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Lunes 26 de Diciembre de 2011 - 12:01 AM

“Sigo siendo su bebé, pero en público no”

“La niña de sus ojos” o “el príncipe de la casa”. Esos son los calificativos que escucha cada vez que visita la casa de papá y mamá. Para ellos, usted es el sol que alumbra sus días. Por eso aún lo siguen consintiendo, brindando todas las atenciones posibles que podría recibir un niño o una niña menor de edad.
“Sigo siendo su bebé, pero en público no”

Pero lo cierto es que usted creció hace rato, ya pasó los 25 años, se independizó, se casó y las cosas no cambiaron.

Por supuesto usted se siente feliz sabiendo que papá y mamá saltan en un pie cada vez que los visita, y no escatiman esfuerzos para que se sienta como una reina o un rey en casa de ellos.

Atenciones van y vienen, mimos, palabras dulces, y eso le agrada.

Pero el problema se evidencia cuando usted tiene un invitado, alguien ajeno a su círculo familiar, cuando está con una persona que le encanta, cuando va a presentar a su novia en casa, cuando presenta a su prometido, cuando está en una reunión de estudio, de trabajo o de negocios.

Vanguardia Liberal abordó el tema con expertos para que usted aprenda a manejar esa situación sin lastimar.

¡En público no por favor!

Usted adora que sus padres la consientan, que al llegar a casa de ellos tengan todas las atenciones posibles, que la mimen. Los hombres también se sienten complacidos cuando mamá está pendiente de cada detalle de ellos, cuando los reciben con los mejores platillos, cuando cuidan su ropa, cuando se interesan por su imagen y porque se sientan confortables en cada visita.

Las palabras melosas están bien en ese espacio, pero más de un hijo o una hija se han sentido incómodos cuando las manifestaciones de afecto atraviesan muros y se extralimitan a espacios en público.

Imagínese a la hija que está con su jefe tomando un café y aparece la tía efusiva, que la toma de los cachetes en pleno restaurante y le dice con un tono tierno: “cómo está hermosa mi bebé”.

Seguro al instante se pondrá completamente colorada, pues lo que menos desea es que su jefe la vea como si tuviera cinco años.

La misma escena puede ser incómoda cuando la familia trata de esa forma a su hijo querido frente a su nueva conquista. Ningún hombre quiere que su pareja lo vea como un bebé mimado y consentido de la mamá, pues esto para muchas mujeres se convierte en un repelente y huyen de inmediato.

Frente al tema, la psicóloga Yolanda Hernández Rodríguez explicó por qué no es bueno este tipo de tratos tan tiernos en público.

“No es bueno por aquello de la imagen, porque además los padres deben respetar  el espacio que corresponde a la vida de su hijo y procurar no extralimitarse  en mimos y sobreprotecciones”, indicó la profesional Hernández. 

¿Qué decirles a los papás que se siguen negando a que sus hijos ya no son unas niños?
Si quiere decirles a papá y mamá que agradece esos gestos de atención pero que deben aprender a reconocer espacios para eso, y no sabe cómo hacerlo, la psicóloga Yolanda Hernández le presenta algunas pautas para que no los lastime y surja el efecto que usted espera:

1. Además de un diálogo asertivo, las acciones valen más que mil palabras. Es demostrar el sentido de responsabilidad, hacerles ver los logros que ha tenido y que gracias a las bases de su formación se sienten capaces de seguir cosechando beneficios para su vida.

2. En la vida el ser humano debe ser coherente (pensar/decir/actuar), por tanto si  la hija o el hijo demuestran firmeza y  madurez emocional, seguramente los padres estarán felices de ver como su niña o su hijo han crecido.

Preguntas y respuestas

Yolanda Hernández R.
Psicóloga
¿Qué decir de las mujeres que siguen siendo tratadas como bebés en la casa? Ejemplo, el papá que le sigue diciendo que cuidado al pasar la calle, que no pierda las cosas en el viaje, en fin.
El amor de los padres hacia su hija se manifiesta a veces con palabras y acciones sobreprotectoras. Estos padres difícilmente entenderán que su hija ha crecido; por  ello es necesario con respeto y cariño transmitirles el sentido de responsabilidad que posee la hija o el hijo, agradeciendo la preocupación demostrada.  

¿Hasta qué punto es sano y hasta qué punto se está traspasando límites?
Es sano recibir todas las recomendaciones y cuidados de los padres, siempre que la  hija o el hijo  hayan demostrado en sus formas de actuar inseguridad, inestabilidad  emocional o algún comportamiento poco apropiado.  Caso contrario sucede cuando  los padres  sobreprotectores consideran que su hija o su hijo no pueden tomar decisiones, los consideran vulnerables a cualquier peligro y en todo momento quieren intervenir en sus vidas. Cuando  se sobrepasan estos límites es necesario entablar un diálogo asertivo, con el propósito de clarificar y exponer su punto de vista. Hay que demostrar que la niña o el hijo ya son personas adultas, capaces de resolver problemas y de construir su propio camino. Sin embargo, no hay que olvidar que los padres “siempre quieren lo mejor para sus hijos”.

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