martes 07 de mayo de 2019 - 10:00 AM

Así es la odisea de sobrevivir con un salario mínimo en Bucaramanga

Frases típicas como “hay que hacer rendir el billete”, “el otro mes miramos”, “nos quedamos cortos”, “llame al ‘pagadiario’”, “estamos apretados”, “compre solo lo básico”, “pa’ eso no alcanza”, “busquemos una marca ‘gato’” o “toca esperar el otro pago” son frecuentes entre los bumangueses que devengan el salario mínimo. Estas son sus historias.

Puede que usted sea uno de los nueve millones de colombianos que devengan el salario mínimo. En ese caso, conocerá de primera mano los ‘milagros’ que se requieren para que el ‘billetico’ alcance.

Y es que con los $925.148 del salario mínimo y el auxilio de transporte, un bumangués debe pagar arriendo, servicios, alimentación, transporte, ropa, zapatos, implementos de aseo personal, plan de datos y solventar las deudas, entre las necesidades básicas mensuales.

Sin embargo, para quienes tienen hijos, estudian o mantienen a toda la familia, ese mismo monto debe alcanzar para cubrir la educación de los hijos, la ropa, zapatos, útiles escolares, uniformes, pañales, leche de bebé, universidad, tratamientos médicos, transporte para citas y controles, entretenimiento, la alimentación de las mascotas, las deudas de las adquisiciones de la casa y las prestaciones sociales.

Pero si usted es de esos que gana más de un salario mínimo y aún así siente que no le alcanza, imagine que hace miles de bumangueses que no tienen ni siquiera para comerse un helado con sus hijos después de una extensa jornada de trabajo.

Vanguardia salió a las calles a buscar a esos ciudadanos de a pie y estas son sus maniobras para sobrevivir con el salario mínimo.

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Las cuentas por pagar

Pagar el arriendo, los servicios, la alimentación, la educación de los hijos y el transporte son las prioridades que tiene don Juan Bautista Bohórquez, un hombre de 61 años, quien la mayor parte de su vida ha devengado un salario mínimo.

Aunque está próximo a pensionarse, asegura que los $925.148 que gana, entre el salario mínimo y el auxilio de transporte, no le alcanzan para solventar todas las deudas.

“Si queremos tener más ingresos para poder pagar todas las deudas, tenemos que tener más de un trabajo. Tengo dos hijos que dependen de mí, pero pago el arriendo y la alimentación y quedo sobregirado. Hacemos de todo para sobrevivir, casi siempre nos toca pedir plata prestada”, contó el hombre, quien día a día inicia su jornada laboral desde antes de las 5 de la mañana.

Según narró, en solo transporte para movilizarse a su trabajo se gasta en promedio $5 mil, por lo que al mes son $150 mil. Además, su hijo menor está próximo a iniciar la universidad y asegura que no cuenta con los recursos para cubrir los gastos.

Así es la odisea de sobrevivir con un salario mínimo en Bucaramanga

Por otro lado, don Juan tiene una deuda de $500 mil con un ‘pagadiario’, la cual adquirió para comprar los útiles escolares de su hija.

“Es una deuda que saqué hace cinco meses porque necesitaba para los útiles de la niña, ella tiene una discapacidad cognitiva y también necesito para los tratamientos, pero solo he podido pagar los intereses. Con el salario mínimo no alcanza, ahora me toca pagar la deuda y pedir más plata para que el niño pueda estudiar. Yo salgo de trabajar muy cansado y no me alcanza ni siquiera para un helado”, agregó el hombre.

Don Juan espera trabajar como mesero durante la celebración del Día de la madre para tener ingresos extra que le permitan ‘liberar’ un poco sus deudas.

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El ‘pagadiario’: la ‘solución’ rápida para pagar las deudas

Con tan solo 20 años, Brayan Raúl Espinosa tiene una deuda que alcanza el $1’500.000 con un ‘pagadiario’, pues asegura que el salario mínimo que devenga no le es suficiente para mantener a sus dos hijos y su esposa.

Aunque vive en un barrio estrato 1 de Bucaramanga, gasta $400 mil en arriendo y $300 mil en alimentación para los cuatro miembros de la familia. Su esposa se queda al cuidado de los niños de uno y tres años, por lo cual ella no devenga un salario.

“Con lo que gano no me alcanza, le debo $1’500.000 a un ‘pagadiario’ y $500 mil en la cooperativa. Siempre toca prestar plata, además me toca comprar los útiles, los uniformes y la comida de los niños. Mi esposa no tiene trabajo en este momento y debemos sobrevivir con lo poco que tenemos”, aseguró Brayan.

Debido a que cada mes se queda ‘corto’ de plata, no le alcanza para el transporte, por lo cual uno de sus compañeros de trabajo le hacer el favor de recogerlo.

“Con lo que gano voy pagando las deudas, no me queda nada, ni para el transporte. Si pasa una emergencia me toca pedir en la cooperativa o pedirle más al ‘pagadiario’. Tengo el sueldo ‘colgado’”, concluyó el joven.

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El deber de cuidar a la familia

Cristian Bueno tiene 34 años y aunque no tiene hijos, se hace cargo de su madre quien sufre de una enfermedad psiquiátrica. Además de eso, debe costear los gastos de su casa, la cual comparte con su pareja sentimental.

“No tengo hijos pero soy el responsable del cuidado de mi mamá, ella tiene una enfermedad psiquiátrica y yo asumo todos sus gastos. Con el salario mínimo uno queda sobregirado, yo le pido a Dios para que me ayude a rendir la plata pero nos toca con las uñas”, comentó Bueno.

Además, mensualmente tiene que abonar $205 mil a una deuda que tiene de tiempo atrás, por lo que siempre queda debiendo en otros lados.

“Me toca sacar prestado, uno queda ‘apretado’. A veces solo tenemos arroz y huevos para comer y toca pedir prestado para la comida. Con lo que gano, voy pagando las deudas para que nos vuelvan a fiar en la tienda”, concretó el hombre.

Primero los hijos

Sofía Ríos es trabajadora de servicios varios, madre de dos hijos y con la ayuda de su esposo mantiene el hogar, pues con el salario mínimo no le alcanza para cubrir todos los gastos de la casa.

“Tengo dos hijos, una niña que ya está en la universidad y el niño que está terminando el colegio. Con dos hijos estudiando un salario mínimo no alcanza, nos solventamos con el sueldo de mi esposo que gana un poco más que yo. Aún así quedamos ‘apretados’”, dijo la mujer.

Según explica, les alcanza para pagar los servicios y la alimentación pero no para darse pequeños lujos como salir a comer en familia, viajar o comprarse algo.

“Con el semestre de la niña ya se me va la mitad del sueldo y en el colegio del niño piden muchas cosas. La alimentación es lo más costoso y eso que no compramos productos caros. Con el pago de la prima le compramos la ropa a los muchachos y vamos ahorrando. Nosotros no compramos nada para nosotros, hace mucho tiempo que yo no me estreno nada”.

La mujer insiste que la prioridad en su casa es el bienestar y educación de sus hijos, por lo que la mayoría del dinero es para pagar las deudas relacionadas a ellos.

Así es la odisea de sobrevivir con un salario mínimo en Bucaramanga

El sueño de ser profesional

Cada semestre cientos de estudiantes universitarios llegan a Bucaramanga para hacer el realidad el sueño de finalizar sus estudios y convertirse en profesionales. Sin embargo, la mayoría de ellos deben sobrevivir con el salario mínimo.

Ese es el caso de Natalia Quintero, quien llegó a la capital santandereana hace más de seis meses y debió pasar algunas necesidades debido a la falta de mayores ingresos.

“Como mi sueldo era un salario mínimo me tocó alquilar una habitación en un barrio peligroso en el que tuve que sufrir de acoso sexual callejero. Muchas veces veía a habitantes de calle y consumidores de drogas en la puerta del edificio y hasta fui perseguida. Me tocaba vivir ahí porque no me alcanzaba para vivir en otro lugar y me quedaba cerca al trabajo, tampoco tenía para el transporte”, dijo la joven.

Además, asegura que le tocaba dividir gastos con una compañera de la universidad, por lo que muchas veces no podía comprar ciertos alimentos, pues a su compañera no le gustaban y las cuentas no le daban para adquirirlos ella sola.

“Tampoco podía salir, solo me alcanzaba para pagar la habitación y la alimentación. Me tocaba limitarme a vivir y gastar lo básico”.

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Bucaramanga, cada día más pobre

En los últimos años la capital santandereana se ha posicionado como una de las cinco ciudades más caras del país, según el Dane. Además, la entidad señaló que la pobreza monetaria de los bumangueses aumentó y es estima que el 14,5 % de la población está en dicha condición. Es decir que sus ingresos monetarios alcanzan los $257.433 por familia.

Al tiempo, el 1,6 % de los bumangueses están en condición de pobreza extrema, cuyos ingresos no superan los $117.605, y cerca de nueve millones de colombianos devengan un salario mínimo.

Aunque el Gobierno Nacional asegura que con ingresos iguales o superiores a los $257.433 se vive en óptimas condiciones, los bumangueses se la ‘juegan’ y hacen de todo lo posible para sobrevivir con un salario mínimo.

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