La ira viene acompañada de cólera, fuertes palabras, un corazón rencoroso y descontrol, producto de la impulsividad. Es mejor saber controlarla para que no acabe con todo a su paso cuando la experimente.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Quizá ha intentado contar hasta cien. Incluso hacer la cuenta regresiva, para que su mente piense en otra cosa, y no estalle ante la ira que siente en determinado momento.
Y es que la ira no solo le sube la tensión y lo pone rojo como un tomate, sino que genera en usted cantidad de emociones, algunas veces acompañadas de impulsividad.
Hay quienes sintiendo ira se transforman por completo, parece que les saliera humo por las orejas y fuego en la mirada, al mejor estilo de las caricaturas. Son personas completamente diferentes a lo que son en un estado de verdadera paz.
Pero levante la mano quien nunca ha sentido ira. Claro que no hay nadie en la faz de la tierra que no lo haya evidenciado. La ira es una emoción, y como tal no requiere calificativos, tan solo saber actuar cuando ésta se evidencia.
El problema es precisamente no saber actuar cuando aparece. ¿Alguna vez ha sentido ira y ha preferido tomar una pausa, frenar la cantidad de palabras que vienen a su mente y para que no sean pronunciadas por su boca impulsiva, correr y tomarse un vaso de agua?
Seguro esos segundos en los que es capaz de detener las palabras le ayudarán a ganar no solo cautela sino prudencia. Esto tendrá grandes ganancias, pues no solo evitará lastimar a alguien con lo que le dice en un momento de total intensidad producto de la ira, sino que no tendrá que arrepentirse de lo que dijo, enfrentarse a una discusión e incluso perder el amor de su vida, un buen amigo, o distanciarse de un familiar.
Algunos por ira han perdido empleos, pero ante todo, han acabado con su propia imagen.
Así que aprenda a controlar la ira con tan solo unas milésimas de segundo, que le regalarán la paz y ante todo, la forma de actuar con sabiduría y no llevado por la impulsividad.
Tips para ganarle a la ira
El profesional consultado, Fernando García Martínez, presenta cinco opciones para que usted le gane a la ira y resulte vencedor:
1¿Por qué siento ira?
Es bueno que se lo pregunte. Recuerde que los seres humanos somos un conjunto de pensamientos, emociones y acciones, y con base en eso creamos nuestra propia visión de la realidad, por lo tanto, comprender el proceso por el cual se activa ese estado interno de ira en nosotros, nos ayuda a controlarlo y a cambiarlo. Al hacer una introspección podrá identificar los diferentes detonantes. Sea consciente de las creencias que están ligadas a esa emoción, la idea es controlar las emociones y no que ellas lo controlen a usted.
2Piense en las consecuencias que le han dejado:
Si en más de una oportunidad la ira le ha dejado discusiones constantes con su pareja, dolor en el corazón por las palabras dichas sin pensar y ante todo un sinsabor, o pérdida de amistades o amores, es importante ser consciente de ese problema que no solo lo afecta a usted sino a los demás. Acepte cambiar. Al decidir hacerlo por usted mismo dispone todo su ser para encontrar nuevos caminos o alternativas que le permitan superar esa situación. De ser explosivo pida ayuda a su familia, amigos, pareja, o profesional idóneo que pueda tratar ese tipo de comportamientos.
3Perdone y perdónese a sí mismo El perdón es clave vital de todo este proceso también, y no se trata de perdonar a los demás, sino a usted mismo. Tenga la capacidad de verse con amor, de valorarse, de respetarse, de saber que somos seres humanos únicos e irrepetibles, y del mismo modo las personas que están a nuestro alrededor merecen el mejor trato posible.
4Retírese del lugar y reflexione Es conveniente que cuando sienta ira se retire a reflexionar, orar, meditar. Eso ayuda a entender cuáles son las causas de la misma, y de igual forma a cambiar su estado interno a un nivel más relajado. Así encontrará soluciones ecológicas.
5Ríase
El buen humor ayuda bastante. ¿No le ha ocurrido que está que estalla de la risa y la persona que tiene al frente se ríe y usted cambia de actitud? La vida no hay que tomársela demasiado en serio. Recuerde que el solo hecho de reír le ayuda de gran manera a cambiar el estado de ánimo, al igual que bailar, hacer deporte, o cualquier otra actividad que lo llene de gozo.
¿Qué pasa cuando nos dejamos llevar por la ira? ¿Qué consecuencias nos deja?
Recuerde que una persona con ira puede transformarse en otro ser completamente distinto al que usted conoce en pleno estado de tranquilidad. Estas son algunas consecuencias enumeradas por el ‘coach’ de vida, Fernando García Martínez:
1. Atentar contra la integridad física de las demás personas
2. Agredir verbalmente a un ser querido
3. Atentar contra su propia vida
4. Cometer actos que pueden llevarlo inclusive a la cárcel
5. Alejar a las personas
6. Desmejorar la relación con la familia, pareja, amigos etc.
7. Manejar inadecuadamente los problemas tomando decisiones que lo lleven a resultados indeseados
8. Generar un mal ambiente en el trabajo
Preguntas y respuestas
Fernando García Martínez
Coach de vida y empresarial
www.sioncoaching.com
¿Cómo podríamos definir la ira? ¿Qué pasa dentro de nosotros cuando la percibimos?
La ira la podemos definir como una emoción que se dispara en los seres humanos en determinadas situaciones, y que está ligada también a un respectivo mensaje, que puede ser de defensa, de protección o de ataque.
Por lo general dichas situaciones que desencadenan la ira son únicas para cada individuo, depende mucho de los valores y creencias que se tengan, así como la percepción de la realidad a través de los sentidos, algunas veces el botón detonante puede ser algo que la persona ve, alguna escena, o imagen en particular, como también se puede dar a través de escuchar alguna palabra en especial o sonido, e inclusive por medio del tacto, un olor, o un sabor. De igual manera, también se puede presentar una combinación de varios de los detonantes anteriormente expuestos, por ejemplo, a los que no les gusta que maltraten a los animales, el solo hecho de ver que están lastimando a un perro, unido con los chillidos que emite este, conlleva a que se genere un cuadro de ira.
¿Debemos dejarla salir de alguna forma? ¿Qué podríamos hacer con ella?
Las emociones actúan como un semáforo, es decir nos dan una serie de indicaciones acerca de un determinado momento que estamos viviendo, nos muestran si realmente estamos siendo coherentes con nuestros valores o principios fundamentales, por lo tanto no hay emociones positivas o negativas,
es decir, el asunto no es dejar de sentirlas, sino cómo reaccionamos ante ellas. Para una persona un momento de ira lo puede llevar a golpear a alguien, otra solo dice lo que siente en ese momento y se va y así sucesivamente con cada quien.
Depende del comportamiento que la persona haya adquirido desde la infancia al sentir este tipo de emoción, que con el paso del tiempo se vuelve inconsciente, y simplemente se vuelve costumbre, por lo que conviene aprender a manejarlas.
¿Qué hacer si hicimos daño tras una ira sin control?
Evalúe el tipo de daño y lo más conveniente, acepte de corazón que se equivocó. Así no cometerá el mismo error y afrontará las consecuencias al respecto. Tenga la humildad suficiente para ofrecer disculpas.
Estas son algunas herramientas rápidas para que venza la ira
1Tomar un vaso de agua justo cuando siente que empieza a calentarse su cabeza
2Haga ejercicio. Corra a la elíptica, a la caminadora, si no tiene ninguna de las dos, salga de su apartamento y no utilice el ascensor. Suba y baje escaleras.
3Piense de inmediato en la posible solución a eso que tanto lo enoja. Al ver la salida, disminuirá su rabia en ese momento y asumirá una actitud mucho más práctica.















