No se trata de comportarse como un niño ni mucho menos; pero muchas de las formas como se divertía en su infancia pueden hacer de su presente alimento para el espíritu.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
¿Hace cuánto no se lanza con ropa a una piscina, no salta en la cama de la dicha, se declara guerra de almohadas con toda su familia mientras ve televisión, o sencillamente baila bajo la lluvia?
Existen cantidad de planes de su infancia, que de solo recordarlos le regalan una sonrisa de oreja a oreja. Además, siente un aire placentero, de alegría, de inocencia; y es porque cada una de esas actividades que usted realizaba cuando pequeño, las hacía sin ninguna pena y gozándose la vida sin prejuicios. En realidad, hacía feliz su espíritu.
Pero lo cierto es que a medida que fue creciendo dejó a un lado esos momentos placenteros, o sencillamente los reemplazó por otros que le exigían estatus, dinero y posición.
Para muchos era interesante viajar a ese lugar que todos habían ido, embriagarse pues ya se era adulto; hubo quienes prefirieron visitar los lugares de moda y hacer parte de la farándula local; otros se dejaron conquistar por las formas y costumbres de otros países y muchos cambiaron su forma de disfrutar un momento pleno.
Es por eso que Vanguardia Liberal quiere devolverle parte de esos planes divertidos, que no requieren dinero para que se los goce y retorne la emoción y felicidad de antes.
¿Qué debe seguir haciendo?
1. Correr bajo la lluvia: Más de una vez usted disfrutó ese delicioso plan. Corría y veía como la lluvia empapaba su ropa. Por supuesto debía dirigirse a casa cuanto antes y cambiarse para no pescar un resfriado. Pero ahora que está grande y conoce las reglas, deje una vez en su vida la sombrilla y sienta la lluvia en su rostro. Es bueno recordar que este plan no es apto para personas asmáticas o que viven todo el tiempo con gripa y tos.
2. Lanzarse a la piscina con ropa: No hubo quien se salvara de ser arrojado a la piscina con ropa. Sobre todo en esos paseos de colegio. Lo molesto siempre fue el jean pesado. Pero por qué no hacerlo en la piscina de su finca o de un familiar. Sentirá la adrenalina y correrá para no ser lanzado, si es que el otro es más fuerte y se lo lleva con él al agua.
3. Quitarse las medias y caminar sobre el barro: Qué estimulante y relajante suele ser este plan. Pero para eso necesita estar en contacto con la naturaleza. Deja a un lado los cordones y sencillamente dele un masaje a sus pies. De vez en cuando se lo merece.
4. Guerra de almohadas: Por qué no improvisar un día de estos en plena película en casa. Sería maravilloso que le diera “pause” a su dvd y declarara la guerra de almohadas. Sus hijos y su pareja se divertirán y no podrán de la risa. Pero eso sí, cuidado con los ojos.
6. Subirse a un árbol: Para realizar este ejercicio de la infancia necesita ser muy sincero consigo mismo y saber si cuenta con la condición física y flexibilidad para hacerlo. De no cumplir con esos requisitos, absténgase, para que no resulte peor el remedio que la enfermedad. Pero si aún funcionan de maravilla sus rodillas, inténtelo, con todas las precauciones del caso.
7. Hacer una coreografía: Bailar en casa, solo o acompañado, pero reinventando una coreografía. Seguro hará reír a más de uno, pero eso sí, verifique que las cortinas estén cerradas. De lo contrario, su vecino pensará que usted se salió de casillas.
8. Ir de compras con mamá: No hay mejor plan para una hija que ir de compras con mamá y disfrutar que las dos ya tienen ingresos económicos para antojarse de todo, y para darse consejos.
9. Las piyamadas con amigas: Puede disfrutar de esas charlas cómplices que tuvo en la adolescencia con sus amigas, pero esta vez, con la madurez suficiente y la edad para tomar un vino. Será divertido compartir experiencias, recordar, jugar twister, cantar, decir la verdad o atreverse. Y por supuesto llevar su mejor piyama y pantuflas infantiles.
10. Las narraciones de terror: Recuerda esas noches en las que se reunía con sus amigos y amigas para narrar las mejores historias y sentir ese miedo a flor de piel era divertido. Puede volver a hacerlo y dormir entre las cobijas, muerta del susto hasta el día siguiente. Eso sí, no olvide la linterna que ayuda a recrear personajes.
11. Preparar postres y galletas: Las recetas de la abuela, el postre, la torta, todo lo que pueda preparar en compañía de sus seres queridos se convertirán en un plan de completo ‘relax’.
12. Patinar en medias por la casa: Seguro su mamá le advertía más de una vez que no caminara en medias, después de regresar del colegio. Pues ahora puede hacerlo, patine con todas las precauciones posibles, y eso sí, lave usted mismo sus medias.
13. Hacerse trencitas en el cabello o dos colitas: Al mejor estilo de lolita. Estos peinados siempre traerán buenos recuerdos. Incluso verse al espejo así la hará sentirse sexy. Pero eso sí, hágase ese tipo de peinados en su casa y no en el trabajo
14. Un buen partido de parqués no caerá nada mal. Recuerde cuando enviaba a otros a la cárcel, los ‘soplaba’ por no ‘matar’ la ficha del contrincante, etc. Se reirá como nunca y despertará su espíritu competitivo.
La voz del experto
Felipe Andrés Moreno S.
Psicólogo
“Cuando recuperamos esos momentos volvemos a nuestra inocencia, a los días donde vivir era más fácil y más colorido; todos esos espacios pueden utilizarse como válvulas de escape o tanques de oxígeno que nos refresca el diario vivir.
No planear tanto las cosas es una excelente opción, dejarle un poco de espacio a la improvisación puede ser una gran idea, ya que no tendremos más opción que volver a los simple y común.
Las personas se han vuelta tan sofisticadas y complicadas, que la locura más grande que pueden hacer es algo normal.Las personas que no se privan de nada viven a plenitud sus días y por consecuente son personas con una gran energía y felicidad.
Contrario sucede con las personas que viven pendientes del qué dirán y viven reteniendo sus emociones. Poco a poco se transforman en personas amargadas y frustradas, pues nada da más tristeza que saber que pudimos haber hecho lo que deseábamos, pero por nuestro tonto miedo y falta de personalidad nunca lo hicimos”.
Preguntas y respuestas
Leonel Vidal
Motivador personal
¿Por qué es bueno recuperar esas actividades de la infancia que nos hicieron tan felices? Recuperar estos espacios es revivir momentos. Como cuando se miran las fotos de momentos alegres y especiales de nuestra vida. De lo que se trata es de vivir ‘nuevos momentos’ de alegría, inspirándonos en aquellos del pasado.
¿Qué otras opciones resultarían de maravilla si quieren darle un oxígeno diferente a sus planes?
Siempre es posible regresar a lugares, recrear momentos con las personas acompañados de la cena o la música, por ejemplo. Mejor aún, crear nuevos momentos de convivencia en lugares distintos con amigos y familiares, donde se generen nuevos espacios de diversión, conversación, compartir, oración. Nuevos recursos tecnológicos (Karaoke, filmadoras, entre otras) son de gran ayuda.
¿Por qué a veces da pena realizar esas cosas que tanto nos hacían felices? Aprendimos a asociar la seriedad con la responsabilidad. Y cuando alguien acude a juegos infantiles o al humor, se considera que no es serio. Pero esto está muy lejos de la realidad. El comentario “actúas como un niño”, en lugar de un insulto, podría ser un elogio.
Vencer la vergüenza es más fácil cuando se hace en un grupo aprovechando el espíritu gregario. Por ejemplo, cantar y bailar, aún sabiendo que no sabemos hacerlo bien; pero cuando todos lo hacemos resulta fácil pues nadie queda en evidencia y todos lo disfrutamos.
¿Qué diferencia se nota en la persona que ríe, salta en la cama, canta a todo pulmón, contrario a la persona que se retiene todo? Las primeras son más “frescas”, más desenfadadas, menos preocupadas. Las segundas están todo el tiempo sufriendo por lo que puedan decir, si hacen el ridículo y alguien lo difunde sufren, y como si fuera poco, conservan el mal recuerdo para revivirlo en el futuro y volver a sufrir.
¿Qué sería magnífico hacer cuando estamos tristes, o no queremos hacer nada? Identificar cuál es la música que nos pone bien, que influye positivamente en nosotros; para escucharla, cantarla y bailarla cuando estemos bajos de energía. La terapia del canto ayuda mucho. Cuando cantamos, nuestra conversación interior se interrumpe. Un buen ejercicio por realizar es pensar en algo triste y mientras lo hace, cantar algo alegre o que le guste. Descubrirá que su pensamiento se ha interrumpido. Si además, bailamos cuando lo hacemos, pues el resultado es superior. Así que a cantar y bailar.













