miércoles 11 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

Así mejoraría el flujo vehicular con obras viales

Si todo sale como los expertos en movilidad y el propio Alcalde lo han estimado, dentro de dos años, cuando estén listas todas las obras viales del Sistema Integrado de Transporte Masivo, SITM, un pasajero de bus sólo necesitaría de 20 minutos para movilizarse entre Piedecuesta y el centro de la capital santandereana.

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O sea que el tiempo que hoy dura en esa ruta, y que supera los 45 minutos por culpa de los trancones e incluso por la falta de cultura ciudadana, pasaría a la historia gracias a que el ordenamiento del sistema de transporte le daría mayor flujo vehicular al área metropolitana. Según los estimativos hechos para el 2011, cuando se hayan ejecutado los proyectos viales contemplados en el Plan de Desarrollo, los  modernos buses de Metrolínea tendrían una velocidad de circulación mayor al promedio actual.

Para los expertos, el nivel de velocidad podría llegar a ser incluso de 55 kilómetros por hora.

¡Claro! en el caso del tiempo de movilidad de los pasajeros, también todo dependería de los recorridos que ellos tomen y de si acceden a una ruta directa, sin paradas en cada una de las estaciones del sistema.

De igual forma, un ciudadano que trabaje en el centro, por citar sólo un ejemplo, y que viva en Girón, gastaría un promedio de 8 minutos de recorrido, ahorrando en tiempo, más o menos, 20 minutos de viaje.

Según el mandatario de los bumangueses, Fernando Vargas Mendoza, todas las obras viales complementarias ayudarían a darle mayor agilidad al tráfico.

Intercambiadores como los de la carrera 27 con calle 56, el de La Rosita, el del Mesón de los Búcaros y el de Neomundo; la vía de los Cerros, y la futura construcción del Viaducto de La Novena, les ofrecerían más alternativas viales a los ciudadanos.

Es obvio que, las distancias se cubrirían de una manera más ágil y las rutas se diversificarían en el Municipio.


Cambio de actitud

Además de la agilidad del sistema vial, y la comodidad y seguridad del transporte, los ciudadanos también tendrían que modificar sus hábitos diarios.

Esto implicaría que, en menos de 40 segundos un usuario debería ingresar o descender de los buses de Metrolínea, acatando las normas de acceso establecidas con anterioridad.

Ya no se volverá a vivir la ‘tortura’ de estar en un bus que se detiene cada 10 metros, cuando alguien le haga una señal, sino que el conductor deberá cumplir estrictamente las rutas y paradas señaladas.

Significa esto que, a partir del momento en que entren en funcionamiento las estaciones, los buses de Metrolínea tendrán paradas establecidas cada 600 metros y únicamente se recogerá o dejarán pasajeros en esos lugares determinados.

En cumplimiento de las normas del Plan de Ordenamiento Territorial, las obras de acceso al sistema serán adecuadas para personas con limitaciones.

Las estaciones tendrán rampas de acceso para quienes se movilicen en sillas de ruedas y líneas guías,  para que los limitados visuales puedan llegar hasta las estaciones sin problema alguno.

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