viernes 27 de febrero de 2009 - 10:00 AM

'Bucaramanga podría repetir los errores de movilidad de Bogotá'

Si Bucaramanga no aprende de la experiencia de Bogotá con el desarrollo de Transmilenio, si las autoridades no controlan el transporte informal y el proyecto de transporte masivo no cumple con los compromisos, la capital santandereana no resolverá su caos de movilidad. Peor aún, muy seguramente generará más problemas.

Esa es la visión de Nicolás Uribe, representante a la Cámara, quien visitó ayer la capital santandereana para ofrecer una conferencia en las Unidades Tecnológicas de Santander.
A propósito de la operación de Metrolínea en diciembre de este año, Vanguardia Liberal indagó sobre el tema de movilidad a este político, uno de los que más ha cuestionado la reciente aplicación del Pico y Placa durante todo el día en Bogotá.

Bogotá cumple ya ocho años con el funcionamiento de Transmilenio. ¿El sistema fue una solución a la movilidad en la capital?
Sin duda es una alternativa importante para la movilidad, pero Transmilenio solo no sirve para nada. Es como si usted tuviera diez enfermedades y sólo le curan una.

Le quedan las otras nueve y se puede morir rápido. No sacamos nada teniendo un Transmilenio o proyectos similares en otras ciudades del país, si por ejemplo no solucionamos los problemas de las mafias del transporte, si no logramos que el servicio sea efectivo y si no hay un sistema bien articulado que llegue a todas partes. No podemos hacer nada si no desestimulamos el uso del vehículo particular, sin perjudicar al ciudadano.

Ya que habla de las mafias, ¿sí se cumplieron los compromisos de ‘chatarrización’?
En Bogotá tenemos un problema enorme. De los 20.000 buses que ruedan, 7.000 son ilegales y un gran número de ellos son además buses viejos que contaminan el medio ambiente... Cerca de 900 buses apenas se ‘chatarrizaron’ el año pasado y en toda la administración de Lucho Garzón esa cifra no pasó de 37 buses.

Si no hay una sustitución de buses con la implementación del transporte masivo, entonces el efecto va a ser más inconformidad. Si un alcalde de ciudades como esta acomete un plan de movilidad serio, sin duda va a tener un paso asegurado a la eternidad porque habrá logrado una transformación de una dimensión muy importante para la ciudad.  

Digamos que en una ciudad sí se cumplió con la ‘chatarrización’ y las autoridades controlaron el transporte informal. ¿Cómo hacer para que la gente use el transporte masivo y no el carro?

Los ciudadanos no son tontos. Van a preferir el transporte más barato, eficiente y de mejor calidad que la ciudad sea capaz de construir para él. Pero si se trata de una ciudad como Bogotá, donde el servicio urbano es desastroso, la gente va a seguir favoreciendo el uso del carro…. En las ciudades importantes del mundo está comprobado que la gente prefiere el transporte público porque es más barato, rápido y cómodo. También hay menos contaminación y congestión, sin impedir que tengamos acceso, por supuesto, a un carro particular.

Varios expertos han reiterado que la tarifa del Transmilenio no cumplió con su objetivo social, porque no es accesible para las personas de escasos recursos socioeconómicos…

La tarifa no ha sido favorable a los usuarios porque no existe una integración del transporte. En la mayoría de los casos las personas de los barrios populares no cuentan con buses alimentadores. Eso hace que ellos paguen un bus de su bolsillo para llegar al Transmilenio y eso que pagó no le sirve para entrar al sistema y devolverse. Lo mínimo son dos pasajes y de esta forma la situación es inviable.

Si usted monta un servicio de alimentadores, Metro, Tren de Cercanías y buses articulados que se muevan a un mismo precio, sin duda mejorará la calidad en el servicio y el precio no será un impedimento para el ciudadano porque habrá resultados en eficiencia.

Debido a la congestión, el alcalde Samuel Moreno decretó hace poco la medida del Pico y Placa todo el día. ¿Ha funcionado?
Es un absoluto desastre. En Bogotá la medida no mejoró la movilidad y sí está perjudicando a miles de bogotanos. Hace un rato el gerente de Corabastos explicaba sobre la incidencia de esa medida. Las legumbres, por ejemplo, tuvieron un incremento del 12% precisamente porque a pesar de que Abastos se ‘nutre’ con camiones, la comida, los alimentos y los insumos van a las tiendas es por medio del carro particular. De los 4.500 carros que cumplían esta tarea, sólo una tercera parte de ellos está funcionando por día y eso incrementa los fletes que al final se traducen en un incremento de la canasta familiar.


Lo mismo está sucediendo con los empleos. Al menos 1.500 personas ya fueron despedidas de las bombas de gasolina y se cree que las empresas de autopartes van a despedir a otras 200.000 personas. Uno de los centros comerciales reportó por ejemplo que cada día recibía en sus parqueaderos 700 vehículos, y que como eso ya no sucede, deberá despedir al personal de vigilancia de esos lugares. Eso significa que la medida desde el punto de vista económico se convierte en una amenaza para la crisis económica por la que atraviesa el mundo de la que Colombia no es la excepción.
Quizá en tamaño no se puede comparar a Bucaramanga con Bogotá, pero ¿los problemas que ha mencionado del transporte masivo podrían replicarse aquí?

Sin duda. Esta mañana tuve una reunión con uno de los operadores del transporte, que manifestó su preocupación sobre el tipo de vehículos y el suministro del combustible. Los empresarios están teniendo grandes dificultades, las obras tengo entendido que no han cumplido con los cronogramas y eso ya tiene un impacto en el tema de movilidad.

Creo que debe hacerse un conjunto de medidas orientado a mejorar las condiciones de movilidad, que se construya un sistema que garantice que el vehículo particular no será la opción predilecta y que las autoridades tomen medidas para impedir la invasión del espacio público y la ‘guerra del centavo’.

Hay medidas tan sencillas como la red semafórica. No sé cuantos semáforos hay en Bucaramanga, pero en Bogotá hay 17.000. Aparentemente 5.000 de ellos están mal ubicados o no sirven y eso genera problemas en la movilidad. Entonces hay algunas soluciones que son costosas, pero otras requieren es de imaginación y autoridades para mejorar el transporte urbano en las ciudades.
Si le dieran la oportunidad de generar un plan para mejorar la movilidad de una ciudad, ¿cuál sería la primera medida que usted aplicaría?

Lo mejor para esto es el tema de la autoridad. Para atacar las mafias del transporte y el ‘mototaxismo’ no vale sino la autoridad, la determinación y la voluntad política… Si usted crea un sistema público transparente pero no mejora las condiciones de movilidad, evidentemente va a haber un problema con los carros particulares… Si los vendedores ambulantes se parquean en las vías y no hay buses que lleguen a todas partes, esto va a generar problemas.

La solución es pensar y organizar la ciudad en materia de movilidad.

LISTA
Los pendientes de Bucaramanga


1 Están todavía en desarrollo las obras, entre ellas, la terminación de los trayectos de la autopista a Floridablanca, la construcción de la Glorieta de la Avenida Quebrada Seca con carrera 15 y del patio-taller provisional para el parqueo y mantenimiento de la flota.

2 La institución Área Metropolitana aún no se ha pronunciado sobre el proceso de ‘chatarrización’ y reorganización de las rutas urbanas, cuando el 22 de diciembre comiencen a circular los primeros 131 buses entre articulados, padrones o alimentadores.

3 Está pendiente de definir la fecha para la puesta de la calcomanía de legalidad a los taxis. Según el Área Metropolitana, esto permitirá hacer un mejor control y reducir la ‘piratería’.

4 Aunque desde abril de 2006 está en proceso la construcción de Metrolínea, la ciudad carece de forma curiosa de un plan de movilidad. Según el proyecto de transporte masivo, el plan será formulado por el Área, entre otras cosas, para incluir el tema de las ciclorrutas y la organización del transporte.

lista
¿Qué ha pasado en otras ciudades?


•  Pereira: La firma del recaudo anunció el año pasado que el Megabús no era rentable, porque había paralelismo en el sistema por la presencia del ‘mototaxismo’ y la falta de ‘chatarrización’.
•  Bogotá: El economista Eduardo Sarmiento ha explicado que los costos del Transmilenio fueron superiores a los beneficios. La razón es que el valor de las obras se fue incrementando y esos costos fueron recargados al valor del pasaje, haciendo que éste fuera inasequible para el colombiano promedio. También ha habido problemas con la ‘chatarrización’.
•  Cali: Los buses del Mío permanecieron estacionados durante varios meses porque las obras no estaban concluidas. Eso generó pérdidas y dificultades a los transportadores, dado que tenían que pagar altas sumas por los créditos obtenidos.

 

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