Sentirse despierto, enérgico, vivo, hace parte de las sensaciones que le da el deporte. Pero todo en exceso es perjudicial. Muchas personas cuando enfrentan situaciones difíciles se refugian en cualquier tendencia deportiva, con tal de mantener la mente ocupada o hacer el duelo a un lado. Pero aferrarse al deporte también es un trastorno que le puede dejar grandes secuelas.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Cada vez que sentía una tristeza infinita en su corazón, Carolina evitaba llorar y tomaba sus tenis, los ajustaba y buscaba el lugar más lejano a su casa para correr sin detenerse. De esa forma se escapaba de su realidad, tras el luto que atravesaba después de la muerte de su esposo.
Esta técnica se había convertido en una terapia para ella. Y era razonable, teniendo en cuenta que el ejercicio le ayudaba a activar cantidad de hormonas para sentirse mucho mejor después de correr sin parar por más de media hora. Pero lo que ella no sabía era que no sólo estaba evadiendo un duelo que tenía que vivir como fuera, sino que estaba cayendo en una verdadera adicción.
Aunque muchos profesionales le habían recomendado hacer ejercicio para sentirse mucho más vital y alejarse de la depresión, ella había atravesado los límites, hasta el punto de levantarse a media noche, a las dos de la mañana, a la hora que fuera, y correr sin parar.
No bastándole con el ejercicio realizado en la mañana, también lo hacía en la noche, y cuantas veces fuera necesario. No podía sentir deseos de llorar cuando corría al gimnasio a hacer pesas, creyendo que su cuerpo soportaría mucho más que el dolor de la partida de su pareja.
Ella estaba cayendo en una adicción al deporte conocida como vigorexia, estaba perdiendo demasiada masa corporal, unida a los trastornos alimenticios.
El apetito se había ido y no había forma de recuperarlo. Ante los demás se veía ya como un esqueleto, los años le habían pasado de manera prematura en pocos meses y así se evidenciaba en su rostro.
Conozca este tipo de trastorno que puede darse como formas de evadir los duelos o incluso en personas encaprichadas en su propia imagen, que tienen pocas cosas que hacer en el día y que se obsesionan con curvas y curvas.
Sabía usted que...Los fisicoculturistas realizan dietas para eliminar el líquido, se exponen a altas temperaturas para que la piel se adhiera al músculo, sabiendo que el 70% del cuerpo es agua y ya no hay grasa en su cuerpo para eliminar?
Cuál debe ser el tratamiento paso a paso...
El médico psiquiatra Camilo Umaña explica cuál es el procedimiento para lograr salir de esta adicción:
1. Si el diagnóstico es excesiva actividad física se debe encontrar la patología de base que explique la razonabilidad de dicha actividad. El deportista promedio que desea de forma vehemente realizar el ejercicio diariamente porque le hace sentirse bien, tiene su explicación en la secreción dentro de su cerebro de endorfinas (opiáceos endógenos que generan placer y calma) que hacen reforzar la búsqueda de actividad física. No hay deportista que desconozca este efecto. Pero llegar por este medio al ejercicio compulsivo, requiere una patología de base que lo explique.
2. Controlar peso es una de las causas más frecuentes. También existe aquel que a través del entrenamiento físico desea desarrollar un cuerpo “ideal” y no lo logra nunca, siempre está insatisfecho, lo mismo que aquel que desea a través de cirugías lograr una belleza que nunca alcanza. Hay que evaluar si esta es la causa.
3. Estas personas tienen dismorfia corporal, que consiste en hacer ejercicio para moldear el cuerpo hasta convertir su actuar en una “tautología” denominada vigorexia, pero en los anales clínicos serios y las clasificaciones de enfermedades no están aceptados, y por lo tanto siempre hay que buscar una causa subyacente para su explicación.
4. Encontrando la causa real del por qué una persona realiza ejercicio excesivo encontraremos la solución pertinente a cada caso y con un tratamiento se puede lograr el control de la conducta.
5. Dependiendo de la causa se propondrá la realización del regreso a un ejercicio controlado y supervisado. Mientras la causa esté solucionada no habrá problemas en ello.
Preguntas y respuestas
Camilo Umaña
Psiquiatra
¿Cómo detectar que nos estamos saliendo de los límites del ejercicio y lo estamos convirtiendo en una adicción?
El ejercicio como actividad humana genera en nuestra historia eventos hermosos como las competencias olímpicas próximas a celebrarse en Londres. La exaltación de la capacidad humana física ha sido uno de los motivadores para identificarlo como un evento deseable para la salud. Pero como todo en la vida, todo extremo tiene su “pero”. No hacer ejercicio por ejemplo se asocia a factor de riesgo cardiovascular y el exceso de ejercicio a oxidación celular y aceleramiento del proceso de envejecimiento. ¿Cuál es el límite? Depende de quien lo mire, la profesión que tenga y qué le interfiera y afecte en la vida diaria.
¿Qué decir de aquellos que combaten la tristeza con el ejercicio?
Está demostrado científicamente que hacer ejercicio diariamente produce actividad antidepresiva y son múltiples los estudios que demuestran esto; por eso es una norma en el manejo de episodios depresivos que formulemos como parte del tratamiento la realización de actividad física diaria mínima de media hora como caminar.
Otra cosa son las personas que dicen que cuando se sienten tristes van de compras o se van a hacer ejercicio y así se estabilizan, son formas de comportamiento que solo funcionan por sugestión.
¿Este tipo de personas sue-len sufrir también de trastornos alimenticios?
Las personas que tienen trastornos alimenticio, ya sea de carácter anoréxico como los bulímicos, no sólo acuden a purgas para incitar el vómitos, también lo pueden hacer con actividad física excesiva para lograr revertir los pensamientos de estar obeso o de haber comido en exceso y desear revertir el efecto con ejercicio.
De esta forma pueden llegar a practicar de forma compulsiva, generando daños, porque al no tener buena ingesta alimenticia y tener pérdidas electrolíticas por el exceso de ejercicio, se exponen también a eventos cardiovasculares que a veces pueden desencadenar una muerte súbita, como los que hemos visto en pasarelas en múltiples oportunidades a lo largo del mundo.
Kelly Cadena
Cultora física
¿Cuándo se está pasando de ese gusto por el deporte a una obsesión?
Cuando la persona supera más de dos horas en un gimnasio podríamos estar en alerta. Se conocen casos de personas que han recibido llamados de atención por parte de sus instructores porque se exceden a diario en el tiempo que deben ejercitarse, a algunos hasta les prohíben estar más de dos horas en las instalaciones, y eso hace que se inscriban en más de tres gimnasios, para pasar de uno a otro y no dejar en evidencia su obsesión diaria por el ejercicio.
Como en todas las adicciones, lo mismo que ocurre con el alcohol o el cigarrillo, la persona encuentra una justificación del por qué lo hace. Muchos caen en el alcohol o las drogas porque se murió el papá o la mamá, por una pena y estas razones también se pueden dar con el ejercicio.
Lo cierto es que una persona que se encierra en el ejercicio puede tener una necesidad psicológica no resuelta. Muchos pretenden llenar el vacío con deporte.
¿Qué debe tener en cuenta una persona del común respecto a la forma adecuada de ejercitarse?
Que no se pueden comparar con un deportista de alto rendimiento que practica ocho horas diarias porque ellos sí tienen una meta trazada que es la competencia. Si te quedas tres horas en el gimnasio, esto ya no es normal. Cuando la gente que te conoce te dice que estás demasiado delgado o que te estás excediendo, tampoco está bien.
No se puede caer en un sobreentrenamiento. Incluso hay personas que además del exceso de ejercicio llevan dietas perjudiciales para la salud. El corazón puede fallar en cualquier momento tras una adicción
¿Qué pasa con los músculos tras ese exceso de ejercicio?
Al hacer ejercicio aeróbico o cardiovascular y cuando el cuerpo ya no tiene grasa en el abdomen, toma grasa de otras partes. Esto hace que la persona se vea súper delgada. También se da el caso del sobreentrenamiento que impide que haya algún tipo de evolución con respecto a la parte física.
Esas personas siguen entrenando y se siguen viendo iguales, porque el músculo termina adaptándose a lo que cada persona hace y ya no tiene evolución.
Por eso es que debe haber un aumento progresivo de cargas y un descanso en cada aumento progresivo o microciclos de trabajo. Es decir, de tres días fuertes de ejercicio tienes que descansar uno, de cada cuatro días fuertes descansar otro, o tres semanas muy fuertes para descansar una semana completa.
Siempre hay que darle descanso al cuerpo para que se vean los resultados porque esa recuperación es el éxito.
La recuperación se hace por medio de la alimentación, el descanso, el trabajo psicológico, pero si haces todo el tiempo lo mismo nunca vas a poder.
Alarmas
Existen señales que le pueden estar hablando de que su simple gusto por el ejercicio, se está volviendo una obsesión.
1. No escucha al instructor. No respeta el número de series y repeticiones, tampoco el peso de la carga.
2. Excede los límites normales de lo que su cuerpo puede dar.
3. Cuando se ejercita siente dolor. Recuerde que cuando el deporte se vuelve doloroso ya no es saludable. Esto genera incluso lesiones.
4. Su índice de masa corporal no corresponde a su edad ni a sus medidas. Recuerde que es importante visitar al nutricionista, así como visita al médico general y al odontólogo.
5. Es capaz de postergar cualquier tipo de evento sólo porque debe ejercitarse.
6. Si faltó un día al gimnasio, suma las dos horas que perdió y al día siguiente se dobla.
7. Se ha vuelto adicto a la báscula.















