miércoles 14 de abril de 2010 - 10:00 AM

Aumentan los ebrios al volante en la ciudad

En mayo de 2009, un joven de 26 años arrolló a dos personas que se transportaban en una motocicleta, en la carretera entre Piedecuesta y Los Curos, quienes murieron en forma instantánea.

En octubre pasado, una estudiante universitaria de 21 años embistió con un vehículo a un ciclista de 61 años y le produjo la muerte, en un aparatoso choque en el que se vieron involucrados tres carros en la vía que de Piedecuesta conduce a Floridablanca.

Y el pasado sábado pasado, 10 de abril, el ex director del Inderbú atropelló en una camioneta a tres niñas y una mujer que caminaban por el barrio Terrazas. Dos de las menores, en este momento, se debaten entre la vida y la muerte.

El común denominador de los tres accidentes es que los responsables conducían bajo los efectos del alcohol.

En Bucaramanga, las estadísticas señalan que la presencia de conductores ebrios al volante ha ido en aumento. A tal punto que el número de sancionados por mezclar ‘alcohol y gasolina’, poniendo en riesgo su vida y la de los demás, creció un 13.5% en la ciudad, entre el 2008 y el 2009.  De 872 vehículos, entre carros y motos, que fueron inmovilizados a personas borrachas en 2008, se pasó a 990 el año anterior, indicó Gerardo Hernández Barajas, comandante del Grupo de Control Vial de la Dirección de Tránsito.

A este panorama se suma el hecho de que las pruebas de alcoholemia que practica el Instituto Nacional de Medicina Legal, revelan que Bucaramanga es la quinta ciudad en el país donde más personas manejan con tragos encima. Medellín lidera la preocupante clasificación, seguida de Barranquilla, Bogotá y Cali.

En la mayoría de los casos, los conductores en estado de alicoramiento son protagonistas en accidentes sobre la vía: desde 2007 hasta la fecha se han reportado 147 percances, según la Dirección de Tránsito local.

Sin embargo, ni esta entidad, ni la seccional de Medina Legal entregaron datos sobre la cifra de víctimas fatales y heridos que han originado estos hechos.


El área preocupa

En opinión del teniente Nelson Cárdenas, comandante de Tránsito de la Policía Metropolitana, la situación en el área también preocupa.

Por citar un ejemplo, en Girón, detalló que entre mayo a diciembre de 2009 se han multado a 480 conductores que toman bebidas embriagantes, cuyas edades oscilan entre los 24 y 35 años.

El oficial reconoció que en Bucaramanga y Floridablanca falta mayor presencia de alféreces para poner en cintura a los borrachos al timón.

La Dirección de Tránsito  ofrece el servicio 'Entregue las llaves' en caso de la persona no esté en capacidad de conducir. En la temporada de ferias, en septiembre, 75 personas en 2009 hicieron uso del servicio, llamando a la línea 123; en su mayoría fueron adultos. Sin embargo, los jóvenes y los motociclistas no acostumbran a llamar y son los principales causantes de accidentes.


paso a paso...

El procedimiento a seguir cuando se encuentra un conductor en estado de embriaguez es:

1 Se le practica el examen, el cual consiste en que la persona sopla en un aparato del tamaño del celular y se determina el grado de embriaguez en su organismo y la fecha.

2 Si registra 0,4 grados la persona está marcando un grado de embriaguez 1, se le sanciona me con una multa y se le inmoviliza el vehículo.

3Si presenta grado 2 y 3 tiene unas implicaciones mayores, que contemplan la suspensión de la licencia de conducir por tres años es incluso, de por vida.

 

se hacen operativos pero falta personal

En Bucaramanga, los controles se ejercen especialmente los fines de semana, los días más agitados debido a la rumba o el regreso a los hogares, para sorprender a aquellos que acostumbran a combinar, en forma irresponsable y temeraria, licor y gasolina.

Gerardo Hernández Barajas, comandante del Grupo de Control Vial de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga, explicó que los operativos, que se concentran en las carreras 33 y 27, la diagonal 15, la calle 45 y la vía a Girón,  están a cargo de personal de Tránsito calificado por Medicina Legal y el Fondo de Prevención Vial, que verifica el estado de beodez de los conductores.

Así pues, de un promedio de 50 personas a las que se les realizan las pruebas de alcoholímetros, hasta 20 de ellas son sorprendidas con altos niveles de licor en la sangre, indicó el funcionario.

Para tal fin,  los agentes de tránsito se apoyan en unos 150 detectores de alcohol y otros dos alcohosensores.

No obstante, el funcionario señaló que el déficit de personal operativo de la entidad limita la labor de control dado que cerca de 150 mil vehículos circulan por las calles bumanguesas.


Unos ‘tragos’ que   pueden salir caro

• El endurecimiento de las leyes en el país ha propiciado que muchos conductores, ya sea por temor de ser atrapados, se abstienen de conducir después de beber o se cuidan en el consumo.

• Ahora les puede salir caro a los conductores, que manejando en estado de embriaguez, causen accidentes con víctimas mortales: este delito pasó de culposo a doloso, en virtud de la Ley 1326 de 2009.

• Los conductores ya no son castigados con máximo tres años de prisión, que convertían el delito en excarcelable; el mínimo es de cuatro años y el máximo de 27 años no excarcelable.


'Homicidas viales en potencia'

La tercera parte de los accidentes de tránsito en Colombia se relaciona con alcohol y velocidad, lo cual no es una conducta permitida y debe ser sancionada con todo el peso de la Ley, porque es totalmente irresponsable que una persona escoja beber más allá de la razón, y entonces decida subirse detrás del volante de un vehículo. Son lo que se podría llamar como homicidas viales en potencia.

En España, por ejemplo, cuando sorprenden a una persona en estado de alicoramiento, es acusada de intento de homicidio en persona no identificada.

Este tipo de conductas tiene consecuencias con situaciones agravantes como el alcohol, y que la víctima sea menor de edad. Además que los autores de accidentes sean conductores los vehículos de servicio público o de transporte escolar.

Es abrumador que en Colombia la primera causa de muerte de niños entre los 5 y 14 años de edad, por encima de todas las enfermedades, sea a causa de accidentes de tránsito, así que depende de los adultos salvaguardar a los menores de edad.

Actualmente cursa un proyecto de Ley para que sea otro agravante, que no necesariamente fallezca alguna persona, sino que quede herida o incapacitada.

 

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