Lunes 22 de Septiembre de 2014
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Espiritualidad
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Jueves 28 de Febrero de 2013 - 12:01 AM

El contagioso virus del chisme

El contagioso virus del chisme
El chisme es una murmuración desagradable. Muchos, de manera desafortunada, se dedican al chismorreo de una forma tal que no pueden vivir sin él. ¿Conoce a alguien así? ¡Aléjese de esa gente! si no lo hace, esa persona terminará contaminándolo a usted y a quienes le rodean.

Cuando escuche un comentario “malo” acerca de una persona, formúlese las siguientes preguntas antes de digerirlo:
Primero: ¿Será cierto lo que dicen?
Segundo: ¿Saber eso lo convierte a usted en una mejor persona?
Tercero: ¿Sirve de algo para la comunidad tal información?
Si el dato no es verdadero ni útil, ¡échelo en la cesta de la basura!
Y si por alguna casualidad tiene algo de  cierto, evite opinar o discutir sobre este asunto; mejor dicho, destierre cualquier clase de juicio al respecto.
Manténgase alerta para evitar que a su corazón entren calumnias y, sobre todo, tenga cuidado de no convertirse en el distribuidor de ellas.
Nunca será sano, ni mucho menos prudente, prestarles atención a comentarios morbosos o despectivos de alguien; sean ciertos o no.
¿Por qué?
Porque lo soez, lo vulgar y lo chismoso, tarde o temprano, se devuelven. A todas esas habladurías es mejor huirles ya que ‘contaminan’ su estado de ánimo.
Al principio el chisme puede sonar ‘entretenido’; sin embargo, en el fondo queda un sinsabor.
Además, tal rumor solo evidencia cierta envidia hacia esa persona que se desea afectar. ¿La razón? el chismoso solo quiere hacer correr la voz para dispersar su mala intención.
Una murmuración rebaja a la persona de la que se habla y, de paso, deja mal parado al que la cuenta.

Lo dice La Biblia
Es bueno recordar lo que dicen las Sagradas Escrituras: “Lo que contamina no es lo que entra por la boca, sino lo que sale de ella”.
Algunas personas que nos rodean, no todas por fortuna, se han acostumbrado a incorporar los chismes en sus rutinas; lo peor es que muchas de ellas los disfrutan e incitan a los demás a saborearlos.  
Reproducir un chisme es una forma ruin de querer hacerse notar; por lo bajo ¡claro está!
El chisme ha ganado tanto espacio que se ha vuelto la comidilla de todo y de todos. Ni hablar de las ayudas virtuales, las cuales reproducen las mil y una historias de nosotros mismos, violando cualquier intimidad.
No se trata de hacer una apología con este tema. Esta solo es una invitación a no atropellar a nadie con nuestros comentarios indebidos.
Usted dirá que el tema de hoy no debería ser un asunto espiritual.
¡Habría que decir que sí!
¿Por qué?
Porque el chisme lo vuelve vulnerable, lo desnuda y hace que la gente que lo conoce cambie la manera de pensar sobre usted.
 “Malas palabras no salgan de vuestra boca; que lo que habléis sea bueno, oportuno, constructivo y provechoso. Que el espíritu no se vuelva triste con bajezas”, reiteran los documentos bíblicos.
El chisme no es información, no es amable, no respeta y no escucha; y quien no sabe escuchar, siempre miente.
Húyale a todo aquel que se la pasa hablando mal de los demás, entre otras cosas, porque es saludable mantener su equilibrio espiritual. Tampoco se deje sumergir en habladurías o en suposiciones.
Si anda con chismosos usted altera sus valores, se vuelve indeseable y, lo que es peor, contamina en sumo grado su estado de ánimo y el de los demás.

Al comenzar el día
Al despertar en la mañana, hágalo con serenidad y cancele el afán. La ansiedad provoca desorden y confusión.
Cuando se actúa con prisa, se duplica el esfuerzo y se corren mayores riesgos de equivocarse.
Recuerde: ¡cada cosa a su tiempo y a su ritmo!
Es bueno tener un ‘paracaídas espiritual’, una especie de velamen grande, con forma de paraguas, para reducir la velocidad y el acelere en el que anda hoy día.
¿Cuántos necesitamos de estas bandas elásticas para no estrellarnos contra el piso cuando enfrentamos la cruda realidad?

10 SABIOS CONSEJOS
1 Solo diga cosas positivas.
2 Si alguien solo habla de cosas malas, apártese de él.
3 ‘Muérdase la lengua’ cuando vea algo que pueda provocar su morbosidad.
4 Evite ser destructivo, es mejor ser constructivo.
5 Vea lo bueno de las cosas o de las situaciones ‘malas’ que le ocurren.
6 No sea grosero.
7 Recuerde que la arrogancia no sirve para nada.
8 Si quiere pasarla bien, hable con la verdad.
9 Aprenda a pedir disculpas y a perdonar.
10 Cuide su palabra, ella tiene un gran valor.

Publicada por
EUCLIDES ARDILA RUEDA
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