Para determinar con mayor precisión las razones por las cuales la estructura presenta tal cantidad de grietas, se necesitaría conocer los estudios de suelo que se deberían haber realizado previo a la construcción del colegio.

Publicado por: ÉRIKA JULIANA MARTÍNEZ
Para determinar con mayor precisión las razones por las cuales la estructura presenta tal cantidad de grietas, se necesitaría conocer los estudios de suelo que se deberían haber realizado previo a la construcción del colegio.
La respuesta a las grietas y deterioro estructural que presenta el Colegio Villas de San Ignacio, y que finalmente llevaron a suspender las clases en dicha institución, se encontraría en un análisis de los diseños pero principalmente en el estudio geotécnico que debió desarrollarse antes de su construcción.
Por lo menos así lo señala Guillermo Vargas Pieschacón, geólogo y especialista en geotecnia ambiental, quien enfatizó en que antes de emitir un concepto final y precisar la responsabilidad en los daños estructurales del establecimiento educativo inaugurado hace apenas dos años, se deben conocer los estudios previos a la ejecución de la obra.
“No se puede culpar de todo a la naturaleza. En muchos casos la responsabilidad recae en la negligencia en la elaboración de los estudios adecuados… el norte de Bucaramanga, especialmente, requiere de estudios geotécnicos detallados antes de iniciar obras de infraestructura, eso no es nuevo”, aseguró.
El experto manifestó que las fallas geológicas existen y están presentes en varios sectores de la ciudad, según es posible detallar en el plano geológico elaborado por el Ingeominas en el año 2001, 10 años antes de la construcción del colegio.
“Cuando se hace un estudio geotécnico, el primer paso es revisar la información que tenga Ingeominas o la misma ciudad, para incorporarla al estudio… en este caso pudo pasar que quien hizo los estudios sí contó con esta información pero el diseñador no hizo nada con eso; o eventualmente no hicieron lo que tenían que hacer”, manifestó Vargas Pieschacón.
Según explicó el geólogo, una vez se identifica la falla geológica y el estado del suelo, se debe diseñar una estructura que sea capaz de convivir con el problema: “una edificación se puede levantar en una zona altamente inestable, siempre y cuando se hagan todas las obras de ingeniería necesarias para garantizar que los problemas geológicos encontrados en las exploraciones no vayan a afectar la edificación”.
Y agregó: “la ingeniería puede ayudar a la naturaleza si se conoce bien el problema, por eso es fundamental realizar un buen diagnóstico… el Hospital Local del Norte, por ejemplo, se construyó en condiciones similares a este cole-gio, en una zona difícil, pero se hicieron todos los estudios necesarios y se ha mantenido en buenas condiciones. El diagnóstico llevó a que se escogiera el mejor lote dentro de una zona mala”.
Estudios
Por su parte, una vez se dio a conocer la situación del establecimiento educativo, Clemente León, Secretario de Infraestructura, informó que la obra no fue adelantada por la Administración Municipal “fueron inversiones realizadas directamente por la Nación a través de fonade, quien hizo también los estudios de obras civiles y adelantaron las construcciones”.
El funcionario manifestó que se encuentran adelantando “un estudio que va a determinar algunas recomendaciones y pasos a seguir”.
Y agregó: “Después de conocer el estudio técnico se podrá entrar a hacer las intervenciones que se necesiten. El diagnóstico tardará cerca de un mes, luego de esto podremos conocer las recomendaciones y pasos a seguir”.
“entregamos el lote, Fonade hizo lo demás”
En conversación con Vanguardia Liberal, el ex secretario de Educación de ese entonces, Luis Alfonso Montero Luna, aseguró que la labor de esa Administración Municipal en la construcción del colegio “fue entregarle al Ministerio de Educación un lote para que, a través de su operador, Fonade, construyera la institución”.
“Nos pidieron un lote y nosotros les dijimos qué teníamos. Como la obra era el resultado de la ola invernal de 2005 que afectó dos sedes educativas del sector de Chimitá, el Ministerio puso los recursos para construir el colegio”, sostuvo.
De acuerdo con Montero Luna, “escogieron ese lote porque a la mayoría de los damnificados de la ola invernal les dieron casa en los sectores de Villas de San Ignacio, Betania y demás barrios”.
El ex secretario de Educación fue enfático al afirmar que Fonade fue la entidad que se encargó de todo lo relacionado con esta obra: “hizo la licitación, el proceso contractual y escogió quién construyera. Contrató los estudios geotécnicos, hizo los diseños arquitectónicos, hidráulicos y demás para construir el colegio según las normas”.
Asimismo agregó que “en nuestra Administración no contratamos a nadie para que hiciera ningún tipo de estudios ni de diseño. Nosotros lo único que hicimos fue entregarles el lote... luego, nuestra obligación era dar disponibilidad de servicios”.
Sin embargo, reconoció que la edificación tuvo que correrse unos 300 metros hacia el norte “porque en parte de ese terreno se estaba construyendo un hogar infantil”.
El exfuncionario manifestó: “nosotros les ayudamos a ‘patinar’ la licencia de construcción en la Curaduría, contaban con todos los documentos, sin eso no se hubiera podido”.












