Miércoles 27 de Agosto de 2014
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Espiritualidad
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Jueves 20 de Diciembre de 2012 - 12:01 AM

Usted decide qué tan fácil o complicada es su vida

Usted decide qué tan fácil o complicada es su vida
Con relativa frecuencia, los problemas se ven más grandes cuando vienen de camino que cuando llegan. ¡No se angustie más de la cuenta!

Los ‘problemas’ son, en primera instancia, situaciones externas que se vuelven personales. A la hora de la verdad, uno es tan alegre o tan triste como quiera serlo.
O sea que en esta vida hay gente ‘simpática’ o ‘amargada’ porque así lo decide.
De usted depende cuidar su figura interior y también la imagen exterior.
Alguien comentará: ¡fácil decirlo, complicado asumirlo!
¡Y tiene razón! Al fin y al cabo cada quien asume qué tan fácil o qué tan complicado le resultan las situaciones que tocan a su puerta.
Se debe aprender a experimentar, de una manera consciente y plena, los momentos de felicidad. Si lo hace, esos instantes se multiplicarán.
Si está atento al presente, el pasado no lo distraerá; entonces será siempre nuevo.
Usted tiene el poder para ser libre en este mismo momento, y esa decisión está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante.
Si tiene un pensamiento negativo que le retumba los oídos, le proponemos este ejercicio: piense durante un minuto en la idea contraria.
¿Quiere un ejemplo?
Si de manera presumible está enfermo, regálese 60 segundos para una frase que le repita a usted que goza de un buen estado de salud.
Puede parecer un ejercicio demasiado tonto, pero si lo hace con fe y con frecuencia, su pensamiento optimista anulará su ‘quejadera’.
Y debe hacer lo mismo con todas las cosas a las que usted le escribe el rótulo de “malas”.
Analice lo siguiente: no hay nada más dañino que adquirir una mala costumbre; pero ese hábito se puede dejar si se toma la decisión de cambiar. ¡Es así de práctico!
Cierta persona abrió una cuenta en un banco creyendo que la felicidad le iba a llegar cada mes en el extracto mensual. Creyó que los momentos felices de su vida se podían comprar, y más temprano que tarde descubrió que con plata no se arreglan todas las cosas.
Con dinero usted puede obtener mucho poder, pero las nueve letras de la felicidad no siempre le llegan en el saldo final.
Si advierte un problema, debe utilizar ese obstáculo para salir adelante. Es decir, esa angustia es al mismo tiempo una palanca para poder avanzar en su formación como persona.
Le conviene huir de los problemas, pero cuando se tope con uno de ellos, ¡enfréntelo!
Actuar de una manera acertada con el don de vivir es algo así como un milagro. Digámoslo con otras palabras: es un hecho ordinario que se vuelve “extra…ordinario” si así usted lo asume.
Analice, por citar solo otro ejemplo, que el brillo que se aprecia cuando el sol ‘besa’ al agua es algo más que un resplandor. Es una prueba de la grandeza de Dios y la confirmación de lo hermosa que es la vida.
Y cada milagro de estos y de los muchos que ocurren a nuestro alrededor son sencillas fotografías del poder y de la bondad de Dios. ¡Decida recibir esta Bendición!

Para tener en cuenta
El ser humano solo utiliza una sexta parte de su capacidad pulmonar. Eso es una lástima porque respirar aire puro oxigena no solo el organismo, sino el estado de ánimo. Además de ser revitalizador, respirar hace que uno vea la vida de otra forma.
Le proponemos que siga estos pasos:
inhale todo el aire que pueda, hasta llegar a los pulmones. Manténgalos mientras cuenta mentalmente hasta cuatro y, en tiempo similar, exhale.
Practique este ejercicio 5 veces en la mañana y otras 5 en la noche.
No quiere decir que con eso se le acaben los problemas, pero sí se sentirá bien.
Y si por alguna razón está irritado, afloje todos los músculos de su cuerpo, levante los brazos y luego déjelos caer de una manera libre. Ablande su rostro y ría. También cierre los ojos y no piense en nada. Escuche con atención ruidos y sonidos, próximos o lejanos, sin calificarlos de agradables o desagradables. ¡Hágalo! notará que la irritabilidad pasa a un segundo plano y, por supuesto, se sentirá mejor.

REFLEXIÓN PARA ESTOS TIEMPOS
Por estos días resplandecen las estrellas: son brillos que irradian sensaciones de bienestar y de armonía. Todos, hasta esos que se bautizan con el rótulo de ‘amargados’, sienten en algún momento esa claridad celestial. De hecho, dicen que Diciembre es un astro que durante sus 31 días guía los corazones de quienes deciden celebrar esta época.
Cierre los ojos e imagine que le corresponde hoy seguir una estrella por cada uno de los dones con los que Dios lo ha bendecido.
¿Por qué o por quién le seguiría la luz a esa estrella?
Responda tal interrogante desde el fondo de su corazón.
Después analice que cada estrella que hay en el cielo le despertará un sentimiento especial porque, así no lo admita, usted tiene muchas cosas por celebrar. Piense en su hijo, en papá o en mamá, a lo mejor en el trabajo que tiene e incluso en ese amigo con quien le gustaría compartir un abrazo.
Las estrellas de la Navidad nos permiten salir de una extraña oscuridad que, de manera desafortunada, nos acompaña a muchos durante buena parte del año. Y es que tenemos hijos, pero no conectamos las luces para ser papás; y poseemos sueños, pero no usamos las estrellas que nos iluminan el camino hacia las metas.
Recuerde que no podemos dejar que Dios esté por fuera de nuestros asuntos.
¿Saben algo? Sería un buen ejercicio durante estos tiempos pedirle algo con fe y luego dejar el asunto en manos del Altísimo. Debemos entender que Él siempre toma nuestras angustias en sus manos y nos cobija con sus brazos.
Así Dios nos parezca mudo y pensemos que no trata de arreglar las cosas; en cada paso de nuestra vida siempre vemos su amistoso rostro; sobre todo en esta hermosa época.
La reflexión de hoy no se puede leer solo como unas cuantas líneas más; es una luz que Dios quiere que nos ilumine por siempre. Por eso, decidamos confiarle nuestros asuntos a Dios y disfrutemos la Navidad.

Crecer
Le corresponde crecer y descubrir el tesoro inmerso que lleva por dentro. La verdadera riqueza, que es la sabiduría del corazón, está en su interior. ¡Cultívela! Si crece por dentro, le encontrará sentido a su vida; si no lo hace, no experimentará la verdadera felicidad.

Publicada por
EUCLIDES ARDILA RUEDA
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