
El título de esta página suena como un anuncio publicitario, ¡pero no hay tal!

En el banco de la vida a usted le consignan 1.440 minutos cada vez que abre los ojos, justo al amanecer. Trabaje o no, esté contento o aburrido, la naturaleza siempre le da ese bono que, para ser más exactos, es de 86 mil 400 segundos.

Alguien deja de depender de las cosas cuando es capaz de continuar, así no alcance los éxitos.

Algunas personas son demasiado miopes; tienen el defecto de que no ven sino lo que está muy cerca y no observan la vida más allá de sus narices.

Siempre que estamos en apuros, invocamos a Dios. Nos llenamos de muchas ansiedades y perdemos la fe. Aunque no lo crea, si recurrimos a la plegaria, y lo hacemos con total devoción, escucharemos las respuestas que Él les da a nuestros problemas.

Usted debe reconocer que son más los bienes que disfruta, que los males que lo afligen. En lugar de dramatizar sus problemas, aproveche sus grandes dones para salir adelante.

Vivimos pendientes de la ‘pinta’ que vamos a lucir.

Nos conviene hacer una limpieza y ‘purgarnos’ para expulsar tanta basura que acumulamos en nuestra mente.

La belleza de una persona no está en los rasgos de su cara o en los de su cuerpo; su verdadera esencia se refleja en el alma. Y si usted se siente bien por dentro, fácilmente se proyecta hacia afuera.

Respete los derechos de su vecino, sea misericordioso con la gente y, sobre todo, consérvese humilde en cada uno de sus actos.