Sábado 20 de Septiembre de 2014
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Domingo 25 de Noviembre de 2012 - 03:49 PM

El vibrador: 122 años de la revolución sexual

Tomada de internet/VANGUARDIA LIBERAL
El vibrador: 122 años de la revolución sexual
(Foto: Tomada de internet/VANGUARDIA LIBERAL)
Cansado de masturbar a las decenas y decenas de mujeres que llegaban a su consultorio buscando aliviar lo que en esa época se conocía como paroxismo histérico o útero ardiente, el médico inglés Joseph Mortimer Graville inventó en el siglo XIX el primer vibrador eléctrico con el que masajeaba el clítoris de sus pacientes y así ellas liberaban su ‘histeria’.

La película ‘Histeria’, con Maggie Gyllenhaal y Hugh Dancy, no sólo narra de manera cómica esta particular historia sino que ha invitado al mundo a reflexionar sobre el vibrador de hoy, ese artefacto de pilas que se ha convertido en uno de los juguetes sexuales preferidos para usar de forma individual o en pareja.

Isabel Luna, administradora de ‘Erotismo Boutique’ es una de las que corrobora que en el país, de los juguetes sexuales, los vibradores son los que más demanda tienen, especialmente “por las mujeres de cualquier edad: a unas les gustan pequeños, a otras delgados, a otras los más gruesos. Aquí en la tienda tenemos para todos los gustos”.

Los precios varían dependiendo del tamaño del vibrador (5, 15, 20, 30, 40 o 60 cms.) y según el material del que esté hecho.

En el país se pueden conseguir a precios que oscilan entre los $25.000 y $390.000.

Los mejores, según la médica y sexóloga Liliana Arias Castillo son los de silicona, material que se asemeja mucho a la textura del miembro masculino.

De los ‘consoladores’ (sin pilas) simples, antiestéticos e incómodos se pasó a vibradores más amigables, con movimiento de rotación para cuando estén dentro de la vagina; con una pieza adicional, para estimular el clítoris; con graduación de intensidad, de una hasta quince velocidades; a control remoto inalámbrico y hasta con sofisticados sensores de movimiento.

Algunos no tienen forma de falo. Bien pueden pasar por llaveros, balitas y pintalabios que se cargan en la cartera. Y existen los que cumplen funciones más específicas: estimular del Punto G, el clítoris o toda la región de la vagina.

Si tiempo atrás usar un vibrador era considerado una perversión, en la actualidad su uso se ha venido popularizando, comenta el sexólogo Ezequiel López Peralta, tanto que a estos artefactos los mismos profesionales los estamos avalando y promoviendo para solucionar problemas orgásmicos de la mujer; también porque pueden ayudar en disfunciones orgásmicas masculinas y ayudar a las parejas en la pérdida del deseo, que en muchos casos tiene que ver con una estimulación pobre.

De acuerdo con López, el vibrador lo que produce es un nivel de estimulación mayor que acerca al umbral orgásmico con más efectividad y con mayor rapidez, de hecho muchas mujeres logran su orgasmo solamente con este tipo de estímulo.
Además, este accesorio puede ayudar mucho a personas discapacitadas que, por algún accidente, han visto afectada parte de sus sensaciones y pueden lograr una respuesta orgásmica de esta forma.

Es fundamental entender, acota la doctora Arias, que el vibrador al igual que otros objetos sexuales no son para parejas heterosexuales exclusivamente, se aplican para todo el mundo y no se necesita estar con el cónyuge para usarlo. “Esto da mucho más empoderamiento, autonomía y definición de su autoerotismo, sobre todo a la mujer. Y eso es bastante importante”.

Los sexólogos Arias y López Peralta recomiendan a los hombres borrar sus miedos y prejuicios, y no pensar que si su mujer busca el vibrador es porque él no le sirve como amante o porque el aparato lo va a reemplazar.

Hay que hacerles comprender que este artefacto ayuda a generar más placer y que, en ese sentido, simplemente es un instrumento más de diversión y de goce. Si ambos lo aceptan se convertirá en una herramienta importante para el juego sexual y el disfrute en la intimidad.

Manual de uso

Se recomienda primero usar el vibrador a solas y luego con la pareja. Para el primer contacto, hacerlo en vibración mínima. Es aconsejable un contacto indirecto sobre el clítoris, preferiblemente con una toalla encima de la zona íntima al principio, y poco a poco irse acostumbrando a la vibración. Luego hacer un estímulo más directo en la zona que desee y buscar la forma que le dé más placer.

El segundo paso, si tiene pareja, sería mostrarle a su cónyuge cuál es el tipo de estimulación que le resultó efectiva.

Hay que tener cuidado con su uso y evitar su abuso, pues cuando una persona se vuelve completamente dependiente del vibrador y de otra manera no obtiene el placer sexual, tiene que buscar ayuda profesional porque no es normal que esto suceda.
Por eso, advierte la médica de familia y sexóloga Liliana Arias, “el uso del vibrador es normal mientras no se caiga en comportamientos obsesivos compulsivos”.

Publicada por
COLPRENSA, El PAÍS
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