martes 10 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Alcoholismo dobla la media nacional

Los bumangueses comienzan a consumir alcohol entre los 10 y 13 años, replicando el comportamiento de los adultos y aunque no toman regularmente, cuando lo hacen se emborrachan, son problemáticos, violentos e incurren en conductas de riesgo como riñas familiares, peleas callejeras y accidentes de tránsito.

Estas fueron algunas de las conclusiones que arrojó el más reciente estudio del grupo de investigación del Observatorio Epidemiológico de Enfermedades Cardiovasculares de la Facultad de Salud de la Universidad Industrial de Santander (UIS).

La investigación para identificar las causas que incitan a iniciarse en el consumo de licor y establecer los hábitos en el ámbito local, se basó en los resultados de una muestra que abarcó a 1.200 hombres y mujeres entre los 18 y 60 años en la capital santandereana, según explicó el doctor Óscar Herrán, director del estudio.

'Toman parejo'

'Los hombres beben más que las mujeres; sin embargo, ambos lo hacen en cantidades excesivas', resaltó el doctor Herrán.

Las cifras apoyan esta realidad: Si bien es mayor la cantidad de hombres que ingieren licor (83% frente al 54% de mujeres), no hay mayores diferencias sobre la cantidad, ya que 'ambos toman parejo'.

Lo anterior se deduce del hecho de que la ingesta de bebidas alcohólicas es excesiva en más del 70% de los hombres y en el 40% de las mujeres, llegando incluso a niveles catalogados como tóxicos.

Esta situación se traduce en que cada vez que una persona toma alcohol en Bucaramanga, en promedio consume 15 cervezas o más de una botella de aguardiente.
Y en cuanto a la adicción, se estima que el 16% de los hombres es alcohólico frente al 5% en el caso de las mujeres.

Hombres tienen ‘peores tragos’

Un aspecto que llama poderosamente la atención, según el profesional, es que de cuatro personas que beben licor en la ciudad, una termina en problemas, siendo los hombres los que tienen ‘peores tragos’.

Como consecuencia de este comportamiento, el 21% de los hombres y el 7,2% de las mujeres presentan un patrón de consumo problemático diferente a la dependencia.

'Estas personas tienden a tener situaciones de riesgo que no tendrían en sano juicio (…) sexo sin protección, discusiones familiares, se enloquecen, conducen con tragos encima y ponen en riesgo su vida y la de otros', detalló el director del estudio de la UIS cofinanciado por Colciencias.

Otra característica que salió a relucir, es que el consumo se hace en ocasiones únicas: 'Aquí la gente no consume todos los días pero cuando lo hace se emborracha, lo cual es una condición negativa (…) se beben en una noche todo el trago acumulado en una semana'.

LISTA
Razones que tienen para tomar


La investigación mostró que los principales argumentos para 'tomar' de los adultos en Bucaramanga son:

1 Logran mayor expresividad; cuando están sobrios, son personas calmadas.
2 Desinhibirse y alcanzar sentimientos de poder y seguridad. Según el doctor Óscar Herrán, detrás de eso hay un problema de baja autoestima.
3  Relajarse para reducir las tensiones sicológica y física.
4 Ser más atractivos y conectarse en términos de relaciones sexuales.

LA VOZ DEL EXPERTO
El alcohol: cuando lo usan, abusan


En criterio de Cristian Peña, sicólogo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Bucaramanga con certificación en Programación Neurolingüística Médica y Siconeuroinmunoterapia, el  consumo de cualquier sustancia adictiva tiene tres circunstancias fundamentales: uso, abuso y dependencia.

Al citar el estudio efectuado por la UIS, Peña señaló que en Bucaramanga la población no usa seguido el alcohol, 'pero cuando lo usa, abusa', lo cual propicia que esté a un paso de la dependencia.

En ese sentido, el sicólogo observó un factor importante como lo es ser ejemplo, lo cual a su juicio quiere decir que 'los niños y adolescentes absorben los comportamientos de las personas más cercanas y admiradas por ellos, su familia, y si ellos ven esos ejemplos como una conducta normal, pues terminan asumiéndolo y por ello vemos alcoholizados a los 15 años'.   

Testimonio de una adicción

Cuando el alcohol se convirtió en un sustituto y llenó el vacío que le dejó la muerte prematura de su madre a los 10 años de edad, Jairo no alcanzó a imaginar que esta adicción consumiría 35 años de su vida.

Este piedecuestano de 56 años, quien ahora es coordinador de un grupo y comité de información al público de Alcohólicos Anónimos (AA) en Bucaramanga, confesó que desde los nueve años se inició en esta adicción que acabó con su hogar hace 13 años, lo alejó de sus amigos y lo dejó en la quiebra.

'Nací con la predisposición genética, mi padre fue un alcohólico y nos abandonó, lo que causó un gran resentimiento en mí que me llevó directo al alcohol', recordó este ex alcohólico que también vivió el infierno de las drogas.

Pero dijo, que luego de tantos años de estar autodestruyéndose, tocó fondo y llegó a un punto de lucidez.  Un día, vio el letrero de AA y desde ese entonces, hace 10 años, es un integrante activo de esa organización que reúne a unos 2.000 miembros en la ciudad, y de la que, dijo, fue su tabla de salvación para 'no ahogarme en un mar llamado alcoholismo'. 

 

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