jueves 05 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

$8.000 millones le ahorra el voluntariado al Departamento

El ama de casa que en forma desinteresada tiene a su cuidado a abuelitos en su hogar; el grupo cristiano que cada domingo regala un plato de sopa a habitantes de la calle; los jóvenes scouts que enseñan valores a los niños; las mujeres que, identificadas con los colores rosado o gris, brindan ayuda humanitaria a enfermos de cáncer o a sus familias, contribuyen en forma tangible a la ciudad y el departamento.   

Todas estas actividades individuales o colectivas, desarrolladas a título voluntario, por parte de personas anónimas, y de otras un poco más visibles agrupadas en fundaciones, asociaciones, ONG y corporaciones, representan un aporte cuantitativo de $8.000 millones para Santander.

La cifra está soportada en los cerca de 5.000 voluntarios que trabajan en el departamento, quienes dedican en promedio 16 horas mensuales a tareas de asistencia social en forma gratuita, según datos proporcionados por la Corporación Colombiana de Voluntariado, CCV.

En términos prácticos, cada hora que un voluntario dona tiene un valor simbólico de $15.000.

Y es que su labor significa un proyecto menos para los gobiernos municipales, y un ahorro para el presupuesto de éstos, resalta Farid Franco Arias, coordinador del Sistema Nacional de Voluntariado, SNV, adscrito a la CCV.

'La suma de esos bienes y servicios que los grupos voluntarios le están ofreciendo a la comunidad, se traduce en programas de asistencia social que le ahorramos a las Alcaldías', asegura.


Medir el alcance

En líneas generales, la labor solidaria permite ofrecer servicios allí donde el Estado y la economía no llegan. Además, atrae a un número creciente de voluntarios.

Una muestra del alcance que tiene la política del voluntariado en Colombia, es que hay más de unmillón de personas que pone tiempo, talento y corazón al servicio de aquellos que lo necesitan, según datos de Dansocial (ente rector del voluntariado en el país).

Al año, este esfuerzo común de diversos orígenes y organizaciones: Scouts, Cruz Roja, Defensa Civil, AVAC, Club de Leones o Rotarios, Bomberos, voluntariado hospitalario o universitario, de organizaciones católicas y cristianas, empresariales (responsabilidad social empresarial), se materializa en una inversión que alcanza los $150.000 millones, señala Franco Arias.

 

síntesis

Vivencias de voluntarios

• Motivación es la palabra que mejor describe a los voluntarios en Bucaramanga. Trabajan en el área de la salud, prevención y asistencia en emergencias, en formación educativa, actividades juveniles, cuidado de jóvenes, adultos y ancianos.

• Al hablar del voluntariado sólo se puede hacer a través de las voces de aquellas personas que lo hacen tangible. 'Ser voluntario va más allá de encontrar una forma de invertir el tiempo libre', comenta Edwin Armenta. Con convicción este universitario cucuteño de 24 años, dice que su experiencia en la Cruz Roja durante siete años en la Agrupación 'Juventud' ha sido enriquecedora y formativa.

• Para Rosmira Calderón de Gómez, su labor se resume en la satisfacción de recibir un gracias o una sonrisa al final del día. Ella desde hace siete años hace parte de la Asociación voluntaria de alivio al cáncer, AVAC. Su dedicación es tal que trabaja de lunes a sábado, porque según esta madre de 57 años, poder servir a las personas que lo necesitan es una bendición.

• El abogado Gabriel Ferreira Sandoval también apostó por ayudar con la Fundación Alborada Cristiana para el desarrollo integral del habitante de la calle, Fundhabical. Cada domingo 'le brindamos además de una lectura de autoestima, un plato de sopa, limonada, ropa usada y servicio de ducha a cinco de un total de 70 habitantes de la calle', manifiesta.


Muchas manos solidarias pero sin organización

Bucaramanga no es ajena al trabajo voluntario, el cual está presente a través de al menos 40 entidades y fundaciones que funcionan en todo el departamento.

Olga Lucía Serrano Angarita, representante legal de la Corporación El Buen Samaritano que junto con Dansocial viene organizando los Consejos Municipales de Voluntariado, CMV, insiste en que la meta es la conformación de estos grupos de trabajo, en los 87 municipios santandereanos.

Sólo cinco municipios, Barrancabermeja, Floridablanca, Barbosa, Piedecuesta y Bucaramanga, han constituido sus respectivos CMV.

En ese sentido, Serrano Angarita describe que la importancia de los Consejos Municipales de Voluntariado radica en capacitar acerca de la planeación estratégica, es decir posicionarlos como un trabajo en red.

De allí que atribuya que la mayor debilidad del voluntariado en Bucaramanga y en general, en Santander, es que no hay unidad en los esfuerzos y cada voluntario trabaja en forma aislada, lo cual se refleja en la falta de organización.

'No se lleva un registro real de donación de tiempo, de quiénes hacen trabajo voluntario y  existe mucho desconocimiento en el manejo de una organización de esta naturaleza', sostiene la representante de El Buen Samaritano.

Sobre el particular, puso como ejemplo que el aporte tangible aquella señora que tiene 20 abuelitos pasa desapercibido a diferencia de la labor que realiza el Asilo San Rafael.

En su criterio, queda mucho por hacer, en la medida en que existen muchas necesidades en nuestro entorno y no basta con la buena voluntad: hay que afianzar la cultura voluntaria y darle el reconocimiento que merece.

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