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Domingo 11 de septiembre de 2011 - 12:00 AM

Terapia entre amigas: baile, vino y psicología

Llegó el fin de semana esperado y aunque usted no tuvo una semana realmente maravillosa o con resultados sorprendentes, está que se reúne con sus mejores amigas. No hay forma de esperar un día más la famosa “terapia party”.

Terapia entre amigas: baile, vino y psicología (Foto: Internet/ VANGUARDIA LIBERAL)
Terapia entre amigas: baile, vino y psicología (Foto: Internet/ VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Este fin de semana será el anhelado encuentro. Ya tiene listo el vino, unos cuantos pasabocas, dips para saborear, la música y todo lo que necesita para quedar como una princesa ante sus amigas. Todas están esperando esa gran noche. Pero no se trata de ningún cumpleaños o parte de esos tradicionales encuentros; esta vez la cita se hace más interesante, pues disfrutarán de una terapia ‘party’.
¿Qué? Como lo lee, es un encuentro entre amigas donde no solo se reúnen a bailar, cantar a todo pulmón, reír, sino a exteriorizar todo lo que les sucede desde su plano personal, familiar, emocional o laboral.
Cada una traerá a la mesa un problema que le agobie y todas escucharán. Solo que además de ustedes deberá estar una gran invitada: una profesional de psicología que intervenga para dar pautas asertivas alrededor de las problemáticas.
De esa forma aquello que exteriorice tomará otro sentido y tendrá mayores beneficios que el simple hecho de contarle a sus amigas y recibir cantidad de apreciaciones.
Esta tendencia se impone en Estados Unidos y en otros países europeos.
Pero, ¿qué tanto podría funcionar en nuestra cultura? ¿Sería tan solo un espacio social para decir eso que le roba la calma? ¿Cuáles serían sus ventajas y desventajas?

Preguntas y respuestas

Maritza Gabriela Otero C.
Psicóloga social especialista en PNL
¿Por qué sería interesante este mo-delo? ¿Cómo podría funcionar? ¿Por qué sería enriquecedor?
Es algo fuera de lo convencional, no del todo disparatado, ya que es la oportunidad del psicólogo de conocer al paciente en otra dinámica. Sin embargo la función del psicólogo no se puede desdibujar ya que nuestro trabajo no es aconsejar; más bien debemos abstenernos de imponer nuestra verdad. Lo que hacemos es ayudar a las personas a encontrarse con ellas mismas para que desde ahí encuentren su felicidad.
Los consejos jamás son útiles, ya que cada quien los da lo hace de acuerdo a su punto de vista.
¿Hasta qué punto es bueno que nuestras amigas más cercanas conozcan nuestros problemas y los hablemos en grupo? Hay personas que no temen en contar lo que les sucede, contrario a otras que se guardan las cosas y hacen de su vida privada algo demasiado íntimo.
Contar las cosas está bien. Sin embargo, hay que mirar muy bien a quien se le cuenta; las amigas dan consejos y además toman partido de la situación, por lo que al final pueden usar la información de manera inapropiada.
¿Tantas versiones de nuestras amigas no pueden llegar a confundirnos?
Claro que nos confunden porque todas siempre van a pensar diferente. Las situaciones que vivimos nos dejan siempre un aprendizaje. Algunas veces debemos aprender a perdonar, a ser humildes, a tomar decisiones o arriesgarnos, pero muchas veces por escuchar a nuestras amigas no lo hacemos.

Ana Juliana Becerra
Psicóloga clínica
¿Podría funcionar la terapia ‘party’ para resolver esos problemas que agobian a un grupo de amigos o amigas?
Hay pros y contras. Ya existen grupos formales que se hacen amigos para abordar una problemática en común. Estos grupos de apoyo suelen ser muy cercanos y con ayuda de profesionales logran resultados claros.  Esa terapia de apoyo es diferente a la terapia individual.
En las terapias grupales no se abordan temas como por ejemplo las fobias, los complejos, una violación, temas de este tipo, pues para ellos se requieren espacios individuales, profundidad y el tiempo no alcanzaría.  Un profesional no podría concentrarse en el tema de cada asistente.
Lo que se podría lograr en ese tipo de espacios es dar pequeños tips, recomendaciones, sugerencias, asesorías y de esta forma no estaríamos hablando de terapia sino de asesorías. Una terapia necesita explorar las razones, las circunstancias y así no podría haber un espacio para la intimidad.
También debemos analizar que hay personas que no cuentan su vida tan fácilmente y además no es ético abordar traumas y demás cosas de forma grupal.
Pero en terapias grupales se habla de un tema particular y los demás pueden ir creciendo a partir de la experiencia del otro.
De compartirse ese espacio y hablar de cosas de la cotidianidad, de temas como celos en determinada oportunidad, entre otros asuntos, ¿es bueno establecer reglas entre quienes participan?
En todo grupo de apoyo deben existir normas. Además porque puede contagiarse otra persona de la experiencia de alguien y cargar con el problema de su amiga o amigo. También hay quienes trasladan los problemas de su amiga a los de su pareja, y eso no es nada constructivo. Se puede encontrar también a la persona que es criticona, que nada le parece bueno, que cree que lo del otro no merece importancia.

Fallas que no pueden cometer
Si usted no quiere que sea un desastre la terapia ‘party’ debe seguir ciertas recomendaciones dadas por las expertas consultadas:
1. El psicólogo debe evitar tomar, ya que el trago altera la percepción de quien lo consume.
2. Debe existir total confidencialidad, ya que sigue siendo un entorno de trabajo para el psicólogo.
3. Es importante que lo que el psicólogo encuentre particular de cada uno de sus pacientes, lo maneje de manera confidencial y en terapia individual.
4. No se puede creer que lo que piensan los otros es lo correcto. De ser así se generará una presión y la persona terminará sintiéndose coaccionada a actuar como las otras.

¿Una opción para acabar con mitos?
Existen personas que temen ir al psicólogo pues creen que es cosa de locos, de personas débiles, que no son capaces de resolver sus problemas por sí mismos. Están también quienes ven los consultorios como espacios fríos, poco confiables, y hay algunos que se niegan a abrirse a una persona que apenas conocen, contarles toda la vida e incluso llorar ante ellos.
Por eso este tipo de espacios podría ser un abrebocas para darse cuenta que un terapeuta es una persona capacitada para direccionar sus problemas o dudas, alguien que lo puede guiar para que conozca por sí mismo las respuestas que tanto busca.
Y en un espacio más familiar, quizá se acabarían esos mitos.
Sin embargo, la psicóloga clínica Ana Juliana Becerra explica que aunque estos espacios pueden hacer ver al terapeuta más cercano, sí es bueno buscar el consultorio.
“Puede ser un primer encuentro pero no podemos olvidar que los ambientes terapéuticos tienen dispositivos y si se va al consultorio es porque la persona  entiende que debe buscar ayuda. Si no va es porque no le parece importante.  Tampoco puede ser una moda, creer que el terapeuta será como mis amigos y me entenderá, me dará la razón; el terapeuta es alguien que escucha, da posibilidades pero no va a reemplazar a mi amiga con la que soy capaz de llorar. Mezclar los roles es peligroso”, concluyó Becerra.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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