
Rememorando los años cincuenta y sesenta, cuando los colores en tonos pastel le dieron buena parte de identidad a la inolvidable época del siglo XX, ahora volvieron a escena en una propuesta de maquillaje para todos los gustos, edades y ocasiones.

Si usted es de los que se pregunta ¿Cómo tener una cocina gourmet? o ¿Cómo convertir sus platos habituales en un menú agradable para una ocasión especial?, a continuación los expertos dan unas recomendaciones.

Para muchas mujeres un sueño largo y reparador es más valioso que una sesión de pasión con su pareja. Así lo señala una encuesta realizada a más de 2 mil mujeres por el Instituto Ipsos de Nueva York.
Así como sonreír trae beneficios para el alma, dejar fluir la tristeza o el estrés mediante el llanto produce en el organismo un estado de tranquilidad. Se va el desasosiego e incluso se aclara la mirada. Llorar también es beneficioso para el sistema nervioso y contra las bacterias.

Hay quienes son capaces de confesarlo abiertamente. De esos osos aprendieron. A otros les resulta más fácil narrar los diversos espectáculos bochornosos que han hecho sus amigos cuando están enamorados o entusados.

Así dice un reconocido adagio popular, “el que se casa, casa quiere”, y tiene toda la razón en ser aplicado, pues los expertos consideran que no hay nada más tormentoso para una relación matrimonial que empezar con la suegra a bordo.

Cuando una persona está mintiendo, el miedo y el stress lo delatan a través de las palabras, el lenguaje corporal o la expresión facial.

Que se abra el armario y aparezcan las faldas. En todas las alturas, estampadas, monocromáticas. Esta pieza ultra femenina le permitirá sentirse hermosa, delicada, sexy, sensual y elegante.

Se requiere disciplina y esfuerzo, de lo contrario no verá los resultados. No basta solo una rutina de ejercicios, también una excelente alimentación. Lo interesante de trabajar en casa es que pueda elegir varias rutinas y hacerlas divertidas.

Aunque es una realidad para todos, no resulta nada fácil hablar de la muerte. Son muy pocos quienes son capaces de sentarse frente a sus hijos y despedirse.