Martes 23 de Diciembre de 2014
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Lunes 18 de Febrero de 2013 - 12:01 AM

Estado civil: Eternamente comprometidos

Estado civil: Eternamente comprometidos
Al parecer, la relación tomó su curso, evolucionó. Después de varios años de noviazgo, por fin su pareja se animó y pidió su mano. Se comprometieron. El anillo llegó, el momento soñado, quizá unas lágrimas de emoción de su parte, pero lo que nunca llegó fue la fecha.

Se estableció un mes, pero nunca se habló del año. Usted contemplaba ese paso a corto plazo. Pero resultó ser solo un compromiso.
La relación volvió a estancarse, sin preparativos, sin fechas reales, sin planes serios. Para usted todo fue parte de un impulso de su pareja y ahora no sabe qué pensar.
Excusas van y vienen, y lo único que le garantiza que usted se casará con esa persona es el anillo que lleva ya varios meses en su dedo.
Cuando el tema se aborda surgen otros intereses como la culminación de estudios de posgrados, la compra de vivienda, las finanzas en común, uno que otro percance familiar, viajes, y al final, el matrimonio se ubica en el último rango de la pirámide.
La gran pregunta es: ¿se está dilatando el matrimonio? ¿Será que la pareja ya no quiere hacerlo? ¿Qué lo desmotiva? ¿Solo fue un impulso y ya no quiere casarse? ¿Se volvió a estancar la relación?

Es hora de revisar qué pasa

¿Cuál es el objetivo de los dos?
Si el objetivo en pareja era el matrimonio y solo se quedaron en el compromiso, dé por hecho que la relación se estancó. Usted debe ser consciente qué quiere su pareja, y qué quiere usted. Si usted está pensando en familia, mientras su pareja sigue pensando en el éxito laboral, algo pasa. No hay sincronía en lo que esperan el uno del otro en la relación. Por lo general notará esas señales en el discurso de su pareja, en la forma como se proyecta, si sigue hablando de manera individual, o la involucra en sus sueños.

¿Tiene claro el compromiso?
Si para usted el compromiso es solo cumplir su sueño de ingresar de blanco a una iglesia, aún no tiene claro qué es comprometerse. Para saberlo, solo necesita preguntarse ¿por qué ha decidido iniciar un vínculo con la persona con la que comparte la relación?

¿Qué me molesta de mi pareja? Si en realidad se siente molesta porque no se evoluciona en la relación, la invitación de la coach Bibiana Cortázar es a evaluar si en realidad lo que le molesta del otro tiene que ver con una situación no resuelta en usted misma. Crezca en pareja, perfeccione esas debilidades. A veces, esa molestia puede darse por presiones sociales y no porque en realidad se quiera compartir con esa pareja.

¿Cuál es el verdadero motivo por el que no establece una fecha?
Quizá la primera vez fue un viaje, pero después fue un trabajo extra, una gran responsabilidad laboral, una nueva adquisición material. Y así aparecieron más excusas. ¿Acaso, un ascenso laboral, un nuevo trabajo, es causal para dejar a un lado el matrimonio? ¿Acaso su pareja actual le truncará sus sueños profesionales? Una cosa no tiene que ver con otra, ¿verdad? No se mienta. Quizá son solo temores, miedos al compromiso.

¿Qué implica dar el paso?
Si su pareja no ha querido dar el paso, es bueno que empiece por evaluar si entre los dos está claro que el matrimonio implica, según la coach de vida Bibiana Cortázar:
1 Creer y crear: creer que se puede trabajar diariamente por formar y enriquecer una relación de crecimiento, apoyo, solidaridad y amor. Y crear los espacios y las dinámicas que propendan por la consolidación de la relación.
2 Querer: para querer vivir el sentido de pareja a través de una relación matrimonial se necesitan a su vez dos cosas, renunciar y aceptar.
3 Aceptar: Cada uno es un ser completo que voluntariamente y amorosamente se une a otro ser sin dejar de ser el mismo y aceptar al otro tal como es, sin pretender cambiarlo. La idea que “va a cambiar” cuando se case, no es real.
4 Renunciar: Es vivir en el “yo” y pasar a “juntos”, que implica sumar la visión del otro y generar una nueva visión de conjunto, buscando mi beneficio único individual y buscar el bienestar genuino del otro.

“Tenemos que hablar”
Esta frase genera terror en las parejas. Cuando uno de los dos la pronuncia, ya se sabe hacia qué punto se dirige la conversación. Por supuesto, algo va mal y la relación pende de un hilo.
Pero “tenemos que hablar” implica también poner de parte y parte para evaluar lo que está sucediendo y salvar la relación.
Para ello, la coach de vida, Bibiana Cortázar invita a abordar el tema de manera directa y amorosa. “Los miembros de la pareja deben observar si están listos para pensar en “alguien más” que en ellos mismos y si están listos para proyectarse a construir una vida en conjunto con su pareja”.
Se trata de observarse con honestidad a sí mismo y encontrar su realidad personal y determinar si está listo para iniciar una experiencia que puede transformar o no su existencia, abriéndose a oportunidades de crecimiento y expansión en él y junto con el otro.

Señales de ultimátum
1. Si hay excusas, es porque hay dudas.
2. Si hay dudas es porque hay miedo, y donde hay miedo no puede expandirse el amor real, el amor incondicional, que busca el bienestar del otro.
3. Cuando se ven más los “contras” que los “pro” de un matrimonio, se puede observar que el miedo es mayor al amor, que la inseguridad no está permitiendo que se conecte con que el matrimonio aportará experiencias buenas, que aunque pueden o no presentarse dificultades, se podrán encontrar soluciones y salidas que nazcan del amor, la comprensión y el apoyo mutuo. 

Lección aprendida

La coach, Bibiana Cortázar, la invita a replantearse:  ¿Cuál es la expectativa no cumplida de esta relación?,  ¿Cómo puedo iniciar una relación enfocándome en el día a día, valorando cada momento y recibir cada instante como un regalo de Dios que me permite aprender, crecer, disfrutar, amar? ¿Qué aspectos llevaron al rompimiento de la relación anterior? ¿Cuál es mi parte responsable de esas situaciones que llevaron al rompimiento?, ¿Cómo puedo mejorarlas en mí?
“Cuando me hago responsable, inicio un camino de desarrollo, y me transformo en un ser más sano, más preparado para vivir en pareja.  Al matrimonio debemos llegar como seres completos que voluntariamente han decidido compartir una realidad juntos”, indicó.

LA VOZ DEL EXPERTO

Bibiana Cortázar
Coach de vida especialista en Hipnosis con PNL
¿Si ya se asumió el compromiso y no evoluciona, no pasa al matrimonio, qué puede estar pasando?
El ser humano está diseñado para estar en pareja, somos seres duales. La energía masculina se complementa con la femenina y se tiene la percepción que esta interacción de energía se da incluyendo o no el matrimonio. Eso debe estar claro en cualquier pareja.
Lo real es que este complemento energético puede desarrollarse e incrementarse con una pareja única y dentro de las opciones está el matrimonio.
Pero el poder de este crecimiento como seres a seres de luz en pareja aún no es tan difundido. Existen varias creencias que hacen que las personas no opten por esta excelente práctica, acogiéndose a frases como: “cuando la gente se casa se acaba la dicha, cuando se casa se “amarra”, “cuando se casa empiezan los problemas e inicia el sufrimiento”, “que el matrimonio es solo para tener hijos, comprar casa, carro, beca”, así como otras creencias que llevan a pensar y actuar en las personas a no aproximarse a experiencias negativas.
Eso hace que se nieguen a una experiencia que hace parte del sueño humano y espiritual.

Publicada por
PAOLA BERNAL LEÓN
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