Los desplomes de 41 casas en el barrio Nariño y de otras 13 en el sector de Campohermoso, ocurridos durante las últimas semanas, evidenciaron una vez más el grave estado en el que se encuentra la meseta de Bucaramanga por culpa de la erosión.
Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA / eardila@vanguardia.com
Las lluvias, de manera literal, despertaron el cáncer de la erosión y pusieron en jaque a los vecinos de 33 barrios, cuyas casas hoy penden de un hilo.
La desalentadora radiografía fue entregada a esta Redacción por la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB.
Lo más preocupante es que no hay cómo frenar este fenómeno natural, porque no hay presupuesto para atender la gran cantidad de focos de erosión detectados en las laderas. (Ver infografía).
Para Germán Cobos Miranda, subdirector de Gestión Urbana Sostenible de la CDMB, 'si no se ejecutan las obras de estabilización necesarias, estimadas en cerca de $165 mil millones, la meseta vivirá una emergencia peor que la que sacudió a la ciudad en la década de los años 50, cuando centenares de viviendas y personas quedaron sepultadas tras una serie de derrumbes'.
La Corporación sólo dispone de $1.600 millones al año para cumplir con la tarea de mitigación de la erosión. Es decir, a duras penas se tiene el 1% del presupuesto que se requiere para controlar la erosión en Bucaramanga.
Cobos Miranda recordó que, 'la Corporación ha afrontado la situación de la mejor manera posible, destinando a todo su equipo técnico para atender la emergencia. Sin embargo, es preciso aunar esfuerzos interinstitucionales para combatir y erradicar este problema'.
VOZ DEL EXPERTO
La preocupante situación de la meseta fue ratificada por el investigador e ingeniero civil, experto en suelos, Jaime Suárez Díaz, quien lleva más de 40 años estudiando el comportamiento de la tierra que pisan los bumangueses.
Suárez Díaz se atrevió a decir que 'el futuro de Bucaramanga está en vilo. Hay que actuar ya o el panorama de las escarpas y, por ende el de cientos de familias residentes en las laderas, empeorará con cada lluvia'.
Reiteró que los residentes en 33 barrios situados al filo de las laderas de la meseta, 'corren hoy el riesgo de perder sus humildes viviendas, sus enseres y hasta sus vidas'.
Afirmó que, si no fuera por las acciones técnicas ejecutadas por la CDMB con la construcción de obras de control de taludes, a los 33 barrios que están en emergencia ya se los hubiera 'tragado la tierra'.
¿Por qué es tan inestable la meseta?
'Hay mucha construcción ilegal sobre las escarpas. Además, los terrenos inestables provocados por cortes verticales, la composición de suelos con malas características y las fallas geológicas, conforman los rasgos más destacados de los suelos de Bucaramanga, los cuales encuentran a su peor enemigo en el invierno y con la construcción de asentamientos'.
Dijo que, 'a medida que pase el tiempo, el problema será más grave. Es mejor invertir ahora y resolver la inestabilidad que hoy nos amenaza, que dejar pasar los años, pues la situación para entonces sería inmanejable'.
línea de tiempo
La erosión, paso a paso
1950
En la década de los años 50, los bumangueses se dieron cuenta del desmoronamiento que sufría la escarpa occidental de la meseta, en donde se asienta la ciudad desde su fundación en 1622.
1956
Durante este año el problema se evidenció con el desplome de varias laderas de los barrios Nariño, Tres Estrellas y el hoy desaparecido sector de Granjas de Palonegro.
1965
Ante la gravedad del problema, fue necesaria la creación de la CDMB, el 2 de octubre de 1965. La tarea era precisa: ejecutar un plan de acción encaminado a controlar dicho fenómeno natural.
1967
Se contrató a la firma Hidroestudios Limitada, la cual diagnosticó que la zona occidente de la meseta se estaba desmoronando, debido a la combinación de ciertas características geológicas con el uso de la tierra por parte de los bumangueses.
1968
Tras inspecciones técnicas se detectó que el gran caudal de agua que afloraba en las escarpas, por la recarga de la zona oriental de la meseta en donde se encuentra la falla de Bucaramanga, estaba ocasionando el desmoronamiento del terreno.
1970
Aumentan las urbanizaciones piratas, las cuales adoptaron de manera irresponsable sistemas de alcantarillados ineficientes, propiciando el incremento y la concentración de las aguas negras y lluvias en los taludes occidentales y las crecientes en las quebradas.
1974
La CDMB debió asumir, desde ese año, el control del alcantarillado en Bucaramanga.
1976
Se ejecutan obras de estabilización de taludes en barrios como Tres Estrellas, Campohermoso, La Feria, Nápoles y Pantano, entre otros.
1989
Un fuerte deslizamiento en el barrio Antonio Nariño obliga a desalojar al menos a 35 familias.
2004
La Cdmb deja de manejar el alcantarillado. Esa tarea le fue asignada a la Empas.
2005
La precipitación del 12 de febrero de 2005 ocasionó daños en más de 32 obras de protección de cauces y originó deslizamientos simultáneos de taludes.
2010
El cáncer de la erosión reaparece. Dos barrios: Campohermoso y Nariño sufren los desplomes de sus viviendas.
ALCALDÍA OFRECE SUBSIDIO
Un subsidio de arriendo por valor de $200.000 mensuales durante 6 meses, entregará la Oficina de Atención y Prevención de Desastres, a los damnificados por los deslizamientos del barrio Nariño.
Según Édgar Salcedo Silva, secretario de Gobierno Local, el subsidio se les asignará sólo a los propietarios de los inmuebles, quienes para poder reclamar el dinero deberán presentar:
Copia de dos recibos de servicios públicos, contrato de arriendo del lugar que habitarán, recibo del impuesto predial que certifique la veracidad del lugar y fotocopias de las cédulas del arrendador y del arrendatario.














