
Ojalá no sea uno de esos adolescentes que imita a sus amigos y al modelo social que lo rodea. Si cree que así se destacará entre su grupo de amigos y será mejor aceptado, puede estar equivocado.

Su manera particular de hablar, de vestir, sus aficiones y sus gustos, han sido factores que los mismos jóvenes han impuesto en la sociedad, teniendo éstos más poder e influencia que hace algunos años.

La discusión los sorprendió a todos: dos adolescentes de 17 y 15 años peleaban acaloradamente en la esquina de un conjunto residencial de la ciudad. Los vecinos de la pareja, algunos de sus amigos y sus padres, fueron testigos de palabras subidas de tono y uno que otro manoteo que no pasó a mayores. ¡Pero el oso ya estaba hecho!

Los jovenes de hoy sorprenden con su lenguaje abreviado y hasta podría decirse que monosilábico, pero aseguran que si les infunde el amor por la lectura, serán buenos escritores.

¿Alguna vez has intentado hablar con tus papás sobre algo importante, pero no supiste cómo? ¿O alguna vez has tratado de hablar sobre algo en específico, pero te diste cuenta de que no era el momento adecuado? Hablar con los papás puede ser fácil si se sabe cómo hacerlo.

“No sé por qué no hablo o no le cuento a nadie de cómo me siento pero tal vez no lo hago porque ni yo misma he logrado entender lo que siento por dentro, tal vez en resumidas partes siento un vacio dentro de mí, y lo peor de todo es que no se con que llenarlo o que le falta a mi vida”, explica Mariana Torres, una adolescente, en su blog, como una forma de expresar su vacío interior.

“Rotarse” las parejas es una tendencia entre los adolescentes. La novia de un integrante de un grupo de amigos pasa a ser la novia de otro. Y el novio de una de las chicas del grupo, a ser novio de la otra. Incluso se presentan infidelidades, un concepto que cala en los jóvenes. Pero además del desgaste emocional, también les preocupan a los expertos las enfermedades de trasmisión sexual.

Quedarse solo en casa es la gran maravilla cuando se es adolescente: hacer lo que se quiere, escuchar música y si no hay restriccio-nes específicas, invitar a unos amigos para una piyamada o una noche de Wii. Incluso, hasta salir a dar un paseo, pero… ¿hasta dónde llegan las responsabilidades cuando no están los papás?

Los jóvenes empiezan esta nueva etapa de su vida con una serie de expectativas que se convierten en sus mayores temores al verse a bocados a enfrentar el nuevo nivel que la educación superior les plantea.

El psicoterapeuta Mario Marrone señala que “El sentimiento de vergüenza está ligado al sentimiento de exponer los aspectos desvalorizados de uno mismo ante los demás”. Si pasamos un “oso” por culpa de alguien o de un accidente, lo mejor es tomárselo con humor.