Bucaramanga
Lunes 04 de octubre de 2010 - 12:00 AM

Cabecera está al borde de la parálisis

La falta de terrenos para construcción y de espacio público en diferentes sectores de la capital santandereana y la gran densificación, han provocado la reutilización o demolición de antiguas viviendas, que ubicadas en zonas 'exclusivas' como Cabecera, pierdan su valor histórico y arquitectónico atribuido entre los años 60 y 70.

Bucaramanga es una ciudad intermedia, que tiene actualmente uno de los procesos más radicales de urbanización causados, en su gran mayoría, por la creciente migración; la ciudad se ha visto afectada por la desmesurada ampliación del espacio urbano y la edificación de viviendas.(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Bucaramanga es una ciudad intermedia, que tiene actualmente uno de los procesos más radicales de urbanización causados, en su gran mayoría, por la creciente migración; la ciudad se ha visto afectada por la desmesurada ampliación del espacio urbano y la edificación de viviendas.(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: INGRID P. ALBIS PÉREZ / ialbis@vanguardia.com

El hecho de dar inicio al desarrollo de edificios comerciales y de apartamentos, generó que actualmente cerca del 50% de estas, las viejas y amplias casas características del sector de Cabecera, desaparecieran. A esto se suma que se olvidó la necesidad y la norma de tener a su alrededor espacios libres, áreas verdes y de recreación.

Aunque se considera casi que imposible que una ciudad se desarrolle equilibradamente si no existen leyes que regulen los procesos de urbanización, el arquitecto Antonio José Díaz expresó que "a mi juicio, nosotros no tenemos una planeación integral en la ciudad y esto se debe a la falta de coordinación entre los alcaldes; hay errores inconcebibles en la concepción de la planeación de Bucaramanga".    

El área más atractiva para vivir

Es cierto que hace 15 años aproximadamente se acabaron las posibilidades de construir casas en la Meseta de Bucaramanga, porque los lotes aumentaron sin medida el valor de adquisición; como consecuencia, los expertos se decidieron por la construcción de edificios altos, al tiempo que subió la presión por el suelo.

Si se tiene en cuenta el valor actual de la tierra en el área metropolitana, encontramos que en Piedecuesta el más económico llega a $350 mil por metro cuadrado; en Floridablanca $450 mil por metro cuadrado y en Bucaramanga, en las áreas de alto nivel como Cabecera del Llano, está en $2 millones 500 mil por un metro cuadrado.

Esto, claro está, es una pequeña muestra de que las personas que deseen adquirir una de esas casas -significativas por su legado- en este sector, deben pensar en una cifra cercana a los $1.000 millones, agregó Antonio José Díaz, arquitecto.

'Una casa por cien apartamentos'

Por eso, en el mejor o quizás en el peor de los casos, si se mira a futuro, se ha decidido renovar una cuadra de 16 a 20 casas por 16 a 20 edificios de cinco pisos, cada uno con 40 apartamentos aproximadamente, incluyendo parqueadero sólo para los habitantes de este.

En datos más precisos, "una casa de 600 a 1.800 metros cuadrados en Cabecera ha pasado a convertirse en un multifamiliar de 100 apartamentos", agregó el arquitecto Díaz.

Aun así, este sector continúa siendo una de los más exclusivos para vivir, aunque todo parezca indicar que en 10 o 20 años fuera a saturarse casi al punto de la parálisis porque las vías y los espacios públicos, hoy reducidos a tres metros cuadrados por habitante, fueron diseñados para densidades menores.

LA VOZ DEL EXPERTO

¿Qué soluciones podrían plantearse?

Antonio José Díaz / El arquitecto propone: Ampliación de vías o restricción de tráfico e incentivo al peatón, aunque en algunas ocasiones las medidas que se han presentado se vuelven contradictorias.

Una política agresiva de parqueaderos donde la gente tenga un parqueadero a menos de 400 metros.

Buenas especificaciones de andenes de espacio público.

Edificios con aislamientos laterales cuando superan los más de cinco pisos de altura.

 

Índices de construcción

Para renovar las zonas de viviendas antiguas, que no llegaban al índice uno de construcción, actualmente se está permitiendo un índice de siete. Lo anterior significa que por cada metro cuadrado se construyen siete. Esto lleva a que si se adquiere un lote de mil metros cuadrados se pueden construir siete mil metros cuadrados sin incluir sótanos o parqueaderos.

Aunque realmente, la ciudad espera que este índice se reduzca al igual que la altura.

Según el arquitecto Antonio José Díaz, "hay zonas donde la altura máxima de un edificio debe ser de 5 a 12 pisos máximo, pero la realidad es otra, se presentan de 25 pisos, provocando densidades inmanejables".

Movilidad

El déficit de zonas de estacionamiento ha provocado que en la ciudad el espacio público se reduzca por la improvisación de paradas de carros en espacios 'designados' para peatones. Sin lugar a dudas, el multiplicador de los requerimientos de espacio público (calles, avenidas, parqueaderos, parques...) se quedó insuficiente.

Espacio Público

Según los expertos, antiguamente, las casas en el sector de Cabecera tenían antejardines de tres metros de ancho más tres metros de andén para el peatón, pero para los locales comerciales se hablaba de seis metros de andén con amoblamiento.

Precisamente esto ya no existe, excepto en la parte de la carrera 33.

En las calles de la 48 a las 52 y en las carreras de la 28 a la 36, las personas pueden presenciar  el caos que genera la reducción o la inexistencia de este espacio público 'requerido'.

A esto se añade la falta de un diseño de espacio para el peatón.

Publicado por: INGRID P. ALBIS PÉREZ / ialbis@vanguardia.com

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