Revista Nueva
Sábado 11 de agosto de 2012 - 10:22 AM

Bella sin ir al quirófano

Comer bien -¡sin aguantar hambre!-, hacer ejercicio -no hay permiso para la pereza- y entregarse cada noche, como es debido, a los brazos de Morfeo.

Bella sin ir al quirófano (Foto: Tomado de Internet/VANGUARDIA LIBERAL)
Bella sin ir al quirófano (Foto: Tomado de Internet/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: REVISTA NUEVA

“Se puede afirmar que, por naturaleza, las mujeres nacemos pensando en nuestro físico, en mantenernos bonitas y en cuidar nuestra figura. Con el paso de los años esa necesidad va aumentando y hoy ha logrado que las mujeres se vean atraídas por los quirófanos como una solución rápida a sus problemas de peso o exceso de grasa”, asegura María Mezzatesta, especialista en el área de la estética.

El boom de las cirugías plásticas va para largo. Ese es un hecho irrefutable. Muchas mujeres deciden tomar el camino más rápido cuando quieren tener un cuerpo armonioso y un rostro lozano. Por eso prefieren pasar por la anestesia, el procedimiento y el posoperatorio, a establecer una rutina diaria de ejercicio o unos hábitos alimenticios sanos.

“Existen en el mercado –explica María- una serie de tratamientos y métodos invasivos como las cirugías plásticas (entre las más comunes, la lipoescultura, la liposucción, el by pass, el balón gástrico, entre otros), que generan un cambio inmediato en el cuerpo, pero requieren que la mujer que se somete a esas intervenciones haga posteriormente ejercicio y se someta a masajes para mantener la figura que logró con la operación.

Las mujeres, en su afán de tener la figura que desean, se han volcado a este mundo del bisturí, que para algunas se ha convertido en la solución pasajera, pues ellas no logran involucrarse y comprometerse lo suficiente con todo el proceso”.

Y es que cuando se trata de lograr cambios en el cuerpo y en la figura, es importante pensar no solo en una solución inmediata, sino en lo que realmente es permanente y a largo plazo. Es decir, un método que permita comprometerse e involucrase con ese proceso de cambio y mejora de nuestro cuerpo.

Así que, con cirugía o sin cirugía, es importante ser consciente de la necesidad de mantener un estilo de vida saludable, lo cual no implica muchos esfuerzos, pero sí constancia para hacer de ese estilo un hábito.

De acuerdo con estudios realizados en prestigiosas universidades del mundo, hay tres factores esenciales que no solo nos permiten vivir sanas y felices… también bellas.

Y si lo pensamos bien, no podemos estar más de acuerdo con María Mezzatesta: ¡son fáciles de implementar en nuestra vida diaria! Comer bien, hacer constantemente actividad física y dormir plácidamente… un trío maravilloso, que con seguridad nos alejará de los procedimientos de belleza quirúrgicos.

 

Pilar 1

Coma rico… y bien

 

“Comer bien no debe relacionarse necesariamente con un listado de dietas que se vuelven un poco engorrosas y aburridas. Comer bien, consiste en mantener una alimentación balanceada y tener en cuenta las horas indicadas de acuerdo con nuestro metabolismo y la comida que generalmente ingerimos”.

Una excelente definición la de nuestra asesora sobre un término que a la mayoría de las mujeres nos produce escalofrío: dieta.

Para tener un cuerpo armonioso, tonificado y las curvas donde deben estar, la clave no es “hacer dieta”. Es acostumbrarse a comer a diario muchas frutas y vegetales, una cantidad razonable de carbohidratos (¡integrales, siempre integrales!), de proteína y de lácteos, un poquitín de grasa saludable y uno que otro dulce como el capricho que nos merecemos por ser tan juiciosas.

En el libro La dieta de la Clínica Mayo (de reciente aparición y el cual sí es el oficial y escrito por los expertos de esta prestigiosa institución) nos aseguran que añadir 5 hábitos y romper con otros 5 es la base para empezar a perder los kilos de más.

“Si tienes sobrepeso, es probable que hayas llegado a ese punto debido a que tienes ciertos hábitos: comer papas fritas mientras ves televisión, helado antes de acostarte o quizá evitas el ejercicio. Con frecuencia, las personas no se dan cuenta de la proporción en que estas conductas, al combinarse, ayudan a ganar kilos”, asegura uno de los autores del best seller.

         ¿Y cuáles son esos hábitos que deberíamos añadir?

  1. Tomar un desayuno saludable siempre… “Los estudios sugieren que las personas que desayunan manejan mejor su peso que las personas que no lo hacen… El desayuno ayuda a evitar que tengas demasiada hambre durante el resto del día”.

 

  1. Consumir verduras y frutas. Por lo menos cuatro o más raciones diarias. ¡Son la base de una pérdida de peso exitosa!

 

  1. Comer cereales integrales. Siempre son mejor que los productos “blancos”, refinados y muy procesados.

 

  1. Consumir grasas saludables. Aceite de oliva, aguacate, nueces. Eso sí, incluso las variedades más sanas deben consumirse con poca frecuencia.

 

  1. Moverse. De eso hablamos más adelante.

 

En cuanto a los hábitos con los que deberíamos romper y jamás hacer las paces…

 Nada de televisión mientras come… ¡Saque el aparato del comedor! “Los estudios demuestran que ver televisión contribuye al aumento de peso –no te mueves, y también hay una buena probabilidad de que des sorbitos o mordisquees algo”.

 Nada de azúcar. Solo la que se encuentra naturalmente en la fruta.

 Intente no ‘picotear’ entre comidas. Si la fuerza de voluntad no le da para tanto, coma trocitos de frutas. Para hacer más divertido el asunto, compre frutas más “exóticas”.

 Modere el consumo de carne. Incluso los cortes magros (o el pollo sin piel) tienen cierta cantidad de grasa y colesterol y pueden tener un alto contenido de calorías.

 Nada de restaurantes… a menos que la comida se ajuste a sus nuevos hábitos alimenticios.

 Pilar número 2

¡A moverse!

 “Muchos estudios demuestran que la manera más efectiva de lograr la reducción de grasa en el cuerpo es la realización de una actividad física, idealmente dirigida por profesionales”, explica María Mezzatesta.

Si el presupuesto no le da para su propio entrenador, esta no es excusa. La única excusa se la puede dar su médico, en caso de una condición de salud especial.

“Nuestros ancestros comían más que nosotros. No obstante, pesaban menos. ¿Por qué? Siempre estaban en movimiento. La televisión, el automóvil, los aparatos domésticos y la naturaleza cambiante de nuestro trabajo (pasar de ser agricultores a trabajar frente a escritorios) han dado como resultado una reducción dramática en la cantidad de calorías que quemamos en los últimos 100 años. Pero si aumentas tu gasto energía, no solo mejorarás tus probabilidades de perder peso…”, escribe el doctor Warren Thompson, experto en Medicina Preventiva en La dieta de la Clínica Mayo.

Concentrarse en los aeróbicos es excelente idea para perder peso y mantenerlo. Camine, trote, monte en bicicleta, métase a la piscina. Lo importante es que se vuelva costumbre en su vida hacer mínimo 30 minutos de actividad física. Incluso no necesita que sean de un tirón. Puede repartirlos entre la mañana, a mediodía (¡no almuerce en su lugar de trabajo! Y si le toca, salga a dar una vuelta después) y  en la noche, al llegar a su casa.

Esté segura de que el ejercicio regular le ayudará a mantener su cuerpo tonificado y joven.

 Pilar número 3

Duerma plácidamente… zzzz

Sin lugar a dudas, pasar malas noches nos echa años encima y nos da un aspecto envejecido. Los ojos amanecen hinchados, tenemos ojeras de mapache, todo el rostro aparece caído y la piel tiene aspecto de cartón.

Los estudios indican que mientras estamos dormidas, la división celular (que permite la regeneración de la piel) aumenta ¡en un 200 por ciento! Y si estamos despiertas a intervalos, el organismo no puede hacer correctamente esa tarea.

A propósito, para evitar arrugas prematuras en el rostro, no duerma con el rostro enterrado en la almohada. Esa presión continua le pasará factura más temprano que tarde.

¿Cómo dormir bien? En primer lugar, recupere el objetivo de su habitación: un sitio donde dormir. No el lugar donde ve televisión, trabaja en el portátil, lee, habla por teléfono, discute asuntos con su pareja u oye música a todo volumen.

Segunda regla: ciérreles la puerta a las preocupaciones, estrés, problemas y tensión de su diario vivir, se trate de trabajo fuera de casa o como administradora del hogar.

Tercera: implemente hábitos de higiene en su habitación como ventilarla muy bien, evitar el frío o el calor extremos así como la entrada de luz y de sonidos y no escatimar dinero a la hora de comprar colchón , almohada y ropa de cama.

Nunca se acueste con hambre pero tampoco con el estómago repleto. No tome café antes de acostarse y mejor dese un rico baño con agua tibia.

Y no lo olvide: si últimamente no está durmiendo bien y a pesar de sus esfuerzos el problema continúa, consulte a su médico.


Publicado por: REVISTA NUEVA

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