
“Rotarse” las parejas es una tendencia entre los adolescentes. La novia de un integrante de un grupo de amigos pasa a ser la novia de otro. Y el novio de una de las chicas del grupo, a ser novio de la otra. Incluso se presentan infidelidades, un concepto que cala en los jóvenes. Pero además del desgaste emocional, también les preocupan a los expertos las enfermedades de trasmisión sexual.

Quedarse solo en casa es la gran maravilla cuando se es adolescente: hacer lo que se quiere, escuchar música y si no hay restriccio-nes específicas, invitar a unos amigos para una piyamada o una noche de Wii. Incluso, hasta salir a dar un paseo, pero… ¿hasta dónde llegan las responsabilidades cuando no están los papás?

Los jóvenes empiezan esta nueva etapa de su vida con una serie de expectativas que se convierten en sus mayores temores al verse a bocados a enfrentar el nuevo nivel que la educación superior les plantea.

El psicoterapeuta Mario Marrone señala que “El sentimiento de vergüenza está ligado al sentimiento de exponer los aspectos desvalorizados de uno mismo ante los demás”. Si pasamos un “oso” por culpa de alguien o de un accidente, lo mejor es tomárselo con humor.

No se sabe si será el exceso de internet o todos los dilemas que hay que afrontar en la adolescencia, pero lo cierto es que la concentración resulta difícil en esta etapa de la vida. Vanguardia Liberal da unos consejos para manejar la falta de concentración.

Es común ver que en cada conjunto residencial existe una pareja de preadolescentes que generan toda la suspicacia: son demasiado empalagosos y a veces parece que no existen reglas para ellos. ¿Qué es lo que pasa? El noviazgo preadolescente es una etapa de exploración, que también debe estar sujeta a reglas, con una buena información.

A veces las horas parecen tan cortas que no alcanzan para que los jóvenes hagan todo lo que deben y quieren hacer; pero con una buena organización ¡el tiempo alcanzará para todo!

La Organización Mundial de la Salud señala que existe un nuevo patrón de alcoholismo en los jóvenes: menores de 25 años beben compulsivamente el fin de semana y presentan trastornos o conducta antisocial.

“El narcisista tiene una autoestima muy baja, necesita retroalimentarse en exceso. Y Facebook se basa precisamente en eso: el perfil es tu presentación al mundo, tu vitrina: es un continuo yo, yo y yo”, Ferran Masip, psicólogo clínico de la Universidad de Columbia.

Si en la niñez no se establecen límites claros sobre los comportamientos positivos, negativos e incluso, los que están fuera del marco de la ley, será más difícil inculcarlo al joven que está buscando su identidad.