Jóvenes
Miércoles 06 de febrero de 2013 - 12:00 AM

Evita que una noche de rumba se salga de control

La falta de una salida de emergencia y el exceso de personas en un lugar reducido fueron algunas de las causas de la tragedia en la discoteca Kiss, en Brasil. Éstos, entre otros, son solo algunos de los factores que pueden incidir para que lo que parecía ser una tranquila noche de rumba, se salga de control.

Evita que una noche de rumba se salga de control
Evita que una noche de rumba se salga de control

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Publicado por: BELKYS P. ESTEBAN

¿Qué es lo primero que certificas cuando vas a una discoteca? “Que sea ‘cool’, que haya buena música y buena bebida”, explica Alejandro, de 20  años, y estudiante de arquitectura.
¿Y alguna vez te has fijado en las condiciones del lugar? ¿Si tiene salidas de emergencia? “No. Uno no se fija en eso”, puntualiza Alejandro.
Tatiana, de 19 años, señala que no podría saber si una discoteca está al máximo de su capacidad. “Uno no sabe cuánta gente hay, solo está bailando y disfrutando y no se pone a pensar en eso, pero sería bueno saber qué se podría hacer si ocurre un accidente”.
Es la noche de sábado y los jóvenes caminan entre las cuadras de la zona rosa de Bucaramanga, en grupos o en parejas, algunos con alcohol en las manos. Muchos parecen ir sin fijarse en nada más, por ejemplo, en si a su alrededor hay alguien que planea robarles o lastimarlos.
Juan Carlos Zúñiga, experto en seguridad personal, señala que los chicos no se fijan en detalles que podrían significarles un riesgo y que podrían evitar con acciones pequeñas.
“Por ejemplo, a la hora de tomar un taxi para ir a casa, un bus o metrolínea, incluso. En el transporte masivo se suben algunos acosadores. Es bueno ubicarse cerca del conductor, nunca en los puestos de atrás ni cerca de la ventanilla. De igual manera, estar pendiente de las sa-lidas de emergencia. No deberían tomar cualquier taxi que vaya pasando, deberían llamarlo si es posible, o ubicarlo en los lugares donde haya varios de ellos y alguien pueda identificar al conductor”.
En el caso de las discotecas, echarle un vistazo a la salida de emergencia del lugar es una buena idea. A medida que avanza la noche, el trago puede pa-sar de ser el mejor amigo a ser el peor enemigo, ya que puede ponerte en una situación de indefensión que te perjudicaría si algo sucede.
“Es muy bueno designar al conductor elegido, pero también es bueno que si es una pareja, por lo menos uno de los dos, o si es un grupo, al menos tres de los amigos no se pierdan en el alcohol para que puedan actuar de manera coherente si algo pasa”, puntualiza Zúñiga.
“No se trata de amargar la rumba”, explica el psicólogo Camilo Cifuentes. “Pero sí hay que te-ner una conciencia de cómo actuar si algo pasa y eso es bueno que los padres lo conversen con los chicos. No basta solo con regañarlos y exigirles que estén listos a una hora exacta, sino alertarlos sobre cómo podrían actuar si se encuentran en una situación de emergencia”.
Carolina, una estudiante de 22 años, está lista para irse a casa luego de pasar un rato con unos amigos. “En una ocasión íbamos caminando con una amiga a las 11:00 p.m. por la zona rosa y un tipo en mal estado –drogado, posiblemente- se nos acercó y nos amenazó para que le entregáramos el celular. Íbamos caminando solas y si no es por la ayuda de un señor que iba pasando, quién sabe qué nos hubiera hecho”.
El incidente no dejó traumada a Carolina, pero sí la alertó sobre cómo cuidarse. “No voy ya sola por las calles ni tan tarde. Pido a alguien que me acompañe, aviso en mi casa que ya voy a salir para que estén pendientes de mi llegada”.

Cuidarse de una pelea
El alcohol es doblemente problemático cuando hay jóvenes de por medio con los ánimos caldeados. “En caso de encontrarse en mitad de una pelea, es bueno alejarse del lugar y llamar a las autoridades, no hay que dudar en eso porque aunque uno se vaya, podría resultar afectado o implicado si algo pasa”, explica Zúñiga.
A Javier, de 23 años, le sucedió algo parecido. Cuando tenía 19, al salir de una discoteca, se vio implicado en una pelea entre uno de sus amigos –con quien él fue a la rumba- y un hombre que se molestó por una botella de licor.
“Nunca tuve claro qué pasó, pero sí sé que el hombre sacó un arma de fuego y nos amenazó. Estaba con otros tres amigos y yo decidí alejarme, pero no tomé ninguna acción, ni llamé a la policía. Luego me enteré de que el tipo había resultado herido y golpeado y yo me vi implicado en el caso. Pase unos meses terribles aclarando mi situación, no se lo deseo a nadie”.
Aunque parezca que no hay posibilidades de que la situación decante en algo tan grave, siempre se pueden evitar líos y salir ileso si un elemento de  la rumba: el trago, la seguridad, el estado de ánimo de los amigos o la pareja, se salen de control.  
Como dicen los abuelos: es mejor prevenir que lamentar. Y a la hora de pasarla bien en una rumba, eso suele ser verdad.

Aprender a cuidarse
Carolina Dulcey
“La conciencia del cuidado del cuerpo y de uno mismo es algo que sin duda no está todavía implementada en nuestra cultura. Somos muy confiados y a los jóvenes no se les inculca esto. Lo que realmente preocupa a los padres es la seguridad, pero no saben cómo expresarlo porque se basan en la represión y el control, en vez de hablar con el joven y decirle: necesito que me mandes un mensaje de texto o me llames cuando salgas no para controlarte, por simple seguridad. No se trata de ser paranoico, porque eso es diferente. La paranoia es un estado donde no te sientes seguro en ninguna parte y no confías en ti mismo para cuidarte. La prevención y cuidado de uno mismo tiene unas normas básicas que hay que interiorizar: dejar dicho a dónde vas, estar pendiente si vas solo, en lo posible ir acompañado a varios sitios. Esto aplica para hombres y mujeres, pero más para las mujeres y las chicas jóvenes por los crímenes que se comenten a diario contra ellas. Es una interiorización en la que hay que trabajar”.     

Publicado por: BELKYS P. ESTEBAN

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