
Margarita* no podía creer con lo que se había encontrado en el cajón de su hijo de 15 años mientras le guardaba su ropa.

Los abrazos, caricias, comentarios atrevidos y bromas obscenas, pueden ser señales de que un profesor o profesora tiene intereses extraescolares con su alumno.

Muchos jóvenes no se atreven a hablar con sus padres, ni con las autoridades de salud sobre temas como el sexo y la anticoncepción. A veces ellos prefieren informarse por los medios de comunicación, sus amigos, extraños o… simplemente llegando a la práctica. Estas últimas determinaciones hacen que ellos o ellas se expongan a muchos riesgos.

La mayoría de los niños y adolescentes se enfrentan a una etapa en la que no quieren estudiar, es importante que los padres detecten qué tipo de problema tienen y si es una situación transitoria o permanente.

Los jóvenes deben enfrentar un conjunto de desafíos y tareas en su proceso de convertirse en adultos. Esto les exige decidir en distintos ámbitos de la vida: valores, estudios, amistades, trabajo, pareja, apariencia personal, etc. Las decisiones que tomen en esta etapa repercutirán innegablemente en su porvenir.

Dialogar con los niños o adolescentes sobre las parejas homosexuales no indica que se esté a favor o inclinando a los menores a serlo.

La nariz grande, la gordura, la delgadez extrema, los senos grandes o pequeños, ser altos, bajos… cualquier característica física que genere inconformidad en el joven o la persona puede transformarse en un ‘martirio’ para su vida. Superar y trabajar sobre estos desconciertos y aceptarse no es algo fácil, pero tampoco imposible.

Es casi inimaginable que en medio de una entrega tan completa de amor, como la que se da entre padres e hijos, haya una contracara: el maltrato de algunos hijos hacia sus padres. Esta conducta se conoce como el Síndrome del tirano o del emperador.

Esa noche un grupo de 20 amigos de once grado, junto a uno que otro conocido de los hombres del grupo, llegaron a una finca aledaña a Bucaramanga llenos de adrenalina para su rumba de ‘remate’ de fin de curso.

Para algunos padres resulta complejo mantener una conversación con sus hijos y no precisamente porque no lo deseen. Los jóvenes sienten una especie de ‘alergia’ al hablar con ellos, por lo que evitan, a como dé lugar, que sus palabras vayan más allá de lo necesario, y para conseguirlo han desarrollado la particular costumbre de responder con gruñidos, movimientos de cabeza y monosílabos.