Puedes creer que una mentira “blanca” te salvará de un regaño, o incluso de apuros, pero la verdad es que la primera mentira lleva a muchas más y a la larga ¡siempre se descubren!

Publicado por: BELKYS P. ESTEBAN
Una de las razones que en muchas ocasiones nos damos a nosotros mismos para mentir es que se trata de una mentira “blanca”, que –eso queremos creer- no afecta a nadie y nos sacara de un apuro o nos permitirá ir a una rumba saltándonos el permiso de nuestros padres. Pero... ¿qué tan cierto es que la mentira realmente nos beneficiará? Por mucho que nos cueste aceptarlo, no decir la verdad realmente nos perjudicará.
Carolina, de 18 años, aprendió de una forma dura que mentir solo da dolores de cabeza. “Le dije a mis papás que iba a una ‘piyamada’, pero en realidad el plan era irnos con mi mejor amiga y unos muchachos de la universidad a una rumba para conocernos mejor”.
Carolina el año pasado era aún menor de edad.
“Mi mamá me dejó en la casa de mi amiga. Esperamos a que se fuera y salimos para la rumba. La pasamos bien y procuré no beber nada de alcohol para no tener problemas, pero se nos pasó la hora y a las 11:05 p.m. la policía nos atrapó y nos llevó al centro regional del ICBF, en La Joya y llamaron a mis papás”, explica Carolina sacudiendo la cabeza de un lado a otro. Ahora sabe que solo se ganó un problema.
Es verdad que los padres pueden ser muy estrictos, pero mentir en vez de proponer una salida, plantea un verdadero laberinto del cual es muy difícil salir.
Yo quiero agradar
Intentar agradar es otra de las “razones” por las cuales mentimos. Nuestro círculo de amigos espera algo de nosotros y no queremos defraudarlos; pero querer ganar la aprobación de otros con falsedades solo hará que la caída de ese pedestal sea peor.
John, de 21, aún recuerda la vergüenza que sintió cuando una chica de quien presumía había sido su conquista, lo dejó muy mal ante sus compañeros de clase. “Ahora me da pena contarlo, pero en ese momento quería mostrar que no había ninguna niña que se me resistiera. Les dije a todos mis amigos que había tenido algo con ella y había quedado enamorada de mí y por eso me buscaba. Pero luego la chica apareció con su novio y les dijo a todos que yo era un iluso. Fue terrible cuando me confrontaron”.
No solo hay que temer a la confrontación, también a que decir la verdad se convierta en algo más difícil, que mentir. No hay nada que no salga a relucir, así que a la larga es mejor afrontar lo que se venga con la cabeza en alto.
Opine
¿Cuál ha sido la peor mentira que has dicho?
Sara, 19 años: “Una vez dije que estaba embarazada. Obviamente no era así y se armó un problema terrible”.
Carlos, 18 años: “Que sabía manejar. Un amigo me prestó el carro y lo estrellé”.
Nohora, 22 años: “Dije que iba en cierto semestre de la universidad y en realidad iba atrasada uno, después no pude adelantar y obviamente tuve que contar la verdad”.
Adrián, 15 años: “Inventé que mi papá vivía en Australia y que había ido a verlo y me descubrieron”.
Lina, 20 años: “Dije que estaba en la universidad y en realidad estaba en otra parte. Tuve un accidente y me descubrieron”.
Luis, 19 años: “Dije que era mayor de edad, cuando realmente no lo era, para poder entrar a una rumba. La policía llegó de improviso y quedé muy mal delante de todos”.
Estrategias para los padres
Norma constanza ordúz
Psicóloga
1Rompa el esquema de la imposición y el castigo para evitar las mentiras. No esté siempre castigando si no se sigue la norma, ofrezca otra forma de actuar y verá un cambio en la forma de responder de los chicos.
2No presione a sus hijos a alcanzar algo que a ellos mismos no los satisface, porque esta es la base para más mentiras.
3Si le pide que diga la verdad para que no se meta en líos, no lo castigue después de que admite una mentira. Dele la oportunidad de corregir ese error y ratifíquele cuáles son las normas en casa.
4 No diga mentiras usted mismo porque está propiciando ese comportamiento. Si cree que los chicos no sabrán que está mintiendo, está equivocado. Así como usted lo sabe, ellos también lo hacen.
5No le ponga trampas: si pilló a su hijo en una mentira, no le haga preguntas capciosas, confróntelo inmediatamente.
6Responda en las diversas oportunidades: “A pesar de que me dijiste que ya habías hecho tus deberes, comprobé que no es así. La próxima vez preferiría que me dijeras la verdad”. “Me di cuenta de que me dijiste algo que no es enteramente verdad. En el futuro preferiría que fueras honesto”. “Todos cometemos errores. La próxima vez déjame saber qué pasó sin cambiar las cosas a tu antojo”.
7Otras respuestas: “Todo problema tiene una solución. ¿Por qué no me dices lo que está pasando de manera que yo pueda ayudarte?”. “Ha habido momentos en mi vida en los que pensé que la mejor forma de resolver un problema era no enfrentando lo sucedido. Pero me di cuenta de que nunca fue una buena idea”. “Parece que tienes algún problema. Recuerda que siempre estoy a tu disposición para hablar”.
¿POR QUÉ MIENTEN LOS CHICOS?
Según un estudio realizado por Cathryn Tobin, especialista en crianza y autora del libro ‘The Parent’s Problem Solver’, las mentiras dependen de la etapa del desarrollo en la que esté la persona. Los niños pequeños inventan historias porque imaginan, los preadolescentes porque quieren agradar y los adultos porque necesitan dar una excusa y la mentira se convierte en una salida fácil.
Una de las hipótesis de la autora es que los niños que no se sienten seguros consigo mismos tienden a mentir más y arrastrar este comportamiento durante su adolescencia y adultez. Sin embargo, en algunos deja de ser un comportamiento y se convierte en una patología llamada mitomanía.
La autora asegura que a pesar de que existen formas de educar el carácter de manera que mentir sea la última opción de un chico, hay que tener en cuenta la edad y no caer en errores que a la larga no repercutirán en cambiar ese comportamiento en el adolescente.
Preguntas y respuestas
felipe peláez
Por: jorge sanabria/especial vanguardia liberal
Fotos: Prensa Felipe Peláez. Fredy Vitola.
Felipe Peláez nació el 7 de febrero de 1976 en Maicao. El intérprete y compositor guajiro que ha hecho de su carrera un ícono en la música vallenata, es comunicador social de profesión y es el oficio que le gustaría desempeñar algún día como debe ser. Aparte de la música, confiesa que ama el cine y que puede pasar horas enteras viendo buenas películas, series o un buen programa de televisión.
-¿Qué ha sido clave para arrastrar tanta gente? “Tratamos de que nuestros mensajes sean mayoritariamente positivos, llenos de amor y letras que vayan directo al corazón. Que la gente que está enamorada o en un caso mínimo triste, se identifique con lo que estamos mostrando. Estamos haciendo un trabajo lo más profesional posible para simplemente tener un estilo particular que seguiremos desarrollando. Esa ha sido nuestra principal idea a la hora de proyectarnos”.
-¿Cuál canción de la historia musical le hubiera gustado componer? “‘Ven conmigo’ interpretada por Diomedes Diaz y escrita por el maestro Luis Egurrola. Creo que mi vida hubiera sido otra si Dios me hubiese dado la bendición de componer esa canción”.
-¿Qué lo diferencia de
los demás cantautores
vallenatos?
“Mi historia porque es bien particular. He podido trabajar con los grandes del vallenato haciendo música para ellos en distintas etapas como guitarrista, productor, compositor y ahora en está, la más reciente y que no estaba en los planes: la de ser intérprete de mi propia música”.
-¿Qué lo estresa?
“La ineficiencia y que las cosas no salgan como las planeo”.
-¿Qué no puede faltar en sus bolsillos?
“Por lo menos cien mil pesos que me saquen de cualquier apuro”.
-¿A qué le tiene miedo?
“Más que miedo, le tengo pánico a la muerte y el hecho de dejar a mi familia sola”.
-¿Qué lo hace reír?
“Las ocurrencias de un niño y las cosas naturales con las que salen en medio de su inocencia”.
-Un mensaje para Jóvenes:
“Sean siempre originales y procuren ser siempre ustedes. No se dejen opacar; por experiencia propia les digo que cuando una puerta se cierra, se abren muchas más. Soy un claro ejemplo de persistencia y gracias a eso Dios me envió muchas bendiciones y me las sigue enviando”.















