domingo 18 de octubre de 2020 - 12:01 AM

Asesinada por robarle a su hijo del vientre en Santander

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La historia Sandra Yesenia Bernal Díaz llenó de luto al país. Fue asesinada con nueve meses de embarazo en el Socorro, en un crimen que conmocionó a los santandereanos.

- ¿Por qué su mamá fue buscar esa guaca?

- Por nosotras...

Quien responde al periodista con voz quebrada es Brenda Katherine Blanco. Es una tarde de los primeros días de octubre de 2020. Ella está en un pequeño parque del municipio del Socorro, Santander. El llanto la acosa. Toma aire, pero se hunde en las arenas movedizas del dolor por el recuerdo de su madre. Su relato tiene pausas. Saca fuerzas y sigue hablando. No ha podido salir de ese cerco de calvario, donde Sandra Yesenia Bernal Díaz se escurrió de su vida. En silencio levanta la vista y dice:

- Ella nos hace mucha falta (son cinco hijas). Yo pensaba que íbamos estar juntas por mucho tiempo, hasta que estuviéramos bien viejitas las dos...

Sandra Yesenia Bernal Díaz murió el viernes 2 de septiembre de 2016 en el Socorro, una ciudad que soporta aún consternada el peso de este homicidio. El país estuvo de luto al conocer su historia. Esta comunidad socorrana que, entre repiques furiosos de campanas, no olvida a sus muertos, menos a sus asesinos. Así hayan pedido perdón.

Un día antes de encontrarla

Sandra Yesenia comentó un día en su casa que una amiga le ofreció un millón de pesos a cambio de acompañarla a desenterrar una guaca en la vereda San Lorenzo, ubicada a 10 minutos del centro del Socorro. Lo dijo dos semanas antes de ese viernes 6 de septiembre.

En esa caleta, así lo aseguraba la amiga, permanecían enterrados 75 millones de pesos producto de un robo que ocurrió en Bogotá. La misteriosa mujer le aseguró a Sandra Yesenia que su esposo cometió el hurto. Ella, afirmaba, necesitaba ayuda para recuperar el dinero bajo tierra. Cuando Sandra Yesenia comentó la propuesta, su esposo, Isidro Hernández Rueda, la rechazó. Pero Sandra Yesenia solo veía que tendría un millón de pesos para los gastos de la bebé, que nacería una semana después, el 9 de septiembre.

A las 10 de la mañana de ese viernes Sandra Yesenia llamó a Isidro al teléfono celular. El hombre trabajaba en una finca en el municipio cercano de El Hato y estaba en las labores para acompañar una vaca que iba parir. Ella acaba de salir del Hospital Manuela Beltrán del Socorro, donde tuvo una cita médica de control de su embarazo. Allí le ratificaron la fecha de la cesárea. Sandra Yesenia le dijo que se había comunicado con la mujer para ir a buscar la guaca ese día.

¡Qué guacas, ni que nada!.. ¡Váyase para la casa!..

Así les respondió Isidro en un tono de voz fuerte; a los segundos la comunicación se interrumpió. Este hombre conocía la vereda San Lorenzo. Allí llegó en los años noventa y aseguraba que nunca escuchó de entierros, guacas o similares en la zona. A eso de las 10:48 de la mañana volvió a sonar el teléfono de Isidro. Era Sandra Yesenia. No le contestó para devolverle la llamada. Hablaron un rato y volvió a salir el tema de la guaca. Él le recriminó nuevamente la idea de ir por el supuesto entierro.

- Amor, tranquilo. Ya estoy subida en la buseta. Ya me voy para la casa. Llámeme en media hora y le paso a alguien para que sepa que sí estoy en la casa. Le contestó ella.

Isidro asegura que esas fueron las últimas palabras que escuchó de su esposa. Horas después le marcó a su teléfono celular, pero nadie contestaba. Luego, pasaba directamente al buzón de voz. Así fue ese viernes en la tarde.

Antes, en la mañana del viernes, Sandra Yesenia se comunicó también con su tío Salomón Sáenz. Le pidió que la acompañara, sin que su amiga se percatara, a la cita que tenía en la vereda San Lorenzo. Salomón aceptó. Aproximadamente a la una de la tarde descendió a la vereda.

Se trata de un camino sin pavimentar. Llegó hasta un terreno plano, ubicado a unos 400 metros de la última casa del Socorro. En ese lote vio, a la una de la tarde, a su sobrina Sandra Yesenia junto a otra mujer. En ese instante cavaba un hueco. El terreno desde la carretera es difícil de ver. Varios árboles y matorrales encierran el predio, que por su abundante pasto es utilizado para la ganadería. Para llegar allí es necesario descender unos cuantos metros abajo por una pequeña colina. La carretera está arriba. Sandra Yesenia y su acompañante estaban abajo, muy cerca de un gran árbol de mamón. Salomón diría después que observó por unos minutos y luego se retiró a su sitio de trabajo. Afirmó que todo estaba normal y no vio nada extraño.

Las sombras de la tarde cayeron sobre el Socorro. Sandra Yesenia no llegaba a la casa. Salomón afirmó que a las cinco de la tarde regresó al terreno donde vio por última vez a su sobrina, pero no había nadie en ese lugar. Regresó. Marcó al teléfono de Sandra Yesenia. Nadie contestaba. Isidro y Brenda Katherine, por su lado, también la llamaban.

Angustiada y pensando que su mamá tal vez habría tenido el bebé y por alguna razón no pudo comunicarse, Brenda Katherine acudió al Hospital Manuela Beltrán. Allí no estaba. El último vagón de esperanza había partido. No más remedio. Cerca de las 10 de la noche, sin respuestas, llegó al Comando de Policía del Socorro. Informó que su mamá estaba desaparecida desde las 10 de la mañana. Relató que en una semana daría a luz. Los uniformados le sugirieron ir al hospital. Ella respondió que ya había estado allí. Le tomaron los datos y la joven se marchó, a la espera de noticias, de la mano de ese miedo irracional que enmudece cualquier tranquilidad.

Un día antes de encontrarla

Esilda María Díaz, de 32 años, vendedora de tintos, era conocida en el Socorro como ‘La Cachi’. Madre de ocho niños, sostenía una relación en el 2016 con un hombre, quien no era el padre de sus hijos. Ella se encontró tiempo atrás con Sandra Yesenia, luego se distanciaron y se reencontraron cuando acudían a los controles de obstetricia en el Hospital de Socorro.

Para ese entonces la vida sentimental de Esilda María y su compañero era caótica. Durante un tiempo vivieron en una habitación alquilada en la entrada al municipio. La administradora del lugar los recuerda como una pareja con problemas, que en algunos momentos llegaron a los gritos y los insultos de grueso calibre. Tal fue el deterioro de la relación, que el compañero de Esilda María decidió abandonarla, pero para ese momento ella quedó embarazada. Quienes la conocieron aseguran que fue su forma de evitar que él la abandonara. Pero la vida de Esilda María en ese entonces estaba fuera de control e incluso algunos habitantes del municipio la relacionaron con el consumo de sustancias sicoactivas.

12 horas atrás

Pasadas las 11 de la noche del viernes 6 de septiembre, una hora después de abandonar las instalaciones del Comando de Policía, Brenda Katherine recibió una llamada. Un uniformado le informaba que una mujer con una bebé recién nacida llegó horas atrás a un restaurante, donde además alquilaban cuartos. El hospedaje se ubica a tres cuadras del Comando de Policía del Socorro. En este sitio acostumbraban algunos uniformados a comer. Por esta razón, la novedad de una mujer con una bebé no pasó desapercibida y se reportó a la central de comunicaciones de la Policía. Al saberlo, Brenda Katherine tenía la esperanza que fuera Sandra Yesenia.

Cuando la joven ingresó al hospedaje no encontró a su mamá. El viento de la fatalidad la volvió a sacudir. La mujer que estaba allí era Esilda María, quien llegó al lugar pasadas la 6:40 de la tarde. No era la primera vez que ella estaba en ese lugar. Meses atrás con su compañero alquilaron una habitación, pero se fueron ante las constantes peleas que protagonizaron. Esilda María le dijo a la administradora que la dejara quedarse un tiempo, ya que acaba de dar a luz en una finca de Guapotá sin el acompañamiento de nadie. Le explicó que peleó con su compañero sentimental y que temía que le hiciera algo, o peor, que viniera detrás de ella y la bebé. La administradora se conmovió y hasta le regaló un par de pañales para la bebé.

Brenda Katherine recuerda que Esilda María lloró cuando la vio. La joven le preguntó si había visto a su mamá ese día. Respondió que no, que desconocía el paradero de su amiga, pero que oraba para que ella estuviera bien.

- Me dijo que estuviera tranquila. Que mi mamá estaba bien y que iba aparecer pronto...

Aprovechando la presencia de la Policía y luego del relato de Esilda María, la administradora les pidió a los uniformados que llevaran a la bebé, que lloraba a todo pulmón, al hospital. La mujer se negó al principio. Explicaba que todo estaba bien. Finalmente la convencieron. En una patrulla llegaron al Hospital Manuela Beltrán, donde le limpiaron el cordón umbilical y la dejaron en observación, debido a un cuadro de deshidratación e hipotermia. Esa madrugada Esilda María pasó la noche en el centro clínico, pendiente de la bebé.

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Tres horas antes de hallarla

A las ocho de la mañana del sábado 7 de septiembre llegaron al Comando de Policía del Socorro, Isidro Hernández, esposo de Sandra Yesenia, y Salomón Sáenz, tío de la mujer desaparecida. Solicitaron acompañamiento para ir a la vereda San Lorenzo, donde la vieron por última vez.

El investigador de Sijín, el subintendente Luis José Pérez Vega, los recibió, los escuchó y aceptó ir con una comisión a investigar. Al descender al terreno, los investigadores de la Sijín encontraron que en la zona se cavaron varios huecos, pero uno resaltaba por su gran tamaño sobre los demás. Además, estaba limpio de maleza. Con palos intentaron removerlo, pero no pudieron. Acudieron a una finca cercana para que les facilitaran unas palas. Cavaron cerca de 25 centímetros de la superficie cuando se encontraron con el hombro de una persona. Ya no se trataba de una inspección rutinaria. Ahora era el levantamiento de un cadáver. Isidro y Salomón solo observaban. Temían lo peor. Una desgracia fúnebre caía como el sol, que a esa hora descargaba todo su peso.

El subintendente Luis José Pérez Vega ordenó acordonar el área. Los investigadores encontraron en los alrededores una botella pequeña de gaseosa, una jeringa, un recipiente de icopor de los usados en los restaurantes para llevar sopa. En la botella se utilizaron reactivos en busca de huellas. Se encontró una. Era de gran tamaño, por lo que se presumía que correspondería a un hombre. Lamentablemente el fragmento dactilar no cumplía las características para un posible cotejo. En el hueco encontraron una remisión de medicina por ginecología a nombre de Sandra Yesenia fechada el viernes anterior. Al retirar todo el cuerpo no había duda: se trataba de Sandra Yesenia. Era ella. La desesperación no ofreció más resistencia para Isidro y Salomón. En ese terreno tan amplio simplemente los arrinconó sin piedad.

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El rostro de la mujer registraba varios hematomas y laceraciones producto de golpes con un objeto contundente. La mujer tenía el cráneo destrozado. Presentaba además un corte abdominal con exposición de órganos. Inspeccionaron todo el terreno y no encontraron rastros de la bebé de nueve meses de gestación. En ese instante el subintendente Luis José Pérez Vega ató cabos y recordó el nombre de Esilda María Díaz. Algo le decía que no se trataba de una coincidencia.

- Les informé a las unidades de Policía Judicial para que fueran hasta el Hospital Manuela Beltrán y le solicitaran un examen médico urgente a Esilda María.

Dos horas después de hallarla muerta

El médico Carlos Iván Rivero Mateus, coordinador de urgencias del Hospital Regional Manuela Beltrán del Socorro, recuerda que la bebé ingresó al centro clínico acompañada por la Policía, y “con el cordón umbilical amarrado con una pita, procedemos a estabilizarla, se llamó al equipo de pediatría, ya que venía con cierto grado de deshidratación e hipotermia”.

Cuando reciben la solicitud de la Policía para evaluar medicamente a Esilda María, el especialista de turno se llevó una sorpresa. “El médico descubrió que no era una paciente en posparto. No tenía sangrado vaginal. Tampoco registraba rastros de placenta. Se le tomó una ecografía a la paciente y se determinó que por lo menos en los dos últimos meses, la señora no había estado embarazada. Era imposible que el día anterior hubiese dado a luz...”.

Con este dictamen se capturó a Esilda María por el delito de secuestro simple en el Hospital del Socorro.

- La bebé me la entregó Juan Carlos Vega. A él lo conocen en la calle como ‘Sindy’. Eso fue en el sector de San Victorino (centro del Socorro). Aseguró Esilda al tiempo que hizo una solicitud.

- Quiero un abogado...

Con esta declaración se emitió, a las pocas horas, una orden de captura contra Juan Carlos Vega, por el delito de homicidio agravado y tráfico de menores. Ese sábado, a las 7:30 de la noche, fue detenido por la Policía. Este hombre de 26 años registraba antecedentes por hurto, constreñimiento, además de protagonizar alteraciones al orden público y consumo de drogas.

Al ser interrogado, Juan Carlos Vega aseguró que si bien inicialmente le ofrecieron $500 mil por asesinar y extraer el bebé de Sandra Yesenia, cuando estaba en el terreno con las dos mujeres se arrepintió. Luego, aseguró, se marchó del lugar.

El subintendente de la Policía Luis José Pérez Vega creía que, debido a la violencia de los golpes que recibió en el cráneo la víctima, el homicida debía tener manchas de sangre de Sandra Yesenia en su cuerpo y prendas de vestir. No obstante, cuando se revisó al sujeto no se encontraron mancha de sangre. Estaba bañado y con ropa limpia. Este sujeto, tiempo atrás se había facturado una pierna, por lo que andaba en muletas. Este apoyo metálico para caminar también fue expuesto a luces forenses. Allí se encontró una mancha de sangre. Se tomó una muestra y se envió a la sede del Instituto Nacional de Medicina Legal de Bucaramanga para un cotejo genético.

- Veinte días después nos llegan los resultados. Se confirmó que era sangre de Sandra Yesenia. Cuando le informamos el resultado a Juan Carlos Vega y Esilda María, cambiaron inmediatamente su versión. Aceptaron los cargos y pidieron un acuerdo con la Fiscalía para no ir a un juicio.

Al tiempo, la investigación de la Policía halló una cámara de seguridad del Socorro que grabó cuando Esilda María y Juan Carlos Vega, el jueves 4 de septiembre, toman un taxi en el centro del Socorro hasta la vereda San Lorenzo. El taxista que los transportó los identificó. Ese jueves, terminaron de planear el crimen de Sandra Yesenia.

El instante del asesinato

Sandra Yesenia, con nueve meses de embarazo, fue llevada mediante engaños a este terreno en la vereda San Lorenzo. Allí se encontró con Esilda María y luego llegó Juan Carlos Vega. La mujer cavó varios huecos. En el último, cuando estaba lo bastante profundo, le aplicaron una inyección.

- Esilda María compró una droga pensando que era un sedante. Llegamos hasta la droguería donde le vendieron la medicina. Se trataba de un analgésico que no la incapacitó como ellos pensaban. Dice el subintendente de la Policía Luis José Pérez Vega.

Sandra Yesenia cayó al piso. Le abrieron el vientre, en medio del pastizal, para robarle el bebé. El dolor la despertó. Sandra Yesenia reaccionó. Gritó, pidió ayuda. Juan Carlos Vargas le tapó la boca:- ¡Cállese!..

Sandra Yesenia se defendió como pudo en el piso. El hombre tomó una piedra de gran tamaño. La golpeó varias veces. Su rostro quedó irreconocible debido a los hematomas. La pareja continuó retirando la bebé del vientre. La bebé la recibió Esilda María. La envolvió en una cobija.

El cuerpo de Sandra Yesenia fue sepultado en el hueco que ella cavó minutos atrás.

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En el acuerdo con la Fiscalía, Esilda María Díaz confesó que perdió a su hijo en el primer trimestre del embarazo. El temor a que su pareja sentimental, con quien sostenía bastantes problemas de convivencia, la abandonara la llevó a planear y cometer el crimen.

Durante meses llevó un falso embarazo y se acercó así a su víctima hasta ese viernes 6 de septiembre. Ella fue condenada a 35 años de cárcel por los delitos de homicidio agravado, tráfico de menores y secuestro simple. Por estos mismos cargos fue condenado Juan Carlos Vega a 25 años. Él permanece en la penitenciaria de Palogordo. Ella en la cárcel de Chimitá.

El día del sepelio de Sandra Yesenia, unas tres mil personas marcharon en el Socorro. Gritaron al unísono

- ¡Justicia!, ¡Justicia!, ¡Justicia!

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Las personas recorrieron las principales calles del municipio. Acudieron a la funeraria y escoltaron el cuerpo de Sandra Yesenia hasta la Basílica ‘Nuestra Señora del Socorro’, donde se celebraron las honras fúnebres. El recinto estuvo colmado por familiares, amigos, residentes del sector rural y urbano del Socorro.

La bebé, luego de realizarle pruebas de ADN, fue entregada a su familia y comparte un futuro, sin su mamá Sandra Yesenia, con sus cinco hermanas. Hoy crece sana junto a su familia. En unos años conocerá la historia del sacrificio de su mamá.

Brenda Katherine Blanco, la mayor de las hijas, seguirá extrañándola en un dolor interminable que la hace temblar cuando recuerda ese viernes absurdo. Ese día turbio. Ella reclama una condena más fuerte para la pareja de asesinos.

- ¿Por qué su mamá fue a buscar esa guaca?- Por nosotras. En la casa no teníamos dinero. Ella lo hizo por nosotras. Ella se murió por nosotras...

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