Domingo 21 de Diciembre de 2014
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Espiritualidad
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Jueves 22 de Agosto de 2013 - 12:01 AM

Siempre hay un ángel que nos da la mano

¿Por qué lleva solo el peso de su vida? e incluso ¿por qué lleva otras cargas que no le corresponden? ¿Por qué le angustia el temor de un mañana que quizá no verá? Hoy es un buen día para luchar, para vencer y, sobre todo, para triunfar.

Los grandes pensamientos vienen del corazón y algunos de ellos se convierten en oraciones.

¡Pues bien!

Hay momentos en los que el alma está de rodillas; sobre todo cuando afrontamos una difícil situación.

Después de un arduo trabajo y de grandes sacrificios, con relativa frecuencia, comprendemos que solo no podemos avanzar y que en la vida siempre es preciso solicitar ayuda.

¡Dios no manda cosas imposibles!

Él solo nos invita a esforzarnos en lo que podamos y a pedir lo que no esté a nuestro alcance.

Lo mejor es que el Señor nos pone en el camino a esos ángeles que nos ayudan a lograr eso que tanto anhelamos.

Quien escribe considera que los ángeles no están en el cielo, sino en cada corazón de nuestros semejantes.

Los ángeles son todas aquellas personas que, sin otro interés distinto al de darnos una voz de aliento, nos protegen cuando nos sentimos indefensos.

En ese orden de ideas, nuestros padres son ángeles, nuestros hermanos también lo son, al igual que nuestros hijos y aquellos amigos cercanos que siempre están cuando más los necesitamos.

Los niños, no importa la edad que tengan, son otros auténticos ángeles. Son pedacitos de seres que nos reconcilian con la vida y nos ayudan a ver el horizonte con más entusiasmo.

Por algo dirán que “un hijo siempre llega con el pan debajo del brazo”.

A decir verdad, la definición de lo que son los ángeles está en cada quien. Lo cierto es que en algunos episodios de nuestra cotidianidad ellos nos dan una mano.

Por eso, invoque la ayuda si es necesario.

Cuando vea que su situación ya tocó fondo, siempre habrá una luz en el camino.

Compartir su problema con alguien de confianza es un gran aliciente.

Gran historia

Un hombre comenzó a cavar un pozo y llegó

hasta una profundidad de 20 metros, pero

no halló vestigio de agua.

Entonces, abandonó el lugar y eligió otro sitio para hacerlo. Cavó allí aún más hondo, pero tampoco encontró el preciado

líquido.

Eligió un tercer sitio y cavó todavía más hondo, pero todo fue en vano. Al final,

abandonó su tarea. En conjunto, la profundidad de los tres pozos que cavó, era casi de 100 metros.

Si hubiese tenido la paciencia de dedicar aunque fuera la mitad de su labor al primer pozo, en vez de cambiar de un lugar a otro, seguramente

habría encontrado agua.

Así ocurre con los hombres que cambian continuamente

de ideales. Para tener éxito, debemos dedicar todo nuestro corazón y fe a un ideal, sin tener la menor duda en su eficacia. Además, si es preciso pedir ayuda, ¡hágalo!

¿COMO ENFRENTAR UNA DURA SITUACIÓN?

Deje ‘enfriar’ el problema. Cuando se dé cuenta de que tiene una difícil situación, regálese un minuto para imaginarse que nada ha ocurrido. ¡Ojo! no se trata de esquivar el hecho, sino de dejar que la angustia no aflore de repente. Cuando el minutero haya dado la vuelta del reloj, empezará a ver las cosas menos traumáticas.

Ahora bien, ¡no se ocupe antes de tiempo! Hay personas que no comen ni duermen pensando en el problema, cuando muchas veces la solución está ‘a la vuelta de la esquina’.

Tampoco se atormente con cosas como ¿Por qué permití que eso me ocurriera?, ¿Por qué fui tan tonto en fallar? Esos reproches no le resuelven nada y lo único que le dejan es un profundo grado de depresión.

Además, recuerde que siempre hay tiempo para rehacer las cosas. Usted puede recomenzar y desenvolverse de una manera constructiva en su ajetreada vida. Es decir, tiene en su mente la posibilidad de remplazar el caos por la calma; solo debe hacer lo que sea necesario para recuperarse pronto.

Mensajeros del cielo

Mucho se ha escrito de los ángeles. Algunos sostienen que son amigos secretos que Dios nos ha concedido para nuestra protección; otros dicen que son ‘seres de otro planeta’.

Ciertas personas los definen como energías puras, espíritus elevados que fueron creados perfectos y libres de las limitaciones de lo humano.

¡Claro! tampoco faltan los incrédulos, quienes se aseguran que los ángeles solo representan figuras ideadas por una vieja tradición religiosa.

Durante el siglo XIX, ser un ángel custodio era una profesión. ¡Así como lo lee! ese era el título que se les daba a ciertos individuos, quienes se ganaban el sustento diario acompañando a los borrachos que no acertaban a llegar a sus domicilios con presteza.

La primera vez que se incluyó la palabra ‘ángel’ como tal en nuestro vocabulario ‘moderno’, fue en 1764, cuando apareció el primer tomo filosófico de Voltaire. En esa oportunidad se leía que un ángel era un espíritu sencillo que estaba a nuestro lado para ayudarnos a salir adelante.

La etimología de la palabra ‘ángel’ deriva del latín ‘Ángelus’ y del griego ‘Ángelos’, que en el papel traduce: “Mensajero del Señor”.

Los creyentes dicen que Dios nunca ha querido que sepamos dónde están ellos y que, por eso, no los podemos ver. De hecho, hay oraciones que nos los recuerdan y hay imágenes que los artistas han diseñado para darlos a conocer. Yo prefiero creer que los ángeles son personas ‘comunes y corrientes’ que nos llegan en el momento preciso.

Publicada por
EUCLIDES ARDILA RUEDA
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