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Domingo 26 de mayo de 2013 - 12:01 AM

¿Cuál es el límite?

No solo el golpe o el insulto se convierten en el límite dentro de una relación. La falta de respeto desde todos los ángulos posibles debe ser el punto que marque la pauta a la hora de decir “es hora de apartarme de ella”.

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Julián no tuvo claro cuál era el límite para terminar su relación. Tanto así que la vida misma y el caos en el que terminó su matrimonio de tres años, hizo que se diera por terminado ese vínculo. Él amaba a su esposa, pero todo empezó a empeorar después de que ella cayó en un estado de rechazo hacia su cuerpo, se operó y después de asumir dietas estrictas empezó a cambiar su estado anímico. “Ella cayó en estado depresivo, tuvo que tomar medicamentos de los cuales abusó, asumió una actitud de rechazo hacia mí, cayó en el alcoholismo, fue necesario entrar en terapia psiquiátrica y psicológica, pero después ella me dijo que me fuera”. Julián narra con dolor su historia, pues siente que aún ama a su esposa, pero los factores que rodean su vida y su relación han sido un tormento. “Después de que ella me dijo que me fuera, supe que salía a los dos meses con alguien, que seguía ingiriendo licor, que se descontrolaba y tenía encuentros sexuales con más personas; traté de alejarme tal y como ella me lo había pedido, pero cuando me la encontraba y yo estaba hablando con alguna mujer me hacía reclamos, escándalos públicos, y me culpaba de la situación”. Julián siente que su primer año de matrimonio fue maravilloso, pero de un momento a otro todo se volvió una pesadilla y aunque quiere volver con su esposa, ella le dice que solo sean amigos. Tanto así que no sabe cuál es el límite que debe poner a su situación, pues teme que su expareja se haga daño, ya que ha tenido varios intentos de suicidio.

Así como Julián, existen cantidad de personas que se sumergen en relaciones altamente tóxicas, que acaban con su tranquilidad, y hay quienes no son capaces de darlas por terminadas, hasta que la vida misma las estrella con la realidad. Incluso para muchos el límite termina siendo la misma pérdida de la vida.

Son muy pocas las personas que tienen claro que los límites en una relación no son solo los golpes o los insultos. Existen cantidad de situaciones como la misma manipulación psicológica y la pérdida de respeto desde cantidad de ángulos que hacen que una relación se convierta en una total pesadilla. Frente al tema, Vanguardia Liberal habló con expertos en el tema para evaluar cuál es el límite, cuándo es hora de insistir y cuándo no hay nada qué hacer sino propender por su propio bienestar y tranquilidad.

¿cuál es su medida?

El límite lo pone su grado de amor propio

Si una persona se ama a sí misma y tiene claro que en una relación de pareja debe existir la armonía y propender por la felicidad, buscaría cuanto antes las herramientas para solucionar un problema que los ha golpeado y adquiriría un total compromiso, esperando de la otra parte la misma actitud para mejorar la relación. Ese debe ser el pensamiento a asumir. Es por eso que muchas parejas con la actitud más madura del mundo buscan todas las alternativas, no escatiman en buscar ayuda profesional, asesorarse y salir abantes de los inconvenientes que puedan presentarse.

Pero si después de agotar cualquier tipo de posibilidad no encuentran el mismo compromiso de la otra parte, si no hay responsabilidad frente a lo asumido, si la relación se ha desgastado y cada vez lastima más, es hora de tomar acciones a favor de sí mismo y su propio bienestar. No tiene que esperar un golpe o un insulto para decir: “hasta aquí”. Existen otras señales iguales de trascendentales para que usted se dé cuenta que no puede seguir sumergido en un tormento. Los expertos explican que la misma pérdida de la tranquilidad, la manipulación por parte de la pareja, la alteración de su vida social, los espectáculos bochornosos, los reclamos injustificados y el maltrato emocional que deja una vida sexual insatisfecha, los celos enfermizos, la misma infidelidad descarada y reiterativa, el descontrol, la impulsividad, la falta de compromiso ante el cambio, la irresponsabilidad, la falta de respeto y la misma negación a recibir ayuda, son señales de que ha llegado el límite. No siempre hay que esperar la gota que reboza el vaso, sino tener claro cuál es el punto que usted establece para que no pasen por encima de usted y lastimen sus buenos sentimientos. También es importante cuidar su corazón, que es bien valioso.

No se enceguezca

No puede acostumbrarse al maltrato por más de que haya vivido en su infancia este tipo de situaciones violentas por parte de los padres. Algunas personas se quedan en este tipo de relaciones tóxicas, guiadas incluso por ideas como “la mujer soporta todo” o “el amor todo lo soporta”. Y es que detrás de esa actitud tan sumisa, permisiva y tan falta de amor propio, se esconde un miedo a la soledad y un problema de apegos. Así lo explica el profesional Fernando García Martínez, argumentando que “son personas que temen quedarse solas, que creen que no van a conseguir a nadie más, y se dejan maltratar física y emocionalmente”. Así que la pregunta a formularse que hace el experto es: ¿Esto es realmente lo que quiero para mi vida? ¿Una vida de infidelidad, de tormentos, de gritos, de intranquilidad, de infelicidad?“Que pasen por encima mío, por encima de mi dignidad, con agresiones físicas y psicológicas, ya es una señal clara. Cada quien debe preguntarse si vale la pena seguir con alguien que me está faltando al respeto porque la base del amor es el respeto y debe existir un gana a gana”, enfatizó el coach de vida García Martínez. Y es que hay quienes establecen como límite el golpe físico pero siguen sumergidos en un tormento psicológico. Al respecto explica el coach de vida que “esta situación es bastante complicada, pues son muchas las parejas que viven bajo ese esquema de infelicidad, bien sea por temores, por aspectos adquiridos de comportamientos, porque se sienten dependientes económicamente, o para que sus hijos o hijas no se queden sin apoyo, porque creen que solas no podrán seguir adelante, o incluso por aspectos sociales como el mismo estatus. Son ese tipo de temores y creencias lo que llevan a una persona a sufrir en muchas ocasiones innecesariamente”.

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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