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Vie 4 de Sep de 2015
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Viernes 16 de Noviembre de 2012 - 12:01 AM

Dios en nosotros

Nos corresponde tener calma y apreciar todo lo positivo que nos traen las situaciones que ocurren a nuestro alrededor.
Dios en nosotros

驴Alguna vez se ha preguntado por qu茅 a las personas buenas les pasan muchas cosas malas?
驴Y por qu茅 ser谩 que varios de los que act煤an de mala fe, en m谩s de una ocasi贸n, terminan gozando de sus fechor铆as?
La cosa se complica cuando somos nosotros los que afrontamos tales vicisitudes. En ese orden de ideas, el asunto da m谩s rabia.
隆No es para menos!
Ante tanta inequidad, nuestro estado de 谩nimo toca fondo. Por eso, estimulamos nuestra sed de justicia y nos atrevemos a juzgar; hasta maldecimos por todo lo que nos ocurre.
- Dios m铆o, 驴Por qu茅 me pasa eso a m铆 que soy tan bueno?, le reprochamos.
Es en esas circunstancias cuando consideramos, de manera errada, que Dios debe estar castig谩ndonos por alguna raz贸n.
Si aprendemos a 鈥榣eer鈥 con profundidad la vida, comprender铆amos que todos los acontecimientos traen consigo mensajes de crecimiento que, en definitiva, nos sirven para madurar.
Hemos de saber que nadie vino a este mundo a sufrir y que el Creador ni nos ha abandonado, ni mucho menos nos tiene aislados de sus asuntos. Es probable que seamos nosotros quienes hayamos decidido no tenerlo m谩s en cuenta.
Sin importar qu茅 tan abatidos estemos por alguna situaci贸n que nos haya ocurrido, recordemos las promesas de Dios.
脡l siempre nos dar谩 la  mano, la fortaleza y la direcci贸n necesarias para recomponer el camino.
Es m谩s, a veces sin la fe suficiente, Dios comienza a obrar en la soluci贸n de nuestros problemas mucho antes de que nosotros invoquemos su ayuda.
La realidad es que Dios est谩 entre nosotros y para nosotros; 脡l no est谩 en contra nuestra, ni mucho menos es quien permite que a las personas buenas les ocurran cosas malas.
Cuando escudri帽amos en lo espiritual, nos animamos a preguntarnos acerca de nosotros mismos, de qui茅nes somos, de cu谩l es nuestra naturaleza y de nuestro papel en la vida, hacia d贸nde vamos y cu谩l es nuestro compromiso con las personas que nos acompa帽an.
隆Tales inquietudes nos acercan a lo divino!
Para ver la luz que Dios nos dio, hay que indagar en nuestro interior... No debemos buscar afuera a los responsables de todo lo malo que nos pasa.
Si encontramos la luz que Dios nos obsequia cada d铆a, muy pronto notamos que somos capaces de iluminar a los dem谩s y, por ende, podemos seguir adelante.
S铆, es cierto que siempre aparecen situaciones dif铆ciles. Sin embargo, las soluciones a esos momentos se logran si los asumimos y los enfrentamos con dignidad.
Con la energ铆a de la fe y las alas de la esperanza, seremos capaces de enfrentar los obst谩culos.
 Cuando nos animemos a elevar nuestros pensamientos y nos arriesguemos a volar, as铆 el viento est茅 en contra, nada nos detendr谩.
隆Es hora de confiar en  Dios!  脡l no permitir谩 que las pruebas nos aniquilen y, en cambio, nos dar谩 aliento para seguir.
Todo lo permite el Se帽or para obtener buenos fines. Y a煤n si al malo le permite que exista, el d铆a menos pensado sabremos por qu茅 ese ser tuvo la oportunidad de hacer tanto da帽o.

LA TRISTEZA NO ALIMENTA
驴Vive triste? 驴Por qu茅?
El triste, ese que se la pasa apesadumbrado por todo lo que le pasa, es como aquella piedra que se nos mete en el zapato y que impide que lleguemos m谩s lejos.
Es mejor ver la vida con alegr铆a. Ella aclara un semblante inexpresivo y apagado y lo deja ver radiante. Y no hay belleza comparable con la del rostro iluminado por la sonrisa, pues es como una electricidad que se contagia con mucha facilidad.
La tristeza, en cambio, es un disgusto por algo negativo. Mientras vivamos recordando ese mal, nos iremos consumiendo m谩s y m谩s.
Adem谩s, recuerde que la tristeza es demasiado contagiosa y puede da帽ar, de manera peligrosa, a las personas que m谩s amamos.

SI ES PARA UNO鈥 隆LE GUARDAN!
Cuando Dios no nos concede algo, aunque todos los santos le rueguen, las cosas no suceden.
M谩s all谩 de los grandes poderes de la fe, que son inmensos y reales, hay cosas que por m谩s que se pidan, jam谩s llegar谩n. 驴Por qu茅? A lo mejor no est谩 en el plan de Dios conced茅rnoslas porque, entre otras cosas, no nos convienen o simplemente 脡l nos tiene preparado algo mejor.

PARA REFLEXIONAR
Cuando los hind煤es se saludan, se miran en el entrecejo y dicen: 鈥淣amast茅鈥.
驴Eso qu茅 quiere decir?
Ellos dicen: 鈥淎doro al Dios que hay en ti鈥.
A todos nos corresponde saludar as铆, viendo esa parte de Dios en nosotros que tiene la sublime misi贸n, no solo de 鈥渆spiritualizarnos鈥, sino de llenarnos de fe para seguir adelante.
Ese Dios en nosotros aviva de manera insistente nuestra b煤squeda; pero, lo que es m谩s importante, nos ayuda a seguir haci茅ndolo con una sabidur铆a superior y trascendental.
Afortunadamente, como dicen los orientales, 鈥渃uando
el disc铆pulo est谩 preparado, el Maestro aparece鈥.
Es decir, cuando nuestra b煤squeda es sincera, 脡l se deja encontrar por nosotros.

Nadie se hace mayor por el simple hecho de crecer en a帽os, en estatura o en plata; el mayor es aquel que sabe, siente y asume que sirve para corresponder a las responsabilidades que se le encomienden. Por algo dir谩n que los a帽os son como pelda帽os.

PERSEVERAR
Debemos perseverar en todas las cosas positivas en las que estemos empe帽ados. Aunque no resulten tan r谩pidas como las hubi茅ramos deseado y se demoren un cierto tiempo prudencial, a la larga todas ser谩n una triunfante realidad, tal como lo hab铆amos so帽ado. Ese es el secreto que tiene inmerso la perseverancia. 隆No lo olvide!

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