“Tuvimos el lujo de tener a su Majestad don Hugo, el grande, como le debemos decir, porque dejó en alto el nombre de los matachines en el país y el exterior”, con estas palabras William Flórez, despide a Héctor Hugo Arteaga, a quien considera su mentor, orgullo y persona de admiración, por haberle enseñado el arte de ser matachín.

Publicado por: SULLY CATHERINE SANTOS H.
“Gracias a lo que aprendí de don Hugo, fue un orgullo haber estado al lado de él”, agregó William, matachín durante 16 años, y quien el lunes pasado le ofreció a Hugo Arteaga un plato de comida que preparó, pues solían dialogar de los problemas de La Cumbre y de los proyectos culturales, como la Feria que realizan en octubre y el Carnaval de matachines, tradición en las fiestas decembrina.
William también recordó los Carnavales de Barranquilla en los que estuvieron los matachines con su papayera, y mencionó que durante la semana planeaban la asistencia a la Feria de Bucaramanga.
Aunque ‘Su Majestad don Hugo’ o el padre de los matachines, como lo llamaban, ya no podrá acompañarlos en la organización de las fiestas locales y nacionales, sus familiares y amigos se encargarán de continuar con la tradición cultural.
Hugo será sepultado hoy en horas de la tarde en el cementerio central, por lo que los matachines quieren acompañarlo en honor a su trabajo, así lo señaló William Flórez: “queremos que salgan con sus trajes y las bombas para hacerlas sonar como tanto le gustaba a don Hugo. Es indispensable darle una despedida”.
Por su parte, el alcalde de Floridablanca, Jaime Flórez Villamizar, lamentó la muerte de Hugo Arteaga y aseguró que su legado debe continuar: “en nombre de la Administración y de la comunidad lamentamos el suceso con motivo de la muerte de nuestro amigo, el señor Arteaga, pues era una institución para Floridablanca, en términos de celebrar la actividades de los matachines. Esperamos seguir con su legado”. De igual forma señaló que se decretarán los tres días de duelo en el municipio.
Las máscaras y los trajes
En la casa de su Majestad don Hugo están colgadas al menos 40 máscaras de diferentes personajes que representan los matachines, como el diablo, el tigre y el oso. Hay algunas para mujeres, aunque casi todas están diseñadas para hombres.
Las máscaras podrían tener un costo entre 20 mil y 600 mil pesos por la dedicación y los materiales utilizados en su creación.
En su casa, desde donde vendía el equipamiento completo de los matachines, se encuentra una máscara que jamás vendió por el valor sentimental que le representó, y porque, como le contó en alguna ocasión a Vanguardia Liberal, está hecha con cuernos reales de venado.
Su bondad
Vecinos, amigos y familiares despiden a Hugo Arteaga con mensajes de agradecimientos por la ayuda que ofreció a la población más necesitada del barrio y por dejar en alto a los matachines que fueron nombrados Patrimonio Inmaterial Viviente.
“Don Hugo fue un hombre tranquilo, servicial, bondadoso, colaborador, líder y dispuesto a hacer por los demás siempre”, expresaron las personas que lo acompañaron hasta sus últimos días de vida.
Su vida
A los 20 años de edad dejó su tierra natal, el municipio de Líbano - ubicado en el departamento de Tolima - para permanecer el resto de su vida en Santander.
Lo acompañaron nueve hermanos, de los cuales sólo viven dos mujeres y tres hombres. Además 15 sobrinos, pues nunca se casó ni tuvo hijos.
Trabajó durante 45 años con los matachines y la Corporación Cultural que conformó en beneficio de los jóvenes más necesitados de La Cumbre. Se pensionó de la empresa Indupalma.
Siempre lo aquejó la diabetes, enfermedad que le hizo perder un pie que suplantó con una prótesis.
Hugo Arteaga murió el pasado 24 de agosto de un infarto, a la edad de 72 años.
¿Quiénes son los matachines?
Las personas se preguntan por qué los matachines no revelan su identidad, y para qué salen a recorrer las calles. Precisamente se trata de no mostrar a la sociedad sus nombres, ni siquiera su voz, por lo que siempre se acercan a las personas con un sonido y con una bomba elaborada con vejiga de vaca que golpean contra el piso.
Corretean a las personas en las calles para hacerles pasar un momento alegre, y luego piden una colaboración económica para comprar ropa nueva en diciembre, mes en el que salen a los municipios del área metropolitana con un carné que los identifica como miembros de la Corporación de matachines que fundó Hugo Arteaga.










