jueves 13 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Aumenta tráfico ilegal de animales en Bucaramanga

‘Max’ una nutria de año y medio que debería estar nadando y pescando en el Río Magdalena, hoy tiene que hacerlo en una pila del barrio Campohermoso, porque alguien la extrajo de su medio natural, la amarró con correas y la llevó para su casa.

Este es el caso más reciente de un animal silvestre incautado en la capital santandereana, después de que un habitante de Lebrija llamara a la Policía Metropolitana de Bucaramanga y le contara la historia sobre cómo el inquieto mamífero llegó a sus manos.

'Un amansador de caballos la encontró amarrada en un parqueadero de Puerto Wilches, donde unos perros la tenían acorralada. El señor la liberó y se la trajo para Lebrija. Apenas escuchó que existía el programa de rescate nos llamó', cuenta el subintendente Alexánder Aguilar,  de la Policía Ambiental.

Pero no es la única llamada que reciben. A diario esta dependencia atiende un promedio de tres llamadas que denuncian sobre tenencia ilegal de fauna silvestre, asegura Dolly Aristizábal, comandante de la Policía Ambiental y Ecológica de Bucaramanga.

'La gente todavía no toma conciencia de que la fauna silvestre debe permanecer en su hábitat. Que estos animales no son mascotas y que su extracción causa un daño incalculable para la naturaleza', apuntó.

Y es que la lista pareciera la de un zoológico: en sus casas las personas guardan guacamayas, loros, mirlas, toches, azulejos, tucanes; boas constrictor, iguanas, flamingos, tortugas, monos y hasta tigrillos.

De hecho, advierte la Policía, este año la incautación de estos animales se duplicó. Mientras durante 2008 fueron incautados 604 animales silvestres, en lo que va corrido de este año ya esta cifra asciende a 513.

Las autoridades creen que este aumento obedece a un permanente tráfico ilegal de especies, que utiliza como corredor a la capital santandereana, pero también al aumento de la denuncia ciudadana.

En una finca se recuperan

Pero el cautiverio al que fueron sometidos estos animales deja una huella casi imborrable. Aunque después de la incautación muchos de ellos son llevados para su recuperación a la finca La Esperanza, de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, la mayoría no puede regresar a su hábitat natural.

Así lo advierte Vladimir Quintero, el veterinario y encargado del Centro de Rescate de la Cdmb, que hoy tiene bajo su cuidado a 111 animales, y que conoce de cerca el proceso de recuperación de todo tipo de aves, monos, tortugas, serpientes y tigrillos, víctimas del tráfico ilegal de especies.

'Hemos recibido muchos casos críticos. Algunos animales llegan con signos de maltrato. A una boa, por ejemplo, le rompieron a golpes la mandíbula inferior izquierda y eso le impedía comer; a un mono le limaron los colmillos y eso le produjo una infección que le afectó la cara; a las aves por lo general les quitan el plumaje. En los casos más extremos, el animal muere pese a todos los esfuerzos', comentó.

Después de registrar la historia clínica, pasarlos por consulta externa y empezar con ellos un proceso de cuarentena, para verificar su estado de salud, recuperarlos e incentivarlos a retomar sus hábitos salvajes, los animales pueden ser liberados en su ambiente o entregados a un tenedor autorizado.

'Lamento decir que muchos animales no pueden volver a su hábitat. Es triste, pero sucede que debido a la domesticación muchos de ellos ya no comen por sí solos, no se saben defender y eso los condenaría a morir en el bosque', sentencia Quintero.

En esta idea coincide Marco Alirio Duarte, subdirector de Control Ambiental y Desarrollo Territorial de la Cdmb, quien señaló que por lo general recurren a tenedores autorizados, es decir, a personas que tienen las condiciones y el permiso para cuidar a estos animales, bajo protocolos y visitas de la autoridad.

'Bucaramanga resulta ser un corredor estratégico para el tráfico ilegal de especies. Hay personas que se dedican a la extracción de animales en los bosques de Tona, Matanza y El Playón. Aunque es un delito y así lo contempla el Código Penal, no conozco que alguien haya pagado cárcel por eso. Es importante que la Ley se cumpla y que continúen los controles', concluyó.

lista
Historias tristes


Estos son algunos casos de animales que hoy reciben tratamiento en el Centro de Rescate de la Cdmb:

• El flamingo decolorado: aunque su plumaje debería ser rosado, este animal llegó al centro de rescate decolorado, debido a la mala alimentación que le suministraban en una finca. Hoy se alimenta con concentrado de pescado y remolacha para recuperar el color original de su plumaje.
• El tigrillo estresado: el felino recibió tantos malos tratos durante el cautiverio, antes de que fuera decomisado, que hoy, pese al proceso de recuperación, el animal tiene problemas de comportamiento. El principal es que se acicala en extremo, al punto de quitarse gran parte de su pelo.
• El tití con la pata rota: el pequeño mono, que permanecía en una casa, llegó al centro de rescate con un problema en una pata, resultado de una infección. Esta semana el mamífero recibirá una cirugía especializada, con participación de un ortopedista.

LA VOZ DEL EXPERTO
'El daño es incaculable': bióloga


Álix Johana Herrera, bióloga del grupo de Fauna Silvestre de la Cdmb, afirma que la extracción de animales silvestres causa un daño incalculable a la naturaleza: 'Con sólo que saquen un animal ya se está interrumpiendo una cadena alimenticia y eso genera desequilibrio en el hábitat. Además, los cazadores matan a las madres de tigrillos y monos, para sacar a sus bebés'.

Sobre el proceso de recuperación de estos animales, Herrera coincide en que el cautiverio deja una marca imborrable: 'Como la gente cree que son mascotas, entonces los acostumbran a comer chocolate, aguadepanela, pan y galletas. Ellos olvidan cazar, pierden sus hábitos y por tanto, es muy difícil lograr luego que ellos se adapten para sobrevivir en el bosque'.

Y agregó: 'Por eso hago un llamado a la comunidad en general. La fauna silvestre debe respetarse. El artículo 328 de la Ley 599 de 2000 establece que es ilícito el aprovechamiento de los recursos naturales renovables, como lo es la instrucción explotación, transporte, tráfico, comercio y aprovechamiento de especies silvestres'.

Hay sanciones, pero no condenados

Mientras la Policía Ambiental y Ecológica de Bucaramanga realiza operativos e incautación de carácter preventivo; la autoridad ambiental sí puede aplicar sanciones económicas.

La directora del Grupo de Protección Ambiental de la Cdmb, Gloria Séfora Lozano, explicó que la Ley contempla sanciones económicas para los casos de caza, tráfico y comercialización de especies, correspondientes a 300 salarios mínimos legales vigentes y según el caso, el infractor podría recibir cárcel hasta por ocho años.

Sin embargo, la funcionaria indicó que por ahora desconoce que alguien haya sido encarcelado por este delito: 'Hay procesos en marcha, pero todavía no se conocen sentencias. Ha habido detenidos, pero en la mayoría de casos los jueces les dan libertad condicional mientras la Fiscalía halla más pruebas'.

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