martes 03 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Acceder a los servicios de salud es todo un ‘paseo’

Enfermarse de lo que sea no sólo trae los problemas del mismo mal, sino que el servicio de salud empeora los síntomas del paciente desde el momento en que pide la cita, solicita los medicamentos, tramita un examen o requiere esa cirugía que le salvará la vida.

Es la realidad de todos los días en la capital santandereana, cuando al menos ocho pacientes en un acto desesperado acuden a los consultorios jurídicos de la Defensoría del Pueblo para interponer una tutela.

No es complicado identificar a un paciente que padezca el drama de esta ‘tramitomanía’. Ya recorrieron todas las sedes posibles y siempre llevan una carpeta con copias de su identificación, fórmulas y más fotocopias en una pila de documentos que, por ahora, no han dado más resultado que la espera.

Es el caso de Francy Janeth Acosta, quien busca una solución para la salud de su esposo, quien sufrió un infarto de corazón el pasado 12 de febrero: 'El cardiólogo le mandó un procedimiento que se llama ‘angioplastia mas stent’ y la EPS no se la ha querido aprobar. El especialista nos dijo que si eso no se hacía rápido, él podía morir porque tiene una arteria tapada'.

La historia de Luis Alfredo Rincón, de 54 años, no dista mucho de la anterior, pese a que sufrió un infarto de corazón desde hace más de dos años. Su problema es el suministro de los medicamentos.

'La EPS me dice que el medicamento Plavix no está incluido dentro del Plan Obligatorio de Salud, POS, y me están dado uno genérico que afecta mi salud. Ya puse una tutela pero allá me dicen que eso no sirve para nada. Hoy vengo a ponerles otra, para que vean que la Ley sí tiene peso', indicó el paciente.

El hombre, quien lleva realizando aportes al sistema de salud desde hace más de 41 años, manifiesta preocupación: 'Es el colmo que uno tenga que acudir a estos recursos para acceder a algo tan básico como la salud. Es una tristeza ir a los servicios de salud y ver cómo a la gente la ponen a dar vueltas', indicó.

‘Es que ni la tutela les importa’

El abogado Ludwing Báez es testigo de esos dramas que desde su profesión sólo puede orientar y ayudar a resolver, tras la formulación de una tutela integral.
'Los casos tienen que ver con que los servicios están por fuera del POS, que al paciente no le quieren dar la cita, los insumos ni el tratamiento adecuados. Las fallas en el servicio no discriminan edad'.

Pero lo más grave, asegura el profesional, es que varias Empresas Prestadoras de Salud, EPS, ni siquiera tienen en cuenta la intermediación de una tutela: 'Realizo al menos dos desacatos al día, porque las entidades de salud no quieren hacer caso', indicó.

A sus 74 años Guillermo Tamarís no sabe cómo todavía camina y respira por sus propios medios. Desde el año 1986 los médicos le diagnosticaron la enfermedad obstructiva crónica, conocida como Epop.

'Llevo cinco meses tratando de pedir una cita y me mandan de una sede a otra. Cómo a un viejo como yo le toman del pelo de esa forma. Parece que fuera un ratón de laboratorio. Ya me tocó poner una tutela porque no aguanto más', explicó el paciente.

La Defensora Regional del Pueblo, Ana Felicia Barajas, asegura que de acuerdo con el reporte del año pasado el derecho a la salud es el más vulnerado en Santander: 'Sólo el año pasado la entidad formuló 1.978 tutelas en el Departamento, para que a los pacientes les garantizaran el servicio de salud'.

Cartas mil; respuestas cero

Vanguardia Liberal reproduce de forma parcial una carta enviada por Teresa de Jesús Coley de Acosta, una paciente de 77 años, al juez once civil municipal sobre su caso:

'Pese a la sentencia de tutela del 9 de julio de 2008 donde resuelve según oficio dar cumplimiento a la entrega de medicamentos y a los desacatos, la EPS persiste en incurrir en desacatos.

A pesar de que solicité nuevamente los medicamentos que me corresponden mensualmente, la EPS no me ha entregado los correspondientes al mes de noviembre, diciembre y enero, lo cual me encuentro sin tomar medicina desde hace dos meses. Yo he ido casi todos los días, como también he llamado y siempre me dicen que no ha llegado, que ya están autorizados, que ponga la queja…

Sólo es tomadera de pelo, los teléfonos a veces no los contestan, dicen que todo es en Bogotá, que no hay director en Bucaramanga y cuando la Defensoría o la Supersalud los llama, dicen que los medicamentos ya los entregaron y eso es falso… Soy una mujer diabética y con osteoporosis, lo cual la entrega tardía de los medicamentos conlleva a un atraso en mi recuperación'.

Autoridad reconoce problemas

El Secretario de Salud Departamental, Luis Ernesto García, asegura que hay una problemática en los servicios que no contempla el Plan Obligatorio de Salud, POS. 'Esto hace que muchos pacientes tengan que interponer una tutela para acceder sus derechos', dijo.

El funcionario explicó además que el Departamento o ente territorial tendría un déficit de $15.000 millones, debido al cumplimiento de la Resolución 5334 del 26 de diciembre de 2008: 'Esta resolución indica que los eventos no POS, que antes eran pagados en parte por el Fosyga, deben ser asumidos por el ente territorial. La verdad estamos hablando con el Gobierno Nacional para saber cómo vamos a financiar ese dinero. Se requiere, por ejemplo, que el POS incluya más servicios y sea más completo'.

La Secretaria de Salud de Bucaramanga, María Leonor Jaime, reconoce que son muchos los pacientes que acuden a las tutelas para acceder a los servicios de salud. 'Desafortunadamente es así. La mayoría acude a los jueces para que ellos sean los que protejan este derecho básico', indicó la funcionaria.

Vanguardia Liberal se comunicó con la Superintendencia de Salud, la entidad que controla y vigila a las empresas de salud de Colombia, pero para obtener una respuesta la entidad indicó que se debía enviar una comunicación por escrito y esperar al menos dos días.

Dos horas por una inyección

Esta Redacción acompañó a un paciente a una cita médica, por una molestia constante en su garganta. Después de 15 minutos de lo pactado en el papel y de pagar la respectiva cuota moderadora, llegó el médico quien después de otros 10 minutos de consulta indicó: 'Tiene una amigdalitis aguda y debe tomarse estos medicamentos y aplicarse urgente una inyección de penicilina'.

Tras llegar de nuevo a la recepción, las secretarias informaron que allí no suministraban el medicamento sino en otra sede, dos cuadras más abajo, pero que no olvidara pagar el bono. Después de llegar al lugar y reclamar la receta, vino la pregunta: ¿Y dónde me puedo aplicar la inyección? 'Aquí no se puede. Vaya a la farmacia más cercana que ahí se la ponen', dijo la funcionaria.

Pero las farmacias tradicionales no aplican medicamentos como la penicilina, porque requieren de una prueba. Entonces, el paciente caminó hacia el centro de salud más cercano y se llevó una nueva sorpresa: 'Tenemos que registrarlo en urgencias. Vaya a la caja, porque tiene que pagar el servicio, comprar la jeringa y los sueros'.

La historia termina en que el paciente logra la puesta de la inyección después de asistir a cuatros sitios distintos, pagando una suma que llegó a los $24.000 y después de dos horas. 

 

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