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Martes 17 de Enero de 2012 - 12:01 AM

Coja a su pareja fuera de base

Imagínese que su pareja llegara un día cualquiera y le dijera: “hoy estamos cumpliendo 500 días de estar juntos y es una gran razón para celebrar”. Seguro usted quedaría de una pieza, no solo de la sorpresa sino de la felicidad. Es hora de sorprender.

No es que el amor sea como el beisbol, pero si alguna vez ha visto un partido de este deporte, sabrá que no hay nada más emocionante que un jugador se robe una base y logre anotar. Lo mismo, sacarla del estadio. Por eso usted no solo puede coger a su pareja fuera de base sino marcarle un ‘home run’ con una sorpresa inigualable.
Y cuando hablamos de inigualable no tiene que ser algo carísimo. Tampoco algo desechable. Se trata de algo que surja de su corazón y que deje a su pareja “fuera de base”.
Por eso Vanguardia Liberal los invita a sorprender a sus parejas, pues esos momentos hacen de la relación un sacudón de sentimientos que los hace sentir vivos y enamorados.

Al mejor estilo de una película romántica
Si pudo verse la película ‘Una chica fuera de serie’ notará cantidad de opciones con las cuales sorprender a su pareja. En este caso la protagonista no solo celebra sus primeros 33 días de haber salido con su novio, sino que lo invita a un recital de piano interpretado por ella, lo llama cuantas veces puede a ponerle citas en lugares inesperados. Incluso, le pide en una oportunidad que le escriba una carta en ese instante mientras ella hará lo mismo al otro lado del teléfono, para que al día siguiente puedan compartir sus sentimientos.
¿No le parecería interesante motivar su relación de esa forma?
Pero ese tipo de sorpresas son espontáneas, no obligadas, tampoco fingidas. De ser así todo quedará en el traste de la basura.
La psicóloga Marisol Ramírez Cabrera experta en Programación Neurolingüística indicó que “cuando la relación está en pleno, está la luna de miel y todo marcha por buen camino, esas sorpresas siguen nutriendo y fortaleciendo la relación. Incluso ayuda a que la monotonía no sea un factor negativo que llegue a quebrarla”.

Si la pareja está en plena sintonía, este tipo de sorpresas son óptimas. Pero hacerlas para salvar una relación que ya está deteriorada no es tan buena idea”. Marisol Ramírez Cabrera, Psicóloga experta en PNL.

Antes de sorprender
Evalúe en qué situación está su relación. Si están mal, ni la mejor sorpresa del mundo puede mejorar lo que debe solucionarse mediante cambios reales en la pareja.
Si su pareja tiene una crisis personal, familiar, o laboral, seguro no recibirá con el mismo entusiasmo una sorpresa hecha por usted. Así usted le baje la luna, es probable que tan solo diga “gracias” y eso lo haga sentir mal o como si hubiese perdido el tiempo.
Recuerde que una sorpresa no es un regalo suntuoso. Hay personas que sorprenden con cosas grandes, pero no sienten nada detrás de esos presentes. Otros lo único que quieren es comprar el afecto y eso no está nada bien.
Una sorpresa debe ir acompañada de los sentimientos más profundos del corazón.
Arriésguese, láncese a sorprender. No se quede alimentando temores como “y si no le gusta” o “y si hago el oso” o “soy negado para esto de los detalles”.
Puede ser algo minúsculo. Su labor es que ella o él lo vean como lo más maravilloso del mundo.

“Me declaro poco creativo”
Hay personas que se declaran ‘negadas’ para sorprender. Por lo menos con cosas diferentes. Por eso acuden a las flores, las serenatas, los chocolates y los demás artículos que ya connotan romance. Y eso no es que esté mal. Quizá usted necesite una asesoría y por eso haya llegado más de una vez a la floristería de su confianza pidiendo ayuda.
En lo que sí puede esforzarse mientras deja todo en manos de la asesora, es en tener claro cuáles son las flores preferidas de su pareja, que sepa que para ella quizá no es lo mismo una rosa blanca que una roja, que le gustaría que usted escribiera desde sus propios sentimientos la tarjeta, y ojalá con su propia letra.
Así ella no sentiría que usted escogió una frase de la cantidad que puede haber encontrado en un libro de notas, o peor aún, que sea evidente que la señora de la floristería lo escribió por usted.
¿Quién querría escuchar que la señora de la floristería lo ama?
Lo cierto es que la personalidad sí influye en ese tipo de sorpresas. Así lo explicó la psicóloga Marisol Ramírez Cabrera, admitiendo que “además de la personalidad del sujeto, sorprender tiene que ver con el estado anímico que es la situación interna por la que se atraviesa, pero también por las situaciones externas y el contexto para que esas sorpresas aviven el fuego de la pareja y no se apague”.
Es probable que no se despierte la creatividad si usted está atravesando por una crisis familiar o laboral. “Seguro no tendrá la misma predisposición  a aventurarse a una situación atípica que si todo en su vida está diez puntos”, enfatizó Ramírez Cabrera.

Preguntas y respuestas

Carlos Alberto Salazar Z.
Terapeuta de pareja
¿Por qué es importante sorprendernos en pareja?
Detrás de esas sorpresas lo importante es que se rompe la monotonía de la relación, especialmente cuando ya se está en una etapa de convivencia. En ese tipo de casos se vuelven mucho más importantes.
¿Cómo sorprender?
Se puede desde lo más elemental hasta lo más complejo. Lo importante está en la diferencia de lo convencional o de lo que se haga día a día.
Desde el mismo hecho de preparar el jugo y no servirlo en la mesa sino llevarlo a la cama y dárselo en las manos a la persona hasta el hecho de calentar la comida y poner esa noche en la mesa unas velas con el plato preferido de la pareja.
¿Qué efecto genera precisamente en la pareja ese tipo de sorpresas?
Las sorpresas renuevan ilusiones, orgullos, motivos que permiten retroalimentar ese amor por la otra persona.
¿Es necesario que la pareja sea recíproca a este tipo de sorpresas? Debemos recordar que es sorpresa y por ende no a diario se hacen.

Lo ideal es que sea de parte y parte
A quién no le gusta que lo sorprendan. Recibir detalles, palabras bonitas, sonrisas de oreja a oreja, miradas con la luz propia del amor, canciones, viajes y demás sorpresas son gratificantes para cualquier ser humano.
¿Pero qué sucede cuando es unilateral, es decir, cuando es solo usted quien da y da, pero no recibe?
Por supuesto todo lo que sale de su corazón debe ser desinteresado. Usted no puede estar planeando cada semana una sorpresa espectacular para su pareja por el simple hecho de que esa persona haga lo mismo y le devuelva todos los presentes.
Pero lo cierto es que sí es necesario que esos gestos sean de parte y parte. De lo contrario, la persona que da y da terminará cansándose o sintiéndose mal porque no hay reciprocidad.
Por eso pregúntese qué tanto responde usted a esos detalles por parte de su pareja.
De no hacerlo, sepa que no es tarde. Llegó el momento de tomar la iniciativa y planear algo acorde con su sentimiento.
Por su parte, si usted es quien da y da, no exija. Esa es la principal recomendación de los expertos consultados. Lo único que puede hacer es promover ese interés pero déjelo hasta ahí.

“No tengo dinero”
Esta es una excusa frecuente, pues usted no necesita todo el dinero del mundo para sorprender con pequeños detalles.
“El jugo de naranja en la mañana, el café, la rosa que tomó del jardín del vecino, las palabras al llegar a casa. Definitivamente la parte económica solo influye en la pomposidad del hecho pero no en el detalle final”, indicó el terapeuta Carlos Salazar.

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