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Miércoles 28 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

¡Solos en casa!

Quedarse solo en casa es la gran maravilla cuando se es adolescente: hacer lo que se quiere, escuchar música y si no hay restriccio-nes específicas, invitar a unos amigos para una piyamada o una noche de Wii. Incluso, hasta salir a dar un paseo, pero… ¿hasta dónde llegan las responsabilidades cuando no están los papás?

“Nunca nos había pegado, pero en esta ocasión, yo creo que nos pasamos”, cuenta Jorge, un joven de 16 años, refiriéndose a él y a su herma-na de 14, Angie.
Su papá los dejó solos porque iba a encontrar-se en Bogotá con su esposa, una artista santan-dereana. Los dejarían solos en casa un fin de se-mana, pero la situación no resultó como papá es-peraba.
“Tan pronto se fue mi papá, organizamos todo para hacer una fiesta con varios amigos, aunque él nos había dado permiso para invitar apenas a 10”, cuenta Jorge. Las amigas de Angie tendrían disponible para ellas el segundo piso.
La fiesta se salió de control rápidamente aun-que ellos no deseaban que fuera así. “Las amigas de mi hermana empezaron a bajar y a reírse de-lante de mis amigos, y cuando las vimos ya esta-ban abajo tomando ponche”.
Ese fue otro error que Jorge admite. Algunos de sus amigos tomaron ponche –licor mezclado con jugos- y uno de ellos enfermó al llegar a su casa.
“Se armó lío. Los papás de mi amigo llamaron a los míos y por primera vez me pegaron una palmada y me castigaron”, finaliza Jorge.
Angie también fue castigada y ambos fueron advertidos de los problemas que pudieron ocasio-nar y de la decepción que habían provocado en sus padres.
“No son malos hijos, pero reconozco que hemos tenido problemas para inculcar en ellos responsabilidades. Aún son niños y debemos estarles diciendo las cosas. Aún acuesto a Angie, por ejemplo”, reconoce Ángela, la mamá de estos dos menores.
La responsabilidad se debe inculcar en los jóvenes desde niños, porque luego las reprimen-das no ejercen en ellos el efecto deseado.
“La idea finalmente no es lograr que el adoles-cente cumpla con las reglas o respete los límites como un robot, sino la idea es aprender a estable-cer límites y reglas (y obviamente consecuencias) que ayuden a ese adolescente no sólo a crear una consciencia de cómo su comportamiento afecta a los demás, cómo su decisión de hacer o no hacer va más allá de sí mismo, sino que también esos límites, reglas y consecuencias le ayuden a des-arrollarse de modo que crezca para ser, más ade-lante, un adulto sano, responsable y autónomo”, explica la psicóloga Sandra Barocio Rocha.
Con ella coincide la psicóloga Dolores Martí-nez: “Los padres y madres que sólo actúan desde la rigidez de la norma, desde la incomprensión o desde el castigo, no generan confianza. Pero tam-poco la generan quienes sólo se limitan a ser es-pectadores, quienes no aportan puntos de refe-rencia”.

Responsabilidad con los más pequeños
Enseñar a los chicos responsabilidades no se debe hacer sólo con las palabras, también es importante que las acciones muestren cómo se deben hacer las cosas y qué se espera de ellos. El Centro para una crianza efectiva, recomienda lo si-guiente:
*Empiece temprano. Los padres deben empezar a dar respon-sabilidades de la casa, a sus hijos, desde que están chicos.
*Muestre cómo se hace el trabajo. Los niños necesitan saber exactamente lo que se espera de ellos.
*Enseñe a sus niños un trabajo a la vez. Es probablemente una buena idea que los padres enseñen a sus hijos cómo hacer una cosa, y luego asegurarse de que la hagan correcta y constantemente, antes de enseñarles otras cosas.
*Divida las tareas en partes pequeñas. Cuando les enseñen a los niños cómo hacer algo, los padres deben dividir los trabajos en partes pequeñas.
*No haga el trabajo si el niño olvida o se niega a hacerlo. Los padres no deberían hacer el trabajo por los niños. Si los padres están frustrados y se someten y hacen los quehaceres de los niños, los niños aprenderán varias cosas. Primero que nada, los niños van a aprender que los padres no hacen que su palabra se cumpla y no hacen cumplir sus órdenes.

LA VOZ DEL EXPERTO

JOSÉ ANTONIO PANDURO
Psicólogo
Poner límites implica:
1) Hablar con los hijos: Su participación, opinión y negociación es importante para comprometerlos.
2) Recordárselos, como las señales de tránsito en una carretera (curva peligrosa, disminuir la velocidad, etc).
3) Aplicar las consecuencias acordadas: Cuando hay un acuerdo y se procede según lo acordado, no hay buenos ni malos en la escena.
El adolescente necesita respeto y confianza de sus padres en su habilidad de controlarse por sí mismo. Un entorno con límites claros y básicos ayuda mucho a los chicos a adaptarse a otros entornos: laboral, educativo, de pareja, etc. Recuerde el joven hace sus pininos en la familia, hay que estar alerta a estos pininos porque pueden ser indicadores de potenciales problemas en las relaciones consigo mismo y el entorno.

DOLORES MARTÍNEZ
Psicóloga
“El desarrollo evolutivo de los menores y de los adolescentes está asociado a la experimentación, al coqueteo con el riesgo, el alarde, la simetría con los otros, la imitación y la construcción de la identidad con los iguales. Por eso es difícil que asuman interiormente los límites, de ahí la importancia de los límites externos. La rebeldía como parte de la construcción de la identidad lleva a nuestros hijos e hijas a cuestionar las normas, aunque eso no significa que no las acepten, o incluso que internamente no las deseen. En realidad, en la infancia y la juventud se vive de forma problemática la ausencia de normas, puesto que se necesitan tanto para respetarlas como para incumplirlas. Cuando los padres o madres, ante el miedo a dejar de ser amigos de sus hijos e hijas, o a generar un efecto “boomerang”, hacen dejación de su obligación de poner límites, acaban por preferir, consciente o inconscientemente, no darse por enterados para no tener que actuar”.

SAMANTHA BAROCIO ROCHA
Psicóloga
“Si como adulto significativo en la vida de un adolescente logra que él o ella:
• Participe en la creación de reglas y establecimiento de límites.
• Entienda la razón detrás de la regla/límite que se está estableciendo.
• Sea capaz de ligar de manera lógica la regla/límite a la consecuencia establecida de no cumplir con esa regla y ese límite.
• Conozca de antemano las consecuencias de no cumplir con su parte del trato.
Entonces es muchísimo más probable que respete los límites establecidos, cumpla voluntariamente las reglas y cuando decida no hacerlo, que acepte de mejor gana las consecuencias de no hacerlo… evitándose así peleas, discusiones, regaños, sermones y finalmente… luchas de poder. Desde esta visión, el adolescente y el adulto son co-responsables de la disciplina, lo que significa que, sí, el adolescente debe conocer claramente los límites y reglas a cumplir, pero también, como adulto debe  aprender a establecer apropiadamente esos límites y reglas, a comunicarlos y negociarlos con el adolescente”.

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