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Miércoles 14 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

¿Cumplió los proyectos de 2011?

Si usted siempre quiso emprender un proyecto de vida o de trabajo pero, como todos los años, quedó en simples deseos del 31 de diciembre a las 12 de la noche, es probable que sólo haya trazado ilusiones pero no haya establecido objetivos claros a cumplir. Revise en qué está fallando.

“Yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas. Me dejó una chiva, una burra vieja, una yegua blanca  y una buena suegra”.
Esta tradicional canción de fin de año pone a más de uno a evaluarse qué le dejó el 2011.
Si en su caso ni la burra, ni la yegua, ni la suegra, hacen parte del balance, si al contrario solo le dejó deudas, el trabajo de siempre, el salario que poco le alcanza y los deseos fallidos de emprender un nuevo proyecto de vida o un proyecto empresarial, es hora de revisarse en qué está fallando.
Existen personas que dejan los sueños sólo en las tradiciones de fin de año, pero no se han sentado a evaluar qué quieren de verdad, cuál es su norte y cómo lograr que esos proyectos sean un hecho.
Por eso a tan solo 17 días de finalizar el 2011, es bueno que usted haga una reflexión concienzuda de cuál puede ser el obstáculo que le impide alcanzar lo que se propone año tras año.

Preguntas y respuestas

Maritza Gabriela Otero
Psicóloga especialista en PNL
¿Por qué muchas veces no se cumplen esas metas trazadas?
Tiene que ver con la manera como nos programamos para cumplir objetivos, por lo general simplemente pensamos en lo que quisiéramos cumplir o tener y olvidamos precisar esta información por lo que seguramente obtenemos cosas parecidas a lo que queríamos pero aún no nos sentimos satisfechos.
De no haber cumplido esos objetivos, ¿qué preguntas debemos hacernos para que en el 2012 sí se puedan lograr?
La primera pregunta a hacernos es si en realidad tenía los objetivos claros al iniciar el año.
Lo primero que debemos hacer para plantear los objetivos es preguntarnos ¿qué es específicamente lo que quiero?  ¿Para qué quiero espiritualmente esto? ¿Cómo es esto que quiero? (Es la descripción de lo que deseo) ¿Para cuándo lo quiero y en dónde?
Luego evalúo en cada objetivo ¿qué tengo hasta el momento? ¿Qué me hace falta?  Estas dos preguntas se asocian a recursos internos como amor, esperanza, pujanza, entre otros. Y lo que haga falta lo negociamos y programamos con el inconsciente desde la PNL (Programación Neurolingüística).

Óscar Mendoza
Autor ‘El secreto del escarabajo’
www.secretodelescarabajo.com
¿Qué puede ser lo que impide alcanzar los objetivos propuestos año tras año?
Muchos de los proyectos se quedan en promesas etílicas el 31 de diciembre, con frases como “este año sí”.
Estamos en una cultura existencialistas en la que el entorno no favorece, donde se escuchan frases como  “no se ponga a molestar”, “mire toda la gente sin empleo”, “cuide el puesto” .
Hay otras frases que se escuchan como “si fuera tan fácil otro ya lo hubiera hecho”, “al menos con eso come y se sostiene”. Otros dicen “no sea loco”. Esto en el caso de las personas que quieren ser emprendedoras, independientes, dejar de ser empleados.
¿Cómo saber que estamos abonando terreno a favor de los objetivos trazados?
El plan personal debe ser claro: “si no sé a dónde quiero llegar, cualquier estación se vuelve meta”.
Los sueños que tenemos debemos traducirlos en objetivos, al tener un plan de negocio personal sé a dónde voy a llegar, conozco las brechas, lo que quiero hacer y ponerme tiempo, ponerle a los objetivos tiempo.
Por ejemplo, si quiero aprender inglés este año y no me matriculo, si sigo gastando el dinero en otras cosas, no voy a tener para la matrícula. Eso es lo que permite un plan personal, ponerse fechas y ser consecuentes con ese objetivo.
Si uno diseña un plan a su medida, a su tiempo, a su ritmo, éste le permitirá materializar sus sueños.

Tenga en cuenta
1. El plan de negocios es clave. No es garantía de éxito pero sí disminuye el fracaso.
2. Sepa hacia dónde quiere llegar. Defina un norte.
3. Diseñe un plan, pregúntese qué recursos tiene, cuál es la brecha, esa distancia que le hace falta en tiempo para lograr los objetivos. En esa carta de navegación debe establecer los clientes, las necesidades, la metodología.
4. Su idea de negocio debe cumplir con tres factores: servir a los demás (pensar en mi cliente), hacer lo que me gusta (si soy contador para qué monto una panadería si no tengo espíritu para atender al cliente) y tercero,  enfocarnos en la prosperidad espiritual pues así se da por añadidura la prosperidad económica.

Quiero emprender lo que me propongo
Hay personas que año tras año se establecen metas desde el plano laboral. “Este año seré el mejor empleado”, “este año alcanzaré el ascenso que he estado esperando” o “este año seré independiente y consolidaré mi idea de negocio”.
Pero esas palabras puede llevárselas el viento porque, en el primer caso, no se hacen mercadeo a sí mismos en el lugar de trabajo, no trabajan por su imagen ni por los resultados. En el segundo caso, no tienen claro el norte de qué quieren establecer como negocio, no saben qué les apasiona, y mucho menos han planificado o creado un plan de negocios, no se han puesto un límite de tiempo y han trabajado por esa independencia.
Así lo explicó el autor del libro ‘El secreto del escarabajo’, Óscar Mendoza, quien hizo una reflexión interesante para que todos los que sueñan con emprender sus objetivos en la vida los puedan alcanzar.
Entre las recomendaciones están:
1. Reforzar el trabajo en equipo si busca una sociedad. Que cada uno de los integrantes de esa sociedad aporten desde diversas perspectivas. Deben complementarse, fortalecerse, sumar saberes, experiencias y recursos económicos. De lo contrario es mejor solo que mal acompañado.  
2. Tener persistencia, disciplina y paciencia. No arrancar con gran impulso y querer los resultados al comienzo. “Hay personas que sueñan tener al comienzo del negocio camioneta, membresía en un club y chofer”.
3. Acabe con el mito de que se necesita dinero en exceso para crear su negocio. Si tiene dinero limitado cambie la perspectiva. Recuerde que con poco dinero también podrá despertar su creatividad y hacer rendir la inversión.
4. Repase biografías de empresarios exitosos y analice qué tanto dinero tenían cuando empezaron y cuáles fueron sus ideas.
5. No contrate empleados que no podrá echar. Es decir, no contrate personas por afinidad emocional, amistades o grado de consanguinidad, si no son productivas. Sólo personas cercanas si son competentes.

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La típica pepitoria, acompañante lógico del cabrito.
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