Sábado 25 de Octubre de 2014
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Lunes 20 de Mayo de 2013 - 12:01 AM

Dejar fluir la tristeza reconforta

Así como sonreír trae beneficios para el alma, dejar fluir la tristeza o el estrés mediante el llanto produce en el organismo un estado de tranquilidad. Se va el desasosiego e incluso se aclara la mirada. Llorar también es beneficioso para el sistema nervioso y contra las bacterias.

Contener las lágrimas, el dolor, la tristeza, el estrés, es perjudicial para la salud. Y es que todos lo hemos comprobado. No hay sensación más desagradable que ese nudo en la garganta que aparece cuando se contiene el llanto. El pecho se contrae y usted entra en un estado de desasosiego, de irritabilidad, todo le fastidia, vive de mal genio. Pareciera como si usted entrara en una lucha permanente con usted misma, que no tiene ningún sentido.

Pero no es su culpa, sencillamente no le enseñaron el beneficio de desahogarse y de expresar sus emociones. Algunas personas prefieren contener el llanto por simple pena, por vergüenza.

Y no solo ocurre con los hombres ,a los que culturalmente se les enseñó desde la infancia a no llorar. Ahora las mujeres en su afán por parecerse a ellos, también han hecho de las lágrimas un estorbo y en reiteradas ocasiones han reprimido la tristeza tras la máscara de “soy fuerte y no voy a llorar”.

Lo interesante del tema del llanto y que muy pocos conocen es que cuando usted llora deja salir esa sensación de frustración, no se acumulan emociones tóxicas al interior de su sistema límbico y por ende el sistema nervioso no se altera. Incluso disminuyen los niveles de manganeso que son los causantes de sentir estrés y ansiedad.

Después de llorar el cuerpo descansa, y como si fuera poco entra en un estado de sueño.

Pero lo contrario ocurre cuando usted se reprime, guiado por la frase “llorando tampoco soluciono nada”. Y tiene toda la razón, no es que tras el mismo acto de llorar usted encuentre la solución en la almohada, pero sí lo ayudará a liberarse de esa sensación.

Tal y como explican los expertos cuando se llora tras una pérdida sgnificativa, se hace mucho más fácil pasar de la etapa de la negación a la aceptación, contrario al que trata de ocupar la mente en otra cosa para no pensar. Al llorar se disminuye el mismo dolor físico, encuentra solidaridad en los demás, y deja salir esa sensación de impotencia para volverse más propositivo frente al problema.

Llore de manera consciente si debe hacerlo, deje salir su tristeza y seguro llegará al punto de que no salgan más lágrimas. Habrá terminado su proceso de llanto y pasará a la resolución.

Acabe con esos mitos

Alrededor del tema del llanto son muchas las personas que no son capaces de abrir su corazón, escuchar la tristeza y dejarla fluir. Prefieren ignorarla, aunque deje una sensación bastante desagradable dentro de ellos, a tal punto que se convierta en resentimiento, frustración y otro tipo de sentimientos bastante dolorosos.

Precisamente detrás de esta postura se esconden muchos mitos que alimentan la idea de que llorar no vale la pena.

La sicóloga Ana Juliana Becerra explica que uno de ellos es el machismo, en el que no solo caen los hombres sino las mujeres.

“Nuestra cultura específicamente le inculca a los hombres que no deben llorar. El machismo castró a más de uno emocionalmente, y ahora a las mujeres, en su afán por igualarse con los hombres, les está pasando lo mismo y creen que expresar las emociones es sinónimo de debilidad, aún desde la misma privacidad”.

A la hora de llorar

1 Deseche la idea de que es una pérdida de tiempo. Este tipo de ideas surgen en la mente de personas que son muy racionales y en aquellas que están emocionalmente bloqueadas. Así lo explica la profesional Ana Juliana Becerra agregando que “estas personas tratan de resolver lo que ocasiona el dolor sin procesar el sentimiento que hay dentro y terminan diciéndose a sí mismas que llorar no sirve de nada, asumiendo una actitud muy práctica pero sin procesar el dolor y eso los reprime, hasta que por algún otro lado sale el dolor, ya sea en otro situación o con otra persona”. Por eso no se recomienda esconder el dolor ni reprimirlo.

2 Sepa por qué llora. Es mejor hacer un llanto consciente. Saber por qué se llora, qué tan intenso es ese sentimiento, y las razones que lo hacen llorar facilita el proceso. Contrario ocurre cuando usted llora y no sabe por qué, pues no se está descargando realmente.

3 Llore lo que hay que llorar. No existe una medida exacta para llorar. Cada persona hace su proceso a su ritmo. Sin embargo es importante que llore lo suficiente y no a cuenta gotas. Algunas personas se niegan a llorar y solo dejan escapar una que otra lágrima. Eso hace postergar el dolor y que la persona pase de la negación a la aceptación pero luego se devuelva a la negación. “Lo importante es sentir el dolor, expresarlo, tranquilizarse, mirar lo sucedido lo más objetivamente posible, aprender lo que se debe para una próxima ocasión y seguir con la vida. Pero no es un paso a paso, cada persona tiene su ritmo”, enfatizó la profesional consultada.

4 Pregúntese: ¿Llora por todo? Es importante que se autoevalúe y sepa si es de esas personas sensibles, que literalmente lloran por todo. Evalúe que tan sano es para usted soltarse en llanto ante cualquier situación. En este punto es bueno fortalecerse más y controlar las lágrimas. Aplique la racionalidad, llénese de herramientas para mejorar su entorno, para seguir, para sentirse más fuerte.

5 Busque un terapeuta. Existen personas que no son capaces de soltar ese llanto, y es importante que lo hagan con ayuda terapéutica. El profesional lo direccionará. No se deje guiar por ideas como “qué pena llorar frente a un desconocido”. Tal y como lo explica la sicóloga Ana Juliana Becerra “las personas prefieren llorar en un bar y esto no los aclara. La gente no está enseñada a buscar a un profesional, por eso lo más habitual es que busquen a un amigo para sacar ese dolor, y en este tipo de casos lo mejor es escuchar, si no se está entrenado para ayudar en determinadas situaciones”. Precisamente uno de los errores en este tipo de casos es decirle a la persona “no llore” o darle una acción a tomar. Lo anterior es perjudicial.

6 Después de llorar… No se trata solo de llorar por llorar, pues aunque el organismo se descarga, debe entrar a resolver. Químicamente se siente más tranquilo pues han disminuido los niveles de estrés o el mismo dolor, y es importante aprovechar este estado para repensarse. Aquí es necesario entrar a aceptar lo sucedido y buscar posibilidades que faciliten su proceso. En este punto se cierran heridas, se perdona y se piensa en el bienestar propio, para avanzar. Al descargarse la persona puede apreciar su realidad como si se tratara de una película, en la que ella es la espectadora. La situación está frente a ella y de manera externa empieza a evaluar el papel que podría asumir ante determinada circunstancia. “Empiezas a sentir como si eso le hubiese pasado a alguien más, la emoción del dolor queda atrás y estás listo para retomar tu vida y aprender lo pasado, es hora de seguir adelante”, enfatizó la sicóloga Ana Juliana Becerra.

“ Después de llorar empiezas a aceptar más fácil la realidad por la cual estás pasando, sin sentirte culpable ni culpar a los demás”: Ana Juliana Becerra, sicóloga.

Publicada por
PAOLA BERNAL LEÓN
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