
Estamos llamados a tejer con hilos propios las hebras del manto que nos abriga hoy y el que nos protegerá mañana del frío.

Para no alejarnos de nuestras metas, nos corresponde cultivar una actitud optimista ante la vida; incluso más allá de que todo se nos esté yendo al piso.

Estar en un mundo en el que no se hace nada positivo por los demás, es como estar muerto en vida. Ojo con comportarse así; puede estar desperdiciando su vida.

Los hombres hacen planes y meditan sus proyectos. Sin embargo, es Dios quien concede los buenos resultados. Por eso, si hay algo o alguien que debe partir, déjelo ir.

Hoy escribimos sobre las disculpas que nos inventamos para no asumir nuestras responsabilidades. Muchas de ellas, en el fondo, solo son parapetos que nos inventamos para no arriesgarnos a actuar.

La vida nos sonríe con dones de la misma forma que les sonríe a quienes recogen las espigas del campo. Es solo cuestión de tener una buena siembra hoy como persona, para tener mañana la mejor cosecha. La ‘Ley de la Correspondencia’ nos recuerda que, una de las maneras de obtener lo que deseamos consiste en ayudar a los demás a conseguir lo que ellos anhelan.

A veces la clave no está en aferrarse, sino en soltarse.

Los momentos duros, aquellos que nos llenan de oscuridad, nos aportan muchos elementos para adquirir fortaleza y madurez.

Casi todos los días, la vida nos sorprende. Por muy exitosos que seamos, en algún momento podemos tropezar. Lo más preocupante es que, también con relativa frecuencia, no estamos preparados para enfrentar tales vicisitudes.

Hoy mencionamos en este artículo pobrezas distintas de las que hablan los expertos económicos; nos referimos a aquellas miserias que, sin golpear nuestros bolsillos, siempre menoscaban nuestro espíritu.