En solo ocho meses, Jaime Rodríguez Ballesteros logró lo que sus tres antecesores no pudieron en dos años y medio de operación de Metrolínea: poner al Sistema Integrado de Transporte Masivo a las puertas de la estabilidad financiera, alinear a todos los concesionarios para implementar la Fase II del sistema y ponerlo a movilizar la cifra récord de 135 mil pasajeros diarios.

Publicado por: JUAN CARLOS CHÍO
Esto, por supuesto, no ha estado exento de críticas. Hoy más que nunca los usuarios del sistema se quejan por las demoras en las frecuencias y por el hacinamiento en las estaciones y en las paradas, y la imagen de la empresa de transporte sigue deteriorándose entre la comunidad.
Rodríguez Ballesteros es consciente de eso y promete, para empezar, que en los próximos días se solucionarán gran parte de los problemas operativos del sistema.
No obstante, advierte que en estos momentos le están echando la culpa a Metrolínea de muchos problemas en los que, según él, no tiene toda la culpa, como la falta de cultura ciudadana, los trancones en la ciudad o el desconcierto por las rutas convencionales.
Además, anunció en exclusiva para Vanguardia Liberal que en los próximos días se acordó la terminación bilateral del contrato de concesión para la construcción del Portal de Papi Quiero Piña. Por lo que ahora está en busca de $50 mil millones para terminar la obra.
En la siguiente entrevista, Rodríguez Ballesteros habla sobre estos temas, el futuro de Metrolínea, las obras de infraestructura que hacen falta y las demandas que hay contra del sistema.
Preguntas y respuestas
Esta semana ha habido una lluvia de críticas en contra del Sitm, principalmente por el hacinamiento en las estaciones y paradas y por las demoras en las frecuencias. ¿Será que a Metrolínea le está quedando grande el transporte en la ciudad?
A mí no me preocupan tanto que los buses vayan llenos. Lo que debemos analizar es qué tan llenas están, para tratar de mejorar la flota. Lo que les he pedido a mis técnicos es que nos sentemos a mirar los recorridos y con absoluta claridad y sinceridad, le digamos al Área Metropolitana, qué somos capaces de cubrir con los 237 buses que tenemos. Si en Piedecuesta surge que tenemos falencias, no tengo ningún problema en dejar que operen allí los convencionales. Yo digo que inicialmente el servicio no tiene que ser perfecto, sino bueno. Y una vez sea bueno, lo vamos a ir mejorando. Además, a veces con las frecuencias el problema ni siquiera es de nosotros, sino del trancón. En eso yo he aprendido una cosa y es que para muchas personas, Metrolínea es el culpable de todos los males de la ciudad y eso no es cierto.
Por ejemplo...
Lo que ha pasado con el ajuste de las rutas complementarias, que la gente no ha entendido. Entonces dicen que es culpa de Metrolínea, y no es culpa de nosotros, nosotros no tenemos que ver con la programación de las rutas, eso le corresponde al AMB. Es más, yo diría que ni siquiera es culpa de ellos, sino del momento, de las circunstancias. Ahora, tanto el AMB como nosotros nos comprometimos a hacer los ajustes necesarios, pero les pedimos paciencia.
Hace más de un año los operadores y el entonces gerente, Félix Francisco Rueda, se enfrascaron en una discusión eterna porque él decía que se necesitaban 140 buses y ellos insistían en comprar solo 100. El tiempo parece estarle dando la razón al exgerente.
No solo le está dando la razón, sino que seguramente se necesitan más que esos 140 buses y no los tenemos. En este momento estoy en la posibilidad de usar 40 buses convencionales para la alimentación y estamos mirando como los vamos a utilizar.
Metrolínea se implementó bajo la promesa de que iban a mejorar las cosas y para muchos usuarios esto no ha pasado. ¿Para usted, en estos momentos la ciudad está mejor con Metrolínea?
No, en este momento la ciudad es un caos y no podría decir que está mejor. Lo que pasa es que con todo lo que ha pasado, la ciudad no puede mejorar sustancialmente. El ingreso de carros nuevos aumenta considerablemente todos los meses, en sitios donde había una casa con dos carros ahora hay ahora edificios de 50 apartamentos y 70 vehículos. Y mientras tanto no hemos construido ninguna vía nueva. En la administración de Honorio Galvis se habló de que el pico y placa iba a ser solo mientras se construia el Metrolínea, pero hay tantos carros y motos que la medida no se pudo echar para atrás. La ciudad está a punto de convertirse en un caos.
¿Qué hacer entonces para evitar esto?
Hay varias opciones. El Municipio está haciendo un esfuerzo muy grande con los intercambiadores y el Viaducto La Novena. Sin embargo, también tiene que pensar en otros corredores viales, como la Troncal Norte Sur o la prolongación de la Transversal Oriental hasta Platacero, para darle otra salida a Piedecuesta. También hay que buscar otra alternativa al Norte que no sea solo por la Virgen - La Cemento. Es que aquí estamos volviendo al mismo cuento, Metrolínea no es el culpable de todos los problemas... habría que mirar cuántos carros había hace tres años y cuántos hay ahora.
Infraestructura de Metrolínea
¿Cómo van las otras obras de infraestructura que están pendientes? Usted dijo que las licitaciones se iban a abrir en estos días.
Nosotros alcanzamos a sacar las publicaciones de las licitaciones, pero el financiero nos demostró que nosotros estamos acogidos al código de hacienda de Bucaramanga, a pesar de ser una empresa de economia mixta. Por eso, nos toca aprobar las vigencias futuras. Llevamos mes y medio en eso, citando a juntas directivas y ya es hora de quitar ese freno. Eso lo resolvemos esta semana.
¿Cuáles son las obras que se van a licitar?
Son once. Las más importantes son el Parque Estación de la UIS, la repavimentación de las rutas alimentadoras de los cuatro municipios, los rediseños de los portales de Girón y del Norte y el puente del Rincón de Girón.
Hablando de los portales, ¿qué ha pasado con ellos?
Hay algunos problemas de diseños. El Portal de Girón estaba diseñado para 27 mil metros cuadrados y se tiene que construir en un lote de 22 mil metros cuadrados. Por su parte, el del Norte le abarcaba unos espacios a la fundación de Albeiro Vargas y nosotros consideramos que no se necesitan. Ninguno de los dos portales tenía plataforma de articulados. Eso es una cosa bárbara, un adefesio. ¿Cómo le decimos a la gente del Norte que no vamos a poder entrar allá un articulado? Pues bien, vamos a durar unos cuatro meses rediseñando esos portales y esperamos empezar a construirlos en febrero o marzo. En aproximadamente 16 o 18 meses estarán listos.
¿Quien va a hacer esos rediseños?
Vamos a hacer una convocatoria pública.
Lo pregunto porque en estos días Consuelo Ordóñez de Rincón cuestionó el estudio de la UIS del 2011 que caracterizó los recorridos que usan los usuarios del transporte público. ¿Estaría en duda la capacidad de esta universidad a la hora de hacer estos estudios o diseños?
Eso es muy delicado. Cuestionar la UIS como diseñadora es delicado. Hay que mirar el contexto. ¿Cómo vamos a cuestionar a la UIS si es la que nos está enseñando? Yo creo que podemos cuestionar un estudio determinado o el procedimiento que usaron para hacerlo, pero nunca la idoneidad de la Universidad Industrial de Santander. Ahora, no vamos a contratar con ellos porque sería un exabrupto encargarles el rediseño de unos diseños que quedaron, no mal hechos, sino fuera de contexto. Es decir, el Portal de Girón está bien hecho, pero solo cabe en un área de 27 mil metros cuadrados. El del Norte está bien hecho, pero no tiene plataforma de articulados. Si Consuelo quiere cuestionar a la UIS puede hacerlo, yo no lo haría. Mal haría en hacerlo, si todo lo que sé en ingeniería me lo enseñó la UIS. No podemos olvidar que es una de las mejores universidades del país.
Y el Portal de Piedecuesta, ¿qué ha pasado en este caso?
El terreno donde se iba a construir fue objetado. Esa fue una de las estrategias que se usó para retrasar el ingreso de Metrolínea a ese municipio y no me pareció correcto. De todos modos, ya estamos mirando otros terrenos y creo que hay buenas opciones, pero obviamente nos toca volver a diseñar el portal.
También está el Portal PQP, que en este momento lleva año y medio paralizado. ¿Se ha llegado a un acuerdo con el concesionario?
Sí, en la próxima semana tenemos prevista la terminación bilateral del contrato de concesión. Esa obra se pagaba con el 11,75% de la tarifa. Hicimos un estudio y determinamos que a Urbanas le vamos a pagar $50 mil millones (probablemente a través de la tarifa de unos 12 años) por lo que hay construido. Por su parte, Urbanas debe entregarnos el diseño definitivo. Terminar la obra nos cuesta unos $50 mil millones adicionales. En este momento le decimos al Gobernador y al Alcalde que le pidan al Gobierno Nacional la cofinanciación de este proyecto para poder construir el portal.
¿Y cómo va el pleito jurídico con la urbanización aledaña?
Nosotros ya le demostramos al juez, con documentos del Agustín Codazzi, que la acción popular no era válida porque el lote si es nuestro. Los entregamos hace cinco meses, pero no nos han dado respuesta.
Lo que se viene para Metrolínea
Hablemos ahora de las demandas, ¿cuáles ya han sido falladas?
En este momento tenemos $18 mil millones en demandas falladas. Ya salimos de una pequeña de $700 millones. Estamos tratando de salir de otra de $4 mil millones y en eso el Alcalde de Bucaramanga ha sido muy solidario. Por otro lado, estamos buscando unos términos de acuerdo con Vargas Velandia por unos $12 mil millones.
También se han advertido otros problemas aparentemente pequeños, pero que generan molestias y son importantes para los usuarios. Hablo de la demarcación de las paradas, la venta de tarjetas...
Lo que pasa es que los problemas grandes son tan grandes, que los pequeños ni se notan para encontrarles una solución. Evidentemente tenemos que atenderlos y lo vamos a hacer en la medida que podamos hacerlo.
¿Cuándo podremos ver al Metrolínea en el Norte y en Girón?
Si nos permiten usar los convencionales, yo creo que en unos seis meses. Pero si no, les toca comprar los buses porque así lo dispone el contrato de concesión y en ese caso tenemos que esperar más o menos un año. Yo les doy esa posibilidad a los transportadores, para que tengan más holgura financiera, pero esa es la decisión de ellos. Además, eso nos permitirá iniciar el proceso de integración del transporte colectivo con el masivo.
En una ocasión, luego de su posesión, Consuelo Ordóñez comentó que a veces no se necesitan técnicos para sacar adelante los proyectos, sino políticos. Su antecesor era un reconocido técnico, pero usted...
Yo... yo era un político varado (risas). Lo que pasa es que yo aprendí desde mi profesión a ser, más que un buen político, a ser un buen administrador. El ingeniero civil no es el que pega ladrillos, sino el que coordina a los obreros y técnicos para terminar una obra. Cuando llegamos hace ocho meses había 100 buses parqueados, el Portal PQP ya llevaba un año paralizado, teníamos un desorden en la infraestructura y el carril había dejado de ser exclusivo. Yo diría que todo este choque que se ha presentado es porque Metrolínea ha estado trabajando. Hoy ya muchos de esos inconvenientes ya fueron resueltos o están a punto de resolverse, entiendo que hay algunas molestias de los usuarios, pero vamos a tomar los correctivos necesarios... además, logramos pasar de 55 mil pasajeros diarios a 135 mil usuarios. Si en este momento me voy de Metrolínea, me voy orgulloso de lo que he hecho.
¿Con estos 135 mil pasajeros, ya llegó el sistema al punto de equilibrio?
El recaudador está contento. Reitera que sigue teniendo un desbalance, pero está contento. Los transportadores nunca están satisfechos, pero también están contentos. Sin embargo, yo estimo que el sistema se estabiliza en 180 mil pasajeros.











