domingo 23 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

Boxeo: un ‘duro golpe’ a los vicios y las malas compañías

Lo que para muchos es una sencilla labor, para cientos de niños de Piedecuesta es su proyecto de vida. Hace cinco años Alfonso Santamaría dedica su vida a entrenar a los futuros boxeadores ‘garroteros’ sin costo.

“Al principio varios padres de familia no dejaban entrenar a los niños por miedo a que salieron lastimados... Luego entendieron las bondades del boxeo. Hoy son muchos los niños que asisten a las clases”, comentó Joaquín Barajas, habitante de Piedecuesta.

Muchos desafíos y contratiempos ha tenido que afrontar Alfonso Santamaría a sus 68 años, pero sin ninguna duda el golpe más duro es tratar de entrenar a 135 niños del barrio Tejaditos, al sur de Piedecuesta, sin ningún tipo de apoyo institucional.

Como lo asegura: “Es una lucha diaria con una satisfacción enorme. Cuando uno es joven es muy influenciable y los vicios nos buscan. Por eso empecé con esta labor. Quiero que muchos niños y jóvenes no cometan los mismos errores que yo”.

Inicio prometedor

‘Alfonsito’, como lo conocen todos en el barrio, nació en Vélez, Santander, el 4 de septiembre de 1958. Sin embargo, desde pequeño sus padres lo llevaron a vivir a San Alberto, Cesar, donde rodeado de cartageneros, barranquilleros y locales le tomó cariño al pugilismo.

“En la Costa el boxeo tiene muchos seguidores, por eso es normal ver gimnasios por todos lados. Además, desde el principio mostré capacidades”, explica.

Según cuenta Santamaría, a sus 17 años ya estaba subido a un ring soportando golpes, y logró codearse con grandes de este deporte. “Tuve la fortuna de enfrentarme a deportista de la talla de Juan Villalba, Raúl Díaz y Sergio Álvarez, este último reconocido por ganarle una pelea a Pambelé en el 78”, dijo.

“En ese tiempo Santander era potencia y su entrenador Rafael Luna tenía los mejores boxeadores, por eso decidí volver a mi tierra, pero no tome las mejores decisiones”, aseguró Santamaría.

Nueva oportunidad

Con el título nacional peso mosca no solo mejoraron los ingresos de ‘Alfonsito’, también llegaron malas compañías que acabaron con una carrera prometedora: “Cuando uno es joven no escucha consejos y cree que la juventud es eterna. Tal vez me faltaron consejos y terminé desaprovechando mi talento”.

Después del fin de su carrera, Santamaría se refugió en Piedecuesta y comenzó una carrera para redimirse.

“Comencé con un par de niños. Hoy son más de 100 que piden las clases y en los que veo gran potencial. Nos defendemos con tres pares de guantes, unos ladrillos para el ring, pero con todas las ganas de brillar”, comentó.

Nicolás Fonseca, miembro de la escuela de boxeo, dijo que “nos encantan las clases del ‘profe’, nos enseña diferentes técnicas que nos pueden servir como defensa personal”.

Ricardo Mendoza, residente de Tejaditos, anotó que “con un poco de apoyo ese grupo de niños podría representar el departamento y dejar en alto el nombre de Piedecuesta. Hacemos un llamado a las entidades municipales o la empresa privada para que le apueste a esta gran iniciativa”, agregó.

‘Alfonsito’ seguirá entrenando todos los lunes, miércoles y viernes en la cancha de Tejaditos sin obtener un solo peso, pero como dice él: “Un niño lejos de los vicios, reemplaza todo el dinero del mundo, pues son muchas vidas las que se salvan”.

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