Martes 21 de Octubre de 2014
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Salud
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Martes 14 de Junio de 2011 - 12:01 AM

Padres obesos, ¿hijos obesos?

Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
Analizar los hábitos alimenticios y la actividad física que realizan sus hijos, para buscar un balance entre la ingesta y el gasto calórico, es primordial para alcanzar un estilo de vida activo y saludable.
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)
Cuando Irene Melo tenía 7 años de edad, a su mamá le fue diagnosticada una anomalía en la vena aorta y en todos sus órganos a causa de la obesidad.

“Ese día le pedí a Dios que cuando fuera grande pudiera ayudar a otras personas para que no sufrieran de lo mismo”, recuerda.
Lamentablemente, esta percepción de la gravedad de la obesidad no es analizada de la misma manera por la mayoría de los chicos que copian el mal ejemplo de sus padres en la alimentación y, como ellos, terminan padeciendo sobrepeso.
La Organización Mundial de la Salud determinó que la causa fundamental de la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas: no hay suficiente actividad física que queme las calorías consumidas y estas se convierten en grasa.
También contribuyen los hábitos alimenticios inadecuados, en muchas ocasiones, heredados por los padres.
Rosa Elena Mora, Endocrinóloga Pediatra, explica que “cuando las costumbres del núcleo familiar no son las más sanas, esto afectará negativamente a los hijos, en cuanto a su propio estilo de vida y su salud a futuro”.
En un estudio realizado en el año 2008 acerca de la Influencia de la Obesidad de los Padres y de los Abuelos en la Obesidad Infantil, el investigador Matthew Davis comprobó que a mayor grado de obesidad en los padres, mayor riesgo de sobrepeso en sus hijos, niños o adolescentes.
Cuando la madre padece de obesidad es más fácil que los hijos repitan este comportamiento, ya que aunque trate de inculcar verbalmente buenos hábitos, sus hijos verán lo que ella come y consumirán lo mismo.
Lamentablemente, los padres no aceptan que sus hijos tienen sobrepeso debido a la falta de autoridad moral para manejar adecuadamente la alimentación de sus hijos y  estimularlos a realizar ejercicio.


Niños en peligro
● Los  niños con alto o bajo peso al nacer corren el riesgo de padecer sobrepeso, ya que sus padres tenderán a alimentarlos de manera inadecuada.
● Dejar de alimentarse con leche materna antes de los seis meses (ablactación temprana) para consumir alimentos industrializados con alta densidad calórica también influye en el sobrepeso en la infancia.
● Actividades sedentarias (en las que se hace poco esfuerzo físico) por más de tres horas al día.
● Que ambos padres trabajen.
● Aislamiento social y problemas afectivos.


Lo mejor es prevenir
● Evitar al máximo el consumo de alimentos industrializados, como bebidas azucaradas, frituras, pastelillos, enlatados y embutidos.
● Preferir los alimentos elaborados en casa; en su preparación no deben utilizarse demasiadas grasas, hidratos de carbono simples ni sal.
● Es recomendable que el escolar cuente con información para poder hacer elección saludable de los alimentos que ingiere en la escuela.


Voz del experto
Erika Valencia Ramírez
Endocrinóloga Pediatra
“Aunque las abuelas digan lo contrario, un niño gordo es un niño enfermo. Usted como padre o madre debe dedicar tiempo a la planeación de la lonchera de sus hijos; recuerde que un lácteo, un cereal y una fruta son el complemento ideal de cualquier dieta. No debe dar suplementos nutricionales a sus hijos, a menos que sufran de algún problema gastrointestinal que les impida recibir alimentación normal o cuando presentan bajo peso o inapetencia y son ordenados por el pediatra... Se debe tener en cuenta que estos siempre deben ser formulados por un profesional. Moderar el consumo de productos ricos en azúcares, como golosinas, dulces y refrescos. Beber abundante cantidad de agua en el día favorece el tratamiento contra la obesidad y genera beneficios adicionales bien conocidos. Involucrar a todos los miembros de la familia en las actividades relacionadas con la alimentación —como hacer las compras, decidir el menú semanal, preparar y cocinar los alimentos, etc.—, ayuda a que el niño en tratamiento entienda que no está solo y que sí puede bajar de peso alimentándose sanamente. Toda la propaganda que se ofrece en los medios de comunicación para adelgazar con fajas, yeso, parches, etc., es desinformarte y no ayudará en nada a su hijo. ¡Cuidado! No las practique en ellos. Acuda siempre al médico para recibir asesoría. El buen manejo de la obesidad infantil consiste en enseñarle al niño a comer sana y nutritivamente, y acostumbrarlo a hacer ejercicio. El tratamiento de la obesidad es un tratamiento multidisciplinario, hay que acudir con el Pediatra, en donde se debe realizar un Interrogatorio que nos permita Identificar patrones de alimentación, realizar un recordatorio de la alimentación de 24h, realizar un registros alimenticio, en la exploración física realizar un evaluación completa que incluya crecimiento, IMC, Pliegues cutáneos que nos dan alto porcentaje de confiabilidad sin embargo muchas veces por costos de los aparatos no es posible realizarse, Medición cintura Relación cintura/cadera, así como una revisión detalla del cuerpo en busca de co-morbilidades asociadas a la obesidad. Cuando en la valoración inicial de un niño o adolescente se encuentra peso para la talla mayor al 120% del ideal para la edad o IMC superior a la centila 85 para la edad, presión arterial en decúbito por arriba de la centila 90 para la edad y sexo, circunferencia de cintura mayor de 90 cm (en contraste con 102 cm para varones y 88 cm para mujeres adultas), pseudoacantosis nígricans asociada o no a hipertrofia folicular en la cara posterior de los brazos, así como factores de riesgo elevado para el desarrollo obesidad y de síndrome metabólico (peso y/o talla bajos o altos al nacimiento, antecedentes familiares de: obesidad, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias, y enfermedad vascular cardiaca o cerebral en menores de 60 años de edad), debe realizarse de manera obligatoria el análisis de la concentración plasmática de glucosa, insulina, colesterol total, colesterol-LDL y triglicéridos, con un ayuno mínimo de 12 pero no superior a 16 horas. El tratamiento de la obesidad es un manejo multidisciplinario, con la participación de pediatra, endocrinólogo pediatra, nutriólogo, psicólogo, involucra un cambio en los hábitos de vida, tener una alimentación saludable, actividad física diaria. Estos cambios deben involucrar a toda la familia. Ya que el principal objetivo es lograr una mejoría en la salud física y emocional a largo plazo”.


 Hábitos saludables
● Hacer de 3 a 5 comidas diarias, por ejemplo: desayuno, a las 7:00; colación, a las 10:30; comida, a las 15:00; segunda colación, a las 18:00, y cena, a las 20:00.
● Establecer horarios de alimentación.
● Aumentar consumo de verduras.
● Disminuir ingesta de carbohidratos simples; en particular, bebidas dulces y golosinas.
● Disminuir consumo de grasas.
● Practicar actividad física, mínimo 30 minutos al día.

Publicada por
BELKYS P. ESTEBAN
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