El ACV es una enfermedad de manifestación aguda que afecta a personas de diferentes edades. Consiste en una afección causada por la súbita y repentina pérdida de flujo sanguíneo o por el sangrado dentro de la cabeza. Puede presentarse de diferentes formas.
A veces un síntoma puede estar enmascarado y se cree que solo se trata de un dolor muscular porque se adormece un brazo, una mano o una pierna, incluso en ciertas ocasiones no pueden moverse estos miembros.
Señales del ACV
Es fundamental que el paciente conozca cuales son las señales que alertan sobre la posibilidad de sufrir un ACV. Estas se manifiestan siempre de forma repentina y súbita. Ente ellas deben mencionarse:
• Falta de sensación en miembros como brazos, manos o piernas.
• Debilidad o parálisis en la cara, el brazo o la pierna, especialmente de un lado del cuerpo.
• Confusión repentina.
• Problemas para hablar o entender.
• Problemas para ver con uno o ambos ojos.
• Dificultad para caminar.
• Mareos.
• Vértigo.
• Pérdida de equilibrio o falta de coordinación.
• Dolor de cabeza intenso.
No existen causas del ACV sino factores de riesgo, es decir situaciones o circunstancias que aumentan las probabilidades de padecer un ACV. El principal factor de riesgo es la hipertensión arterial, dado que ocho de cada diez personas que lo sufren son hipertensas, en segundo lugar se encuentra la diabetes, incluso el sobrepeso, el sedentarismo, el colesterol elevado, las afecciones cardiológicas, el consumo de alcohol, drogas y tabaco aumentan el riesgo de padecerlo.

