miércoles 12 de febrero de 2020 - 12:00 AM

15 años después de la avalancha: ¿Qué pasó con los damnificados?

Evocamos historias de los damnificados por la borrasca que ocasionara la avalancha del Río de Oro, hace 15 años. Por un lado está la familia de María Isabel Pedraza, quien después de la inundación sigue conminada a vivir en el mismo rancho de tablas y de maderas que le acondicionaran en aquel entonces; y por el otro está el nuevo hogar que sacó adelante Omar Enrique Díaz, quien después de ese fenómeno natural pudo dejar atrás la pesadilla y hoy vive tranquilo en su nueva casa.
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Ella aún vive en el improvisado rancho de tablas y de latas que habilitó después de que la avalancha destruyera su otrora casa; él, por su parte, reside hoy en una casa firme y confortable, la misma que logró sacar adelante gracias a los aportes solidarios y al esfuerzo de su propia familia.

Ambos, María Isabel Pedraza y Omar Enrique Díaz, hacen parte de la lista de personas que perdieron sus moradas tras la tragedia de la avalancha del Río de Oro, ocurrida el fatídico 12 de febrero de 2005.

En ese entonces llovió sin parar entre las 8:00 p.m. del sábado y las 10:00 a.m. del día siguiente, el referido 12 de febrero. El desbordamiento del Río de Oro arrasó cinco mil viviendas y docenas de barrios afrontaron deslizamientos. Total: cerca de 30 mil personas quedaron destechadas.

Pero las estadísticas fueron solo el comienzo de un viacrucis que mantuvo a muchos afectados viviendo en la absoluta miseria y en medio de un clima de desesperanza que, a decir verdad, no ha amainado del todo.

Ninguno de los hogares afectados volvió a dormir tranquilo y, según cuentan, se persignan cada vez que ven que las nubes se tornan grises.

La causa de aquella pesadilla fue la misma para todos: la ola invernal. Sin embargo los desenlaces de este terrible episodio fueron muy distintos para muchos de los afectados.

Quince años después de la avalancha de tal afluente, varios damnificados aún padecen los estragos de la tragedia. Otros, luego de un largo proceso de trámites, lograron un techo digno.

Para la muestra los invitados de hoy: Mientras María Isabel sigue a la espera de los subsidios prometidos por el gobierno; Omar Enrique pudo reformar su vivienda e incluso ya le ha hecho varios retoques.

En síntesis, tras la grave emergencia que desatara el fuerte aguacero de aquella madrugada, habría que decir que no ha dejado de llover para algunos damnificados, mientras que otros por fortuna sí pudieron volver a ver el sol.

La dirigente cívica Lucila Argüello recordó que en el barrio Pantano I, aquella noche fatídica el lodo dejó a 42 familias “pendiendo de un hilo’ y viviendo en un peñasco. Por fortuna, aquí somos personas de Dios y hemos logrado sacar adelante nuestro barrio”.

De acuerdo con José Parra Briceño, un dirigente popular que fue parte activa en los procesos solidarios que se vivieron tras la fuerte emergencia, “aunque han pasado 15 años de sucedida esa lamentable avalancha, muchas familias no se recuperan de sus afectaciones, pues muchos perdieron seres queridos”.

Recordó que “miles de familias perdieron sus viviendas y ante la falta de banco de tierras en Bucaramanga, aún esperan que el Estado les cumpla tantas promesas dadas”.

“En su gran mayoría, estas familias pasaron a formar parte de los grupos poblacionales que conforman los cinturones de miseria del Área Metropolitana, en sectores de total indignidad humana, pues carecen de todo”, añadió.

“Sin apoyo oficial”

15 años después de la avalancha: ¿Qué pasó con los damnificados?

María Isabel Pedraza todavía reside en la entrada del Pantano I, uno de los barrios de la Comuna 5 de Bucaramanga, que padeció los estragos de la ola invernal del 12 de febrero de 2005. Se aloja en el mismo rancho, de tablas y latas, que habilitó junto a su esposo, Eduardo Caballero, tras el ‘horrible nubarrón’.

Denuncia que “nada se ha recibido del gobierno”. Junto a su pareja ha optado por permanecer en el mismo lugar y no pierde la esperanza de una ayuda oficial: “De alguna manera hemos podido sobrellevar las dificultades a punta de trabajo. Sin embargo, tanto la falta apoyo estatal como el abandono de los gobiernos de turno nos tienen a la deriva, 15 años después. Por nuestra condición de damnificados nunca recibimos nada”.

“Yo sí pude salir adelante”

15 años después de la avalancha: ¿Qué pasó con los damnificados?

La historia de Omar Enrique Díaz, damnificado de la ola invernal, es esperanzadora. Él, después de mucho esfuerzo y gracias a los subsidios que entregara el gobierno en la época de la tragedia, adquirió una vivienda.

El predio que tenía antes de la inundación quedaba en la carrera 8W No. 34-53. Allí no queda vestigio de su morada. Sin embargo, tras el apoyo oficial, se pasó a vivir a la carrera 10 peatonal 2, casa 17, del barrio Betania.

Su casa, de dos pisos, comenzó a construirse dos años después de la tragedia y fue inaugurada en 2008. Omar Enrique vivió un interesante proceso de transformación, pues poco a poco fue remodelando su nuevo hogar y hoy da fe de que, al menos para él, “el aguacero es cosa del pasado”.

Una campaña, a la Vanguardia

15 años después de la avalancha: ¿Qué pasó con los damnificados?

Gracias a varias manos amigas y solidarias, entre ellas la de Vanguardia, se creó un programa modelo que fue un ejemplo nacional para ayudar a contrarrestar los efectos del invierno.

Con la campaña ‘Dale la Mano a Santander’, que impulsó este diario y que contó con el apoyo de muchas entidades, fue posible la construcción 120 casas para igual número de familias damnificadas por el invierno.

Desde esta redacción convocamos la solidaridad de empresas santandereanas y de personas de buen corazón, quienes hicieron importantes donaciones para los destechados.

La gran sinergia entre los gremios económicos y el gobierno local contó con las manos valiosas de las fundaciones Alejandro Galvis Galvis, Participar, Camacol, el Instituto de Vivienda de Bucaramanga, Invisbú, y la Cámara de Comercio de Bucaramanga, entre otras firmas, que se unieron al pacto de asociación para la construcción de las viviendas.

El proyecto elegido, además de su buena ubicación, tuvo la ventaja de que la Alcaldía le diera los permisos, licencias de construcción y diseños.

Todas estas viviendas se entregarán a los damnificados en un tiempo récord y fue un alivio para estas humildes familias.

Para tener en cuenta

15 años después de la avalancha: ¿Qué pasó con los damnificados?

Si bien desde la ola invernal de 2005 se han adelantado varias obras de mitigación y reubicación, en el Área Metropolitana se estima que aún hay unos 100 barrios con algún tipo de riesgo por inundación.

En Vanguardia.com presentamos un informe especial con un mapa interactivo que incluye los principales sectores en riesgo de inundación de la ciudad.

Muchos se encuentran en Girón, donde un estudio del Área Metropolitana (AMB) realizado en 2016 encontró que 7.689 edificaciones están ubicadas en amenaza alta y 1.800 en amenaza media.

En Bucaramanga, por su parte, hay identificados tres sectores urbanizados en zonas inundables, donde están en riesgo 11.000 personas.

En el especial digital podrá encontrar material adicional como la historia de una mujer que a pesar de haber sido víctima de dos emergencias, insiste en vivir en zona de alto riesgo. Además, tenemos un análisis al marco normativo de las rondas hídricas, el cual, según expertos, no se cumple en ningún municipio del área.

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