viernes 08 de agosto de 2014 - 12:01 AM

Benjamín Mancera, ‘el amigo del agua’

Existen varias maneras de ahorrar agua, y todas comienzan con usted. De ello da ejemplo Benjamín Mancera Bravo, residente en el barrio San Alonso.
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Él, quien vive junto a siete personas más en la calle 18 N° 32-41, ha logrado que el consumo mensual del preciado líquido en su predio no pase de 21 metros cúbicos; es decir, la mitad de lo estipulado en total para una vivienda de las características de esta parte de la Comuna Oriental.

El consumo normal en la casa de Mancera Bravo, al menos en el papel, debería llegar a 43 metros cúbicos de agua. Sin embargo, gracias a su sistema de ahorro, él gasta mucho menos de lo que se esperaría.

Y el tema no viene solo de ahora, cuando todos hablan de las sequías que ha dejado el ‘Fenómeno del Niño’.

Este ingeniero químico, de 60 años de edad y profesor de las Unidades Tecnológicas de Santander, UTS, demostró con facturas en mano que sí le hace un uso adecuado al vital líquido desde hace 16 años.

Según el propio Acueducto Metropolitano, si Mancera Bravo estuviera facturando lo normal, en términos monetarios, en su recibo de cobro le saldría una cuenta de $73 mil adicionales cada mes. Lo que quiere decir que al año, él se ahorra $876 mil.

¿Cómo lo ha logrado?

Todo obedece a una iniciativa que Mancera Bravo ha denominado de la siguiente manera: “ADA”.

¿Eso qué traduce?

“Amigo del Agua”.

¿Y en qué consiste?

Se trata de captar agua lluvia, e incluso el líquido que sobra del lavado a mano.

Todo surgió de algo que, parece lógico, pero que no muchos tienen presente: Y es que uno gasta el doble de agua lavando a mano, que haciéndolo en la máquina lavadora.

¡Pues, Benjamín lo comprobó y se propuso a captar el agua en la pila!

Luego se ingenió un sistema particular de conexiones directamente a los sanitarios y, en general, a las tuberías y demás tanques de almacenamiento.

“Construí en 1998 en mi casa un método casero, el cual me permite disminuir a más de la mitad el consumo de este recurso natural”, explicó.

En total son seis tuberías conectadas, las cuales permiten la conducción de agua lluvia, agua de la lavadora y agua utilizada para lavar la ropa a mano, hacia un tanque especial.

De dicho recipiente se puede extraer el líquido puro, que posteriormente es reutilizado para los sanitarios, el lavado de vehículos, pisos y el riego de plantas; excepto para el consumo humano.

Para él, “este no es el gran invento del siglo, ni nada por el estilo; es solo un asunto de sentido común y de conciencia ambiental. Todos podemos ahorrar agua, no solo en las pilas o con las lluvias; para ello solo basta con una gota de buena voluntad”.

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