos aburrimos; que si no nos agarramos, nos caemos; y que si no nos globalizamos, nos estancamos.
Es hora de acabar con esas ideas tan absurdas.
Primero que todo, quítese la manía de ‘tener’ y ‘retener’, porque usted no es dueño de nada ni de nadie.
También recuerde que la vida radica en soltarse, no en aferrarse.
Ojo: hacer lo que todo el mundo hace, solo porque sí o porque está de moda, es tanto como actuar como el viejo Vicente, ese que va por donde va la gente.
Es cierto que cada día tenemos que construir el cesto mejor posible con los mimbres que tenemos. Pero también es fundamental encontrar lo maravilloso de cada día; que no es otra cosa que descubrir algo nuevo que lo sorprenda para bien.
A veces vamos muy a prisa y, en medio de ese agite, perdemos la belleza que hay a la vera del camino.
Además, tenga presente que cuando vemos una cuesta a lo lejos, parece mucho más difícil y dura que cuando estamos cerca y la estamos subiendo.
Porque desde lejos todo parece siempre más difícil de lo que en realidad es.
Por último, recuerde que cuando su camino no le permite ver perspectivas ni sentir las cosas, usted está en la vía equivocada.
Posdata: Una vez que haya elegido un camino, mientras dure, sígalo, ámelo y vívalo con pasión. Hacer otra cosa es desperdiciar su vida.

Confíe en Él
“Dichoso el que
confía en Dios, porque será fuerte como una montaña”.
La cita nos recuerda que, los que han triunfado siempre tuvieron dos armas válidas para llegar a la cima.
¿Cuáles fueron esas dos razones?
1. Tuvieron fe en la ayuda del Creador.
2. Confiaron en sus capacidades.

Esas programaciones
Hay que romper con las ideas absurdas, las programaciones y los malos hábitos que nos hacen daño. No se trata de rasgarse las vestiduras, ni de rebelarse contra el mundo; es cuestión de desistir de esos viejos esquemas que no lo dejan avanzar.

¡Hágase publicidad!
En esta vida; además de ser, es preciso parecer. Las gaseosas más reconocidas en el mundo se venden, porque cada día les hacen avisos comerciales. Si dejaran de hacerles propagandas, no se venderían tanto.
Así, si usted deja de recordar los valores que tiene, tarde o temprano será un ‘Don Nadie’.

Terapia
Invierta un minuto cada día en pensar en los aspectos agradables y simpáticos que tiene su trabajo y la ocupación a que se dedica. Notará que se desempeñará con mayor entusiasmo y rendimiento.
Ahora bien, ¿cuántas veces se ha mirado al espejo este mes, para ver si su rostro es agradable y bondadoso o más bien desabrido y demasiado serio?
A veces, su cara les pertenece a los demás. Por eso, cabe una segunda pregunta:
¿Qué regalo le está dando a la gente que lo rodea con su semblante?

Publicada por
EUCLIDES ARDILA RUEDA
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