martes 09 de octubre de 2018 - 3:39 PM

Bink, tintas ecológicas para el mundo de la mano de un santandereano

Un santandereano y cuatro mexicanos lideran un proyecto de alto impacto que a través de la Nano y Biotecnología modifica bacterias genéticamente y las multiplica para producir colorantes orgánicos. Su idea es competirle a la industria sin recurrir a procesos contaminante

Después de mucha publicidad en sus redes sociales y constantes recordatorios, consejos e invitaciones en su correo electrónico, Carlos Mariño, “ya casi arquitecto”, como él mismo dice, decidió aplicar para una beca que ofrecía Trepcamp, el principal programa de entrenamiento para emprendedores de alto impacto a nivel mundial.

Ni siquiera leyó bien lo que ofrecían, pero se había suscrito a los correos y la información porque era de emprendimiento y esa es su pasión.

Al poco tiempo, después de algunas pruebas, le informaron que había sido beneficiado con la beca y que lo esperaban en Ciudad de México para tres semanas de aprendizaje.

Una vez dentro del programa, les dijeron que hicieran grupos de acuerdo a unos retos de impacto que les indicaron y que debían escoger teniendo en cuenta sus intereses. A él y a cuatro mexicanos (dos ingenieros en nanotecnología, una química farmacéutica y un administrador) los unió el agua.

Todos habían trabajado o estaban trabajando algunos proyectos que involucraban desarrollo e innovación, pero enfocado en el cuidado y preservación del agua, y entonces hicieron equipo.

Tras dedicarle una semana a un proyecto se dieron cuenta que no era viable y faltando pocos días para la presentación final, frente a grandes emprendedores e inversores, le dieron forma a una idea que la profesional en Química tenía en remojo: producir tintas ecológicas a partir de bacterias.

Al jurado le fascinó y no solo los impulsaron a seguirlo sino que quedaron entre las 10 iniciativas de Trepcamp a nivel mundial que se disputan la oportunidad de estar en el festival de emprendedores más grande de Latinoamérica, el INCmty, donde el equipo ganador obtendrá un premio de $10.000 dólares, como capital semilla para financiar su proyecto.

¿En qué etapa del proyecto está Bink?

Estamos en el proceso de la patente, investigando todo sobre eso, sobre todo lo que implica el proyecto y seguimos disputando financiación del proyecto. Al final del programa presentamos el proyecto ante un grupo de inversionistas en México y clasificamos junto con dos equipos más de esa ciudad y otros 34 grupos a nivel mundial. De esos, solo clasificaban los 10 que más tuvieran votos. Nosotros logramos, con la ayuda de todos los que votaron, quedar de octavos. Ahora, en los próximos días tenemos mentoría con emprendedores de talla alta y en octubre un encuentro virtual con inversionistas grandes que escogerán en qué proyectos quieren invertir. Si quedamos entre esos, en noviembre estaremos en el INCmty, donde el equipo ganador obtendrá $10.000 dólares.

¿Han pensado en vender la patente?

No la vamos a vender porque no queremos que la entierren. El 99% de los colorantes vienen de petroquímicos y todos saben lo grande que es la industria petrolera. Si vendemos la patente, la entierran porque claramente no les conviene. Decidimos que íbamos a sacar el proyecto adelante nosotros.

El proyecto consiste en producir tintas ecológicas a partir de bacterias, ¿cómo es eso?

Son varias etapas y hay que dejar claro que no se ha probado en la industria, solo en laboratorio. Sabemos que los colorantes se pueden usar en textiles pero no lo hemos probado aún. La primera etapa es la modificación genética de las bacterias. Hay algunas bacterias que tienen colores, a partir de esas se modifican genéticamente las bacterias Escherichia coli (E. coli) que no tienen color pero se reproducen muy rápido. Luego se hace el cultivo, es decir, el crecimiento exponencial de ellas en varios colores y por último la extracción. La idea es separar el pigmento de todo lo demás, todo esto a nivel nano, microscópico.

¿Cómo termina un arquitecto, una química, dos ingenieros y un administrador trabajando en un proyecto así?

No se trata solo de conocimientos sino de habilidades, pero todas encaminadas a una misma visión. Si tú tienes un filántropo y un capitalista extremo no se van a entender y siempre van a haber choques, pero si tienes personas con una misma visión y además con diferentes habilidades y conocimientos, tienes una bomba de potencia. Además, si un inversor no ve química en un equipo, no va a invertir y esa química se logra siendo diferentes pero enfocados en lo mismo y aportando cosas distintas pero valiosas. En este caso todos habíamos trabajado algo con agua, queríamos hacer algo con el fin de cuidarla y preservarla y esa era nuestra motivación. Nadie puede tener todas las habilidades juntas, así que para eso hay que unirse. En este caso, hay uno que tienen habilidad de ejecutar, otro muy innovador, otro sentido de propósito y buen inglés, otros resilientes y todos líderes, porque el liderazgo es rotativo.

¿Cuál es el impacto como tal del proyecto en cuanto al agua?

Mira, el 80% de las agua residuales del mundo no se tratan, salen así. Es decir, más o menos 4 de cada 5 litros de agua no son tratadas. La industria textil genera el 20% de esas aguas y esa agua es la más contaminante de todas; sin embargo, la ropa se va a seguir vendiendo. Nosotros no vamos a cambiar el producto, no vamos a decirle a la gente que no compre ropa, lo que vamos a cambiar es lo que está en la mitad, donde está el alfiler que le duele a las empresas y que también le hace daño al planeta. La tinción de las telas es la parte de la industria textil que más contamina de todas y que después de la energía es la que más le cuesta a las empresas. Muchas de las toxinas de la industria son metales pesados que al entrar a las plantas de tratamiento de aguas residuales matan los microorganismos que cumplen la función de limpiar el resto de toxinas, entonces lo que hacen es cerrar las llaves y dejar que el agua siga, pues la mayoría de plantas no tratan esos metales.¿Y si ya no fueran residuos petroquímicos ni metales pesados lo que cae al agua sino materia orgánica que no está contaminando? De eso se trata y también de reducir la brecha social en cuanto al agua.

¿La brecha social?

La agricultura se consume casi el 70% del agua, la industria 15% y el uso doméstico es como un 10%, que termina no siendo suficiente y por eso hay gente sin agua. Como mucha del agua que se utiliza en procesos agrícolas resulta contaminada, al final les toca comprarla potable, lo que le quita la oportunidad a ciertas poblaciones de recibirla. Si la industria textil, que es de las que más desecha agua contaminada ya no utiliza tintas de petroquímicos, la agricultura podría hacer uso de esa agua después de ser tratada y reduciría la brecha de uso doméstico. Impactaríamos hasta la agricultura y podríamos afectar positivamente la cantidad de agua potable disponible en las ciudades.

¿Alguna contraindicación? Es decir por el tema bacteriano?

No, la tinta es orgánica. Dentro de la modificación genética se extrae el patógeno de la bacteria, o sea el efecto en contra de la salud no existe, se produce color a partir de bacterias, pero ya no es dañino.

Ya hay otras iniciativas de colorantes ecológicos, pero aún no logran meterse en la industria, ¿con su idea creen que es posible?

Sí, existen colorantes que sacan de animales y plantas, pero el problema es la escalabilidad. Si lo saco de plantas ¿cuánto se demora en crecer la planta?, ¿cuánto se puede sacar por planta, ¿cuánto espacio para poder cultivar cierta cantidad de plantas? Es por eso que los colorantes ecológicos solo abarcan el 1% del mercado. Como sabíamos que no podíamos ser los únicos pensando en tintas a partir de bacterias empezamos a investigar y encontramos unos franceses también trabajando con la misma bacteria. Ahí dijimos, ya nos ganaron la idea, pero los procesos son diferentes. Ellos lo hacen por medio de fermentación y enzimas que alimentan la bacteria y hacen que cojan otro color; nosotros a través de modificación genética, es decir, modificar toda la célula para que se vuelva azul toda su vida.

¿Cuál es la ventaja de su proceso?

Nuestro costo inicial es más alto por el tema de laboratorio y equipos para la modificación genética y cultivo de la cepa inicial. De ahí en adelante el proceso de reproducirlas y demás no es nada caro. El proceso de ellos es más costoso y por eso en costos podemos entrar a pelear en la industria tanto por precio como por cantidad.

Para competir con los tintes a base de petroquímicos habría que producir una cantidad absurda...

Se puede, las bacterias se reproducen cada 20 minutos, botan poca cantidad de color, sí, pero estamos hablando de cuatrillones de bacterias. Si necesitamos abastecer el 5% del mercado mundial de tintas, por ejemplo, y nos dicen que necesitan 40 metros cúbicos de tinta al mes, no es difícil. Podríamos sacar 1 metro cubico al día si todo sale bien.

¿Cómo piensan competir con los precios de las industrias?

Fuimos a una industria textil, corroboramos, en definitiva no les duele el agua, es un costo muy bajo para ellos, se puede subir con multas pero sigue siendo muy bajo. Les duele la energía, que se lleva un 30% o 35% de los costos y las tintas que se llevan un 25% o 30% porque todas son importadas, en su mayoría de Asia. Nos contaron sobre precios y sabemos que la que les sale más cara a ellos, podremos producirla por un precio mucho menor, más o menos, con los números que hemos hecho, que no son los definitivos, entre un 50% y 70% menos. 

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