Aprenda a medir los resultados de la gerencia de su vida. Hoy le enseñamos cómo hacerlo.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
La helada estadística no es otra cosa que una señal, una tendencia o una especie de cifra que, dependiendo de qué tanto se repita, nos promueve o nos descalifica.
¡A todos nos miden por ella! Durante las reuniones ejecutivas, por citar solo un ejemplo, la gráfica de gestión determina qué tan bien nos ha ido.
Y aunque no lo queramos admitir, ese parámetro es el resultado de las acciones que emprendimos y, en últimas, es el que permite que continuemos o no en competencia.
Aunque no seamos presidentes de compañías, siempre será bueno ver cómo van nuestros balances personales.
Lo animamos a hacer su propia rendición de cuentas. No es necesario que presente el informe en público; hágalo como un ejercicio de autocrítica.
Elabore su cuadro estadístico y atrévase a pintar sus resultados con tortas, barras o con flechas, analizando si van hacia arriba o hacia abajo.
Tómese cinco minutos para hacerlo…
Analice hacia dónde apunta el gráfico que da cuenta del progreso de su vida.
¿Cómo interpretar su propia estadística?
Alguien se atrevió a comparar un cuadro de gestión como la piel y el corazón: lo que muestra es sugerente, pero lo que esconde es vital.
Así las cosas, ¿qué tanto ha avanzado y qué tanto ha dejado de hacer?
La flecha debe estar proyectada hacia adelante; no debe ir ni por los lados ni mucho menos hacia abajo.
Dicen que en eso consiste el futuro: en escalar y mirar la estadística de la vida como un crecimiento espiritual.
A estas alturas del texto, usted se preguntará: ¿eso qué tiene que ver con esta página?
Los expertos sostienen que todo esto sirve para medir y cuantificar cómo va.
También lo ratifican los administradores, “lo que no se mide, no se puede controlar”.
Total: lo que no se controla no se puede conducir, y si usted no sabe hacia dónde va, cualquier destino le resulta “bueno”.
Dicho con otras palabras: el mundo no es lo que espera, sino lo que se hace con él.
A veces usted maldice porque no progresa; pero tampoco analiza que jamás se arriesga y, peor aún, no mueve ni un solo dedo para salir de ese mundo que lo corroe.
¿Cuál es el mensaje?
Le respondemos con un juego de palabras que se leen así:
“Es su actitud ante la vida la que determina la actitud de la vida hacia usted mismo”.
EJERCICIO
Haga un inventario sincero de los remordimientos y de los resentimientos que guarda. Enumérelos de mayor a menor, escogiendo como primeros a los que más rabia le den. Si está a su alcance y sin herir a nadie, procure hacer las paces con cada una de las personas que le amargan su existencia. No es fácil hacerlo, pues perdonar demanda un tiempo prudencial.
¿Por qué hacer esta terapia?
Porque el perdón sana al cuerpo y al alma. Cuando perdonamos, el ser humano teje una sólida hebra en la red de su seguridad emocional que, con el tiempo, se convierte en una fuente de armonía.
El rencor, ese resentimiento que casi todos guardamos por culpa de una ofensa, termina por acabar nuestra tranquilidad.
Ojo: no por perdonar, usted tiene que justificar el comportamiento de los demás. Es decir, perdonar no es admitir maltrato, traición o deshonestidad; pues esos son comportamientos inaceptables.
Características
La siguiente decena de ingredientes identifican a un buen
ser humano.
1Sabe perdonar, entre otras cosas, porque recuerda sin que le duela nada.
2Es bondadoso, pero no bobo. Es decir, no entrega todo lo que tiene solo porque sí.
3Le dedica tiempo al prójimo, pero jamás lo alcahuetea.
4No miente, así la verdad le resulte muy dolorosa.
5Es laborioso, pero
también tiene momentos
de descanso.
6No se queja; y si lo hace es para implorar justicia.
7Es honesto, incluso por encima de sus intereses.
8Es calmado, no le deja nada a la prisa.
9Siempre ve lo bueno de la gente.
10Le dedica tiempo a su espiritualidad. Él tiene claro que donde hay fe, hay amor. Y por supuesto, donde hay amor, hay paz; y donde hay paz, está Dios; y donde está Dios, no falta nada.
Fábula
Una paloma, incómoda por la sed, vio una charca de agua pintada sobre un rótulo. Pero sin darse cuenta de que solo era un dibujo, voló hacia ella a toda velocidad y al final chocó contra la pared, hiriéndose. Habiéndose quebrado las alas por el golpe, cayó a tierra, donde fue capturada por uno de los transeúntes. Por favor: no deje que el fervor o el entusiasmo nuble su discreción.
Voluntad
Si la voluntad del ser humano encaja o se adapta a la Voluntad del Ser Supremo, la vida se presenta con menos tropiezos, ya que habrá facilidad para controlarla sin mayores apremios. Empezamos a darnos cuenta de que todos los hombres nos encontramos unidos y que somos gotas que regresamos a ese gran océano del Creador.













