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Viernes 30 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

“A mí no me metas en esos rollos”

Cuidado con esos favores que le hace a sus amigos, pues pueden salirle bien caros o condenándolo ante terceros. A usted le puede resultar fácil encubrir una falta o pasar una mentira o infidelidad de su amiga o de su amigo, pero tarde o temprano se sabe la verdad y será señalada como el alcahuete. La condena también será para usted.

-“Casi me pillan y dije que estaba con usted anoche y que me había quedado en su apartamento”
-“Le dije a David que salimos anoche”
-Si le timbra al celular Camila, no le conteste.
-(Guiño de ojo) Nos vamos de viaje este fin de semana con la familia de Carolina.

Estas y muchas más excusas se convierten en el lenguaje cotidiano de personas que no les basta ser infieles, sino que acuden a un alcahuete o amigo que les cubra la falta.
Muchos incluso se desgastan más pensando en cómo no dejar cabos sueltos, que en el daño que pueden estar haciéndole a sus parejas.
Y todos saben que una mentira necesitará de otra y de otra, para que no salga a la luz pública la verdad. Es por eso que algunos, sin siquiera pedir el favor, hunden con esa mentira a su amigo.  
Otros aún más descarados y frescos no alertan al amigo o a la amiga, sino que justo en la misma reunión lo ponen en apuros con frases como “recuerda qué día cómo la pasamos de bien”, acompañados de guiños de ojo, golpecito en el hombro del amigo, o gesticulaciones exageradas.
Y es que para salvarse muchos hacen hasta lo imposible, con tal de que su pareja no se entere; por eso se enojan, cambian de tema, les hacen el “show”, y juegan con su psiquis.
Pero para eso siempre requieren un tercero, y algunos bien alcahuetes se prestan para el juego. Son capaces de llamar a las parejas y decirles que efectivamente están con sus novios o novias pero que están en el baño, que se acabaron de ir del lado de ellos pero que en cuanto regrese le dicen que llamen, tiempo suficiente para poner en alerta al ‘amigazo o amigaza’ para que se reporten y todo cuadre de maravilla.
Muchos alcahuetes ni se inmutan, no entran en crisis con la conciencia, pues están acostumbrados a que ellos también los encubran, así que todo es cuestión de pago de favores. Otros sí han podido sentirse “ratas de alcantarilla” cada vez que son usados o se prestan para el engaño.
Por eso es importante, como amigo, que sepa que encubrir no es una característica de lealtad. Un amigo sería capaz de hacerle ver la falla a otro. Incluso por cuidar su autoimagen, debería negarse o rechazar el rol de alcahuete. De no hacerlo, usted es el que peor puede terminar: sacrificado y desacreditado ante los demás.

El valor de un amigo
Escuche a su amigo. Es posible que una recomendación de él o sencillamente su punto de vista ante los hechos lo haga reflexionar y actuar de manera más idónea y adecuada.

Preguntas y respuestas

Marcela Callejas
Psicóloga
¿Qué decir del papel del amigo alcahuete?
Existen amigos de todos los estilos, y muchos asumen ese papel. Pero lo cierto es que una persona con valores debería decirle o a aconsejarle a su amigo que no requiera de su ayuda, y mostrarle las posibles consecuencias. Incluso se puede hacer con ellos un ejercicio que es cambiarles la perspectiva y mostrarles -en el caso de que quiera que se le encubra una falta o infidelidad-, qué pasaría si fuera su pareja quien lo estuviera haciendo y actuando de esa manera.
Más que caer en el papel de alcahuete, lo que se debe hacer es que el otro caiga en cuenta de lo que está cometiendo.
¿Qué pasa cuando nos dejamos involucrar en esos juegos, en esas mentiras de nuestros amigos?
En algunas ocasiones estamos en el proceso de aprendizaje y aceptamos cubrirlos, pero muchos empiezan a ser más analíticos ante la situación y a tener claro que lo que están haciendo no está bien o no es apropiado. Eso los llevará a saber reaccionar ante una próxima propuesta de sus amigos. La idea es hacer de cada experiencia un aprendizaje para próximas situaciones y no cometer los mismos errores.

María Hernández Cabarique
Psicóloga
¿Cómo abordar al amigo que busca que seamos alcahuetes, para que le quede claro que no queremos involucrarnos en sus actos indebidos?
Ese tipo de juegos que parecen al comienzo tan inocentes se sustentan de mentiras. Al principio es encubrir una mentira pequeña y muchos amigos lo hacen, se las guardan, pero no le dan en ese momento la dimensión que requiere y qué tanto puede afectar la relación. Por eso dentro de una amistad verdadera es necesario decirle al amigo que no nos involucraremos. Puede que comparta o no lo que está haciendo, pero que trate de mantenerlo al margen.
Se pueden utilizar también evasivas frente al favor, o decirle de frente que preferirán no contestar, antes que tener que decirle una mentira a su pareja.
¿Qué decir de aquel amigo que lanza al otro como cómplice sin siquiera consultarlo y que incluso lo expone a un careo con la pareja, cuando nunca lo puso al tanto de la situación?
En ese tipo de casos lo más probable es que el amigo intente sobrellevar la situación, pero cuando tengan un tiempo aparte y a solas debe dejarle claro que no se prestará para esas situaciones tan incómodas, porque uno no quiere vivir eso. Además, es claro que cuando se sepa la verdad, el malo del paseo sea el amigo y la pareja se reconcilie.
Cuando somos claros con nuestros amigos, quien valora nuestra amistad puede que se moleste al comienzo y diga que le faltamos, que no lo apoyamos, pero con el tiempo se dará cuenta que podemos ser incondicionales respecto a la amistad.

Encubriendo infidelidades
La mayoría de veces en que se acude a un amigo para encubrir una falta es por motivos de infidelidad. Muchos buscan a otros para cuadrar “la escapada”. Otros se las arreglan y después ponen en alerta al alcahuete.
Lo anterior hace que en muchas oportunidades se caiga en un careo frente a la pareja. Prácticamente le corresponde al alcahuete sostener la mentira una y otra vez, decir que era cierto que ellos estaban juntos, que se le había descargado el celular, y demás mentiras.
Por eso la recomendación de la psicóloga Marcela Callejas a los señores y señoras alcahuetas, es preguntarse antes de aceptar si vale la pena hacerlo. “Hay que evaluar el actuar y la intención del amigo, porque el problema al final es para quien acepta tapar la falta, ya que de manera directa o indirecta está faltando también a la lealtad, a la palabra y a algo tan valioso como es su propia credibilidad”.
Así que es bueno preguntarse si ¿valdría la pena jurar sobre una biblia que su amigo más ‘perro’ o su amiga más alocada estuvieron con ustedes noche tras noche?
Aprenda a ponerse límites como amigo, pues de no hacerlo usted puede quedar como uno más que aportó en esa infidelidad.

Si va a fallar, asuma sus propias consecuencias
¿Por qué no asumir las propias consecuencias de sus actos? Si va a ser infiel por qué acude a su amigo o amiga como flotador para no hundirse, y de paso hundirlo a él o ella si lo descubren. Nadie puede ser escudo de sus mentiras, por eso si es su decisión irse de plan de aventurero, no involucre a nadie más.
“Es cuestión de la persona responsabilizarse de sus actos y no llevarse con ellos a otros que son inocentes del hecho, pues esto es acabar incluso con la imagen de sus amigos, hasta el punto de dejarlos mal ante los demás, situación que no será nada grata para alguien que no ha participado ni cometido infidelidades”, enfatizó la profesional en psicología, Marcela Callejas.
Mucho menos se moleste. Usted no puede ir por la vida cometiendo errores y enojándose con sus amigos cuando ellos se niegan a sostener sus mentiras.
De ser usted uno de los amigos que resultó regañado y cuestionado por no aceptar el papel de alcahuete, retírese por un momento y dele espacio a su amigo para que entre en razón.
“Debemos dejar que el otro actúe como considere que debe hacerlo, sin dejarse manipular con palabras o represalias. Hay que sostenerse en la posición y defender nuestra manera de pensar. Tampoco es correcto dejarnos influenciar por el medio o grupo social en el que se desenvuelve”, enfatizó la profesional.

¿Qué se esconde detrás del que busca cómplices?
Una persona que busca alcahuetes es alguien que se ha acostumbrado a decir mentiras y a justificar siempre sus actos. Así lo explicó la psicóloga María Hernández Cabarique, al indicar que “son personas que no son capaces de enfrentar la realidad sino que se escudan en otros para hacer sus cosas, le temen a decir la verdad y prefieren irse por las ramas para no quedar mal”.
Lo más delicado del asunto es que esas personas se pueden acostumbrar tanto a ese estilo, que lo trasladen a diversos aspectos de su vida.
Pueden llegar incluso a evadir responsabilidades y buscar en quién sostenerse, a no cumplir en sus asuntos económicos y buscar excusas, una y otra vez.
“Van a ser personas que utilizarán la mentira continuamente, que ya no acudirán a la más inocente sino a grandes mentiras, hasta el punto de que nadie crea en él y todos tiendan a aislarse. Lo peor es que llegará al punto del desespero y no sabrán qué inventar ya”, agregó Hernández.

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