
Muy bien se sabe que envidia es mejor despertarla que sentirla. ¿Por qué? Porque no hay nada que le robe más la paz que fastidiarse por los logros de otro. Pero hay quienes le harían ajuste al refrán, pues tampoco quieren despertar envidia, sino que las personas que están junto a ellos celebren sus ascensos de corazón, los feliciten porque lograron lo que querían, que sus palabras sean sinceras y no que al contrario los miren con rabia, les hablen con hipocresía y se llenen de ese mal sabor de la envidia.
Y es que a la hora de hablar de envidia, muchos se han atrevido a dividirla en dos: de la buena y de la mala.
Más de uno ha agregado a su léxico frases como “siento envidia de la buena”. Y sin ningún sonrojo la lanzan a su amiga, a su compañero de trabajo o a algún familiar. Al parecer, ese sentimiento no carcome, pero sí lo anhela quien lo manifiesta.
Expertos explicaron que la mejor forma es cuestionarse por qué aparece ese sentimiento en situaciones específicas, escucharlo y evaluar si es que usted no se siente con las mismas condiciones físicas para lograr lo que otros a su alrededor consiguen.
Solo así, ese sentimiento se minimizará o lo tendrá bajo control.
“Es bueno preguntarse por qué siente envidia, qué hace que tenga que sentirla, qué envidié del otro y qué puedo mejorar dentro de mí para evitar tal dolor”: Nancy Yadira Bohórquez, psicóloga.
Formas de evidenciar la envidia
1Es una envidia disfrazada: “Me alegra por ti, pero siento envidia de la buena”. No celebra el logro del otro cuando está hablando en primera persona: “Yo también voy a tener eso, yo también lo voy a lograr”.
2Critica el triunfo del otro, lo minimiza, para dañarle su alegría: “Me compraré uno mejor, ya lo vi y es lo máximo”.
3Evidencia su envidia haciendo la lista de lo que quiere en voz alta: “No me gusta, pero si a ti te hace bien o te fascinó, te felicito. Cada quien con sus gustos”.
41Darse palo o generar lástima: ¿Por qué yo no puedo? “Yo nunca lo voy a lograr”. “A mí la vida no me sonríe”, ¿Qué habré hecho yo para estar en estas y no como tú”.
La profesional Nancy Yadira Bohórquez explica lo perjudicial que puede ser para el ser humano darle paso a ese sentimiento:
¿Qué efectos nocivos dejan en nosotros sentir envidia?
1. El problema es que se une a otras emociones que agrandan el problema mismo de la envidia y genera el desamor hacia sí mismo y hacia el otro.
2. Aumenta el rencor mediante palabrería solo para acabar con ese otro que le despertó el sentir.
Preguntas y respuestas
Nancy Yadira Bohórquez
Psicóloga
¿Cómo podríamos describir la envidia?
La envidia es el dolor que se siente por no tener lo que el otro tiene. Podría decir que el ego propio se siente herido mirando que otros tienen lo que yo podría tener o lo que yo creo podría tener. Podría ser como la frustración de no poseer algo. Claro que se une a una baja autoestima.
¿Existe envidia de la buena y de la mala?
La envidia es envidia, ni buena ni mala, es un sentimiento que se tiene en un momento dado y que si permanece ya se podría hablar de algo patológico de la persona que lo siente. Si es permanente podría hablarse de la incapacidad de mirar hacia adentro y valorar lo propio y por ello se va a lo de afuera y se queda pegado en el afuera.
Si detecta al envidioso
1Alejarse es una de las recomendaciones claves.
2Otra opción podría ser dejar que el otro viva su sentimiento sin alimentar el mismo ni generar otros sentimientos hacia él.
3Si esa persona genera palabrería sobre otros le puede mostrar su error. Se recomienda frenar todo aquello que vaya en detrimento de cualquier otro.
4Si es más cercano la persona, lo mejor es hablarle y mostrarle que hay algo que no valora dentro de sí y que le está generando ese sentir.
Algunas situaciones que despiertan envidia
La psicóloga Olga Susana Otero explica qué se esconde detrás de esas situaciones que pueden despertar la envidia en los demás. Y sobre todo, cómo manejarlas.
1Le cuenta a su amiga que está feliz porque encontró el amor. Ella está sola o con problemas en su matrimonio o noviazgo y siente con su mirada que despierta envidia. ¿Qué hacer? ¿Qué no hacer?
“La envidia es un sentimiento infantil que aparece normalmente así como la rivalidad y celos, todo depende del grado y de lo que se haga con ese sentimiento”, explica Otero.
El trasfondo: “De niño queremos todo para nosotros. En la medida en que crecemos aceptamos que no somos el centro del universo y que hay otros que también merecen el amor de nuestros padres y son nuestros hermanos; así crecemos y nos vamos volviendo adolescentes y luego adultos”.
Lo anterior, solo explica que una persona que sigue sintiendo envidia por la situación planteada no ha madurado, no ha crecido y quiere todo para él.
“Cuando nos alegramos por la felicidad de los demás somos adultos, significa que hemos superado el deseo infantil de que todo lo bueno y todas las miradas sean para nosotros”, explicó Otero.
Así que como amiga, ¿qué pensar de la otra que siente envidia por mi felicidad, aunque ha estado en otras situaciones apoyándola?
“Es normal sentirla, lo que no es adulto es manejarla tan mal como para que se dé cuenta la otra persona que la envidiamos”, enfatizó Otero.
2¿Qué pensar del familiar que siente envidia porque usted compró carro, porque está ascendiendo en la empresa y sus hijos no?
“Así sean familia pueden sentir envidia. Es sentir deseos de tener lo que los otros tienen y desde esta definición no es tan malo. Lo que hacemos con ese sentimiento es lo que puede resultar maldad”, agregó Otero.
3El compañero de trabajo ascendió. ¿Qué pasa con aquellos que sienten envidia porque ganará más sueldo que ellos?
“Simplemente que desean tener ese cargo y no lo tienen, que desean tener ese dinero y no lo consiguieron”, dijo Otero.
Entonces, ¿qué hacer?
“Si se ve como un sentimiento humano y se maneja con amor por uno sin maltratarse ni juzgarse en exceso y con amor para el otro objeto de nuestra envidia, somos conscientes de que son sentimientos que no nos aumentan la energía propia sino que nos hace débiles”, enfatizó la profesional.
Por eso la recomendación es perdonarse por sentir esa envidia y seguir tratando de hacer consciencia de sus sentimientos como seres humanos imperfectos que somos.
“Si no somos conscientes y nos creemos perfectos, la envidia se expresa en enfermedades por el exceso de tensión para ocultarla”, concluyó Otero.

