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Domingo 18 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

Cuidado con los...‘levantes’ de una noche

Hay personas que se van de “noche de copas, de noche loca” y pierden los estribos hasta el punto de exponerse a contagios sexuales, robos y demás situaciones peligrosas, todo por un simple levante.

Imagínese que usted despierte con un fuerte dolor de cabeza tras el guayabo tan fuerte que le dejó esa noche de tragos, y cuando mire a su lado se vea con un hombre o una mujer que ni siquiera conoce. Literalmente no sabe ni su nombre, de dónde salió, cómo llegaron a ese lugar
Seguro el estado de ‘shock’ será grande. No sabrá ni cómo referirse a ella, ni qué decirle, no tiene idea si tienen amigos en común, y le rondará por la cabeza frases como: ¿de qué forma la despacho de mi apartamento?
Esa escena por sí, ya es bastante complicada.
Imagínese la misma escena donde usted se lleva a su casa a una persona completamente desconocida y que al día siguiente se levante sin sus pertenencias, sus joyas, porque lo robaron.
No solo se expone a eso sino que también es probable que una noche de tragos, la dejé embarazada, siendo padre de un ser cuya mamá acaba de conocer o con una infección venérea.
Es por eso que usted debe hacer ese tipo de reflexiones si no quiere vivir una pésima experiencia con graves consecuencias.

Preguntas y respuestas

Freddy Hernando Cristancho
Psicólogo social
¿Qué decir de esas noches de levante, de una noche de copas, una noche loca? ¿Qué tan perjudicial
puede resultar para una persona este tipo de experiencias? Todas las personas tenemos un espíritu aventurero, se dice que hace falta caerse para aprender a levantarse. Para aquellas personas que hemos de una u otra forma caído y nos hemos vuelto a levantar, es importante haber vivido muchas experiencias que nos dan las herramientas para afrontar todos los momentos que nos presente la vida.
Tener aventuras y noches de copas son etapas por las cuales las personas pasan unas con más suerte que otras y con mejores o peores recuerdos de estas situaciones.
Lo ideal es comprender dos cosas muy sencillas, que siempre después de una noche de aventuras al día siguiente lo único que queda es un recuerdo vano y una resaca. Lo otro que no podemos permitir, es que por una noche de locura arruinemos nuestra vida, nuestros sueños y de paso dejemos todo a una noche de desenfreno.
¿Qué decir también de la vulnerabilidad que refleja una persona así, con ese tipo de comportamientos, que no hace un duelo, que no refuerza habilidades sociales?
Los seres humanos somos vulnerables y más si de sentimientos se trata. Cuando más débil se encuentra el corazón más expuesto está al dolor y  a la felicidad. Lo importante es no confundir los sentimientos y creer que todo lo que pasa está en contra de nosotros. En esas situaciones siempre está más propenso a perder más aquel que tiene los sentimientos rotos.
En un bar realmente no conseguirá nada porque lo que el cuerpo, alma y corazón buscan es amor, no placer.
Si se tiene la creencia que refugiarse en bares o en el licor es la salida a la situación con el fin de olvidar, lo que en verdad está haciendo es lastimar su autoestima y dignidad.

Lo pueden contagiar
Además de un embarazo indeseado podrá ser víctima de un contagio sexual. ¿Hay personas que justifican que utilizaron un preservativo, pero si estaban tan tomados están seguros de ello?
Incluso hay casos en los que más de una mujer ha quedado embarazada, tras una noche de copas, porque estaba más que embriagada y “se dejó llevar”, respuesta que no tiene ninguna justificación.
Es importante que usted tenga el control del trago que ingiere, que esté rodeada de personas que no permitirían que usted se fuera con alguien que apenas conoce y mucho menos que la dejaran en un lugar específico con un completo desconocido.
Además, imagínese que la vida sexual y su salud y bienestar se arruinaran con un contagio venéreo.
Ante eso, la indicación del psicólogo Freddy Hernando Cristancho es “ese tipo de encuentros no dejan ninguna consecuencia positiva, todas son negativas. Para empezar, posibles enfermedades seguido de desilusión e impotencia moral”.
Y si usted lo hace por simple despecho, tenga en cuenta que:
No es la primera persona que sentirá dolor tras una ruptura.
El tiempo se encarga de curar las heridas del corazón, no los tragos y las noches de lujuria y parranda. Esas solo le dejarán más vacío.
No aproveche el tiempo de tusa para el sexo casual ni para vivir noches desenfrenadas, sino para evaluar comportamientos propios y saber qué debe hacer para que eso no le vuelva a pasar.

Lo pueden asaltar
Hay personas demasiado confiadas, otras, demasiado embriagadas, que no establecen límites entre un desconocido y un amigo de toda la vida. No ejercen ninguna presión en dejar entrar en su casa o en la de sus padres a personas que apenas conocen. No tienen referente de alguien, pero eso no es impedimento para que les dejen conducir su vehículo, llevarlas a su cuarto, armar rumbas enteras de días en la finca de los padres, hacer parrandas en la casa.
Respecto a esta forma de actuar, usted debe ser más consciente y poner los pies sobre la tierra. Pregúntese: ¿sabe de dónde proviene esa persona? ¿Cuáles son sus valores? No se deje guiar por la fachada tampoco, pues recuerde que existen ladrones de cuello blanco.
Frente al tema, el psicólogo social Freddy Hernando Cristancho explicó:
“Cuando arriesgamos nuestra integridad estamos expuestos a que sucedan muchas cosas, pero lo que debemos evitar es que se vulnere nuestra moral al punto que dejemos que los vicios y placeres vanos destruyan la integridad propia”.
Por eso su recomendación es:
Aprenda a autocontrolarse y a regular las emociones.
Cuide su imagen y refuerce sus valores.
Sea desconfiado. No abra las puertas de su casa a alguien que apenas conoce, y menos en un bar o discoteca.

Dónde queda su dignidad
De terminar acostándose con una persona que apenas conoció en un bar, se sentirá bastante mal consigo mismo. El guayabo moral será peor que el físico y su autoconcepto, su autoimagen quedarán por el suelo.
Mucho menos corra a los brazos de un hombre o de una mujer que apenas recuerda el nombre, tras un despecho o dolor del corazón.
Según explicó el psicólogo social Freddy Hernando Cristancho, “cuando se tienen problemas amorosos existe la frase de un clavo saca a otro clavo que es totalmente falsa. No se puede borrar en un momento lo que está grabado en el corazón, ni tampoco se puede ahogar en el licor la pena por un despecho o una decepción”.
La recomendación del profesional es:
• Afronte las cosas con madurez y serenidad.
• Pretender tener encuentros sexuales casuales sólo será atentar contra los sentimientos, pues jamás será lo mismo entregar el corazón que entregar el cuerpo y de paso denigrarse a sí mismo, pretendiendo que el sexo opacará el amor.

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